El hijo de Horst Paulmann sale a escena con enormes retos sobre sus hombros. No sólo deberá afincarse en una empresa cuyas huestes ejecutivas están mermadas, sino que también deberá probar que lo suyo no es estar a la sombra del elefante.

  • 11 diciembre, 2008

El hijo de Horst Paulmann sale a escena con enormes retos sobre sus hombros. No sólo deberá afincarse en una empresa cuyas huestes ejecutivas están mermadas, sino que también deberá probar que lo suyo no es estar a la sombra del elefante.

Para Manfred (41 años), ser hijo de Horst Paulmann no debe ser fácil. Y no lo es porque espontáneamente el mercado lo medirá a la luz desde su padre, un hombre que fue capaz de construir de la nada un verdadero imperio del retail en Latinoamérica y que, además, es todo un “personaje” en el mundo empresarial, con una personalidad, temperamento y capacidad de trabajo únicos. De hecho, hay quienes comentan que no existe nadie tan trabajólico y con tanto empuje y dedicación como Horst Paulmann.

Por eso, la tarea que se le viene a Manfred Paulmann como vicepresidente ejecutivo de Cencosud parece titánica. Además de tratar de brillar con luz propia, tendrá que afincarse en una empresa cuya línea ejecutiva ha sufrido (y, se espera, seguirá sufriendo) bajas: sin Laurence Golborne, Thomas Keller ni Andrés Osorio. Pero, por sobre todo, deberá reposicionarse frente a su progenitor y hacerse un espacio en un feudo que sigue siendo administrado por Horst Paulmann.

Para ello tendrá que poner a prueba todo el rigor que aprendió no sólo de su madre, Helga Koepfert, sino también en las aulas del Colegio Alemán de Santiago, donde conoció a su gran amigo Víctor Ide, gerente de desarrollo inmobiliario de Cencosud, con quien a menudo se le ve comiendo en el restaurante alemán Lily Marlen o en el estadio Club Manquehue, de la colonia alemana.

Como desde un principio tenía claro que en algún momento tendría que llegar a Cencosud, Manfred se preparó estudiando Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile, tras lo cual vino la obtención de un MBA en la Ecole des Hautes Etudes Commerciales (HEC) de Paris.

Esta formación le permitió hace unos años llegar a Cencosud como parte del equipo que inició la apertura de los Easy en Argentina. Sin embargo, esa experiencia tuvo de dulce y de agraz. Si bien el negocio lo conocía desde abajo –Paulmann ha hecho a sus hijos pasar por todas las secciones del Jumbo–, su trabajo en Easy Argentina tuvo sus bemoles, ya que aunque el formato creció, lo hizo con resultados que dejaban que desear.

Cercanos a Manfred Paulmann dicen que en Buenos Aires vivía en un departamento en Palermo, donde llevó una vida algo alejada de la austeridad que caracteriza a Horst Paulmann. Disfrutaba navegando en una enorme lancha de su padre en el delta del Tigre, conducía un BMW de la gama más exclusiva y también un Porsche. Es más, se dice que hace años corrió una carrera F1 en Mónaco, de esas organizadas para quienes puedan pagarlas. Al otro lado de la cordillera también hizo gala de su fascinación por los deportes arriesgados, con la práctica de motociclismo, esquí, parapente y paracaidismo, entre otros.

Dicen que se aburrió de Argentina el día en que interceptaron su auto con una camioneta; presuntamente, con el fin de secuestrarlo. El habría acelerado su Porsche, lo que le permitió escapar, al estilo James Bond, por la acera peatonal.

Junto con dejar Argentina, Manfred Paulmann tomó algo de distancia con Cencosud, lo que le permitió concentrarse en la creación de sus propios negocios: Neuralis y la página de compras electrónica www.1es1.com, donde también trabajan sus hombres de confi anza: Michael Zschweigert y Christian Stehr.

Este año, Paulmann también sumó a su portafolio los Maxi Kioskos, lo que marcó su ingreso al mundo del retail. Con todo, se trata de “empresas minimalistas”, como cuenta alguien del grupo, por lo cual su gran desafío será demostrar que es capaz de formar un equipo sólido dentro de una empresa que es un monstruo y que hoy tiene un reto de management importante.