El Comité de Ministros para la Sustentabilidad aprobó la mañana de este miércoles el emblemático proyecto El Peñón de Walmart en la comuna de San Bernardo, lo que ha estado marcado por el rechazo de los vecinos de la comuna. La iniciativa representa una inversión de US$ 180 millones.

  • 26 septiembre, 2018

Recordamos la nota de Natalia Saavedra, publicada en Revista Capital en junio de 2017.

 

Sin stock

En enero Walmart empezó la construcción de su centro de distribución en El Peñón. Una obra de 180 millones de dólares, clave para su plan de inversión en el país cercano a los mil millones de dólares. Pero su hoja de ruta encontró obstáculos: la Municipalidad de San Bernardo paralizó las obras y los vecinos alegan que no fueron consultados.

A sólo 40 minutos de Santiago la entrada de San Bernardo Sur se presenta como el paso a un oasis. A sólo metros de la carretera, decenas de parcelas evaden el ajetreado ritmo de la ciudad. Santa Teresa, Barrancones y Catemito son parte de la comunidad que forma parte de este sector que recorre el camino hacia Calera de Tango.

Son todos vecinos del fundo El Peñón, una antigua parcelación patronal que fue de la familia Luksic en los 70 y que en 2001 pasó a manos de D&S. La firma lo mantuvo como parte de su banco de terrenos hasta que hace poco más de tres años la supermercadista, controlada hoy por Walmart, decidió darle forma al proyecto para el que el originalmente compró el lugar: la construcción de un centro de distribución.

Son 180 millones de dólares destinados a 145 mil metros cuadrados de almacenamiento distribuidos  en 47 hectáreas. El proyecto no sólo refleja la intención de los estadounidenses de ordenar su logística en Chile, sino que es el punto de partida de un plan mucho más ambicioso.

“Walmart Chile, la matriz de los supermercados Lider, Express de Lider, Ekono, SuperBodega aCuenta, Lider.cl y Central Mayorista, anunció su plan de inversiones para los próximos tres años, el que contempla un desembolso de 800 millones de dólares en Chile”, dijo la empresa el 22 de marzo pasado. El retailer planea abrir hasta 60 nuevos supermercados entre 2017 y 2019.

El anuncio no fue hecho al azar: coincidía con el inicio de las obras que en enero de este año se iniciaron en El Peñón.  El lugar será clave para el abastecimiento de los nuevos locales.

La empresa obtuvo la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) en diciembre de 2016 y de inmediato comenzaron las obras. Los movimientos implicaban la construcción de un acceso provisorio por la ruta 5 hacia el fundo, que se estaba realizando con un permiso de la Autopista Central y del MOP, mientras se tramitaban las autorizaciones definitivas con el municipio de San Bernardo, liderado por la alcaldesa Nora Cuevas (UDI).

Para la empresa era clave que el cronograma fuera estricto, pues su plan de inversiones contempla que el centro esté operativo en 2018. Pero repentinamente las cosas tomaron otro curso. Dos días antes de anunciar su ambicioso proyecto para abrir más de 50 supermercados en el país, el director de obras de la municipalidad de San Bernardo, Cristopher Karamanoff, ordenó la paralización de las obras, señalando que los trabajos necesitaban un permiso del municipio.

Round de criterios

Han pasado casi tres meses desde que la municipalidad detuvo los trabajos del proyecto más grande de Walmart en Sudamérica. Hasta ahora se espera que el Segundo Juzgado de Policía Local de San Bernardo resuelva la diferencia de opiniones. La empresa argumenta que contaba con las autorizaciones necesarias y el municipio insiste en que son ellos quienes debían dar el visto bueno.

Pero la paralización de las obras de parte del municipio es sólo una de las acciones legales con las que han debido lidiar los asesores legales de Walmart, entre quienes se cuenta a los abogados de Arteaga Gorziglia.

Una serie de vecinos en desacuerdo con la iniciativa presentaron varios recursos de protección en la Corte de Apelaciones con la idea de que el centro no se construya. Los más activos han sido los residentes del sector, agrupados en el Comité de Defensa San Bernardo Sur. Una de sus inquietudes es la congestión vial. “Además de ser un proyecto que causará grandes congestiones vehiculares para todos los que vivimos en San Bernardo, Calera de Tango, Padre Hurtado, por implicar el tránsito de 1.000 camiones diarios por el sector, se trata de un procedimiento en el que la participación ciudadana ha sido deficiente”, argumentan los vecinos.

Según consta en el expediente de calificación ambiental, se recibieron 77 observaciones y más de una veintena corresponden a la familia Popelka, vecinos históricos de la zona de Santa Teresa. Los residentes argumentan que la baja participación se debió a que la empresa no viralizó este proceso entre las comunidad.

Fuentes cercanas al proyecto explican que las aprensiones de los vecinos fueron justamente incorporadas en las medidas de mitigación. En términos viales, se contempla la inversión de 7 millones de dólares en el entorno de la Ruta 5 Sur y en el sector Catemito y El Barrancón, antes de llegar al Mall Plaza Sur. “Estas obras son comprometidas para mitigar el flujo vehicular que generará el proyecto, y que en su máxima operación, contempla la circulación de 21 camiones cada hora, o sea, 21 viajes de entrada y 21 viajes de salida”, añaden las mismas fuentes, que detallan que antes de aprobar la RCA, el Ministerio de Transportes aprobó un estudio de impacto vial. Los vecinos no ceden y han hecho un llamado a seguir “fuerte en contra del proyecto que cambiará radicalmente” su forma de vida.

No son los únicos oponentes. El municipio acusó, también mediante recursos de protección, que el uso de suelo del proyecto no permitiría la construcción del centro de bodegaje. Sin embargo, la retailer se defiende: “El Peñón es un paño que, según el Plan Regulador Metropolitano de Santiago, es una zona de interés silvoagropecuario mixto, que permite la instalación de ‘procesadoras de productos frescos, plantas de macroinfraestructura energética y de comunicaciones, terminales o centros de distribución, cementerios o crematorios y cárceles’, según el plano regulador vigente”.

 

¿Cuenta regresiva?

Al interior de Walmart saben que la batalla judicial y administrativa puede dar para largo. A los recursos pendientes de los vecinos (que tras ser rechazados en primera instancia se revisarán en la Corte Suprema), se suman otras tres disputas. La primera es la que debe resolver el Segundo Juzgado de Policía local de San Bernardo, y que dice relación con el origen de la paralización de las obras.

A la par, los vecinos presentaron ante el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental una reclamación para que el proceso sea revisado por el Comité de Ministros. “En cuanto a los plazos, esa discusión se iniciará una vez que todos los otros recursos en tribunales estén resueltos. Eso significa un periodo importante de tramitación, porque si después de atravesar el trámite una de las partes no está conforme, el tema terminará en los Tribunales Ambientales”, explica un asesor.

No es todo. Con el municipio, hay pendiente una tercera causa. En una movida por apurar la normalización de las obras, Walmart reclamó ante la Corte de Apelaciones de San Miguel, que se habían vulnerado sus garantías constitucionales. La primera semana de abril el tribunal desestimó la queja, señalando que el tema ya se estaba discutiendo en el juzgado de policía. La diferencia ahora será revisada por la Tercera Sala de la Corte Suprema.

Este último recurso generó roces entre la empresa y la alcaldía. Walmart dijo que la paralización de las obras estaba motivada “por el capricho, la inquina y la irracionalidad”, agregando que en el municipio están “esmerados en oponerse al centro de distribución El Peñón más allá de lo legal (que es el límite de sus competencias) en que está tratando de hacer pasar obras provisorias como si fueran definitivas”.

Al interior del municipio -que prefirió no referirse al caso indicando que espera que los tribunales resuelvan-, indicaron que dicha acusación se consideró “gratuita” y que generó molestia en la alcaldesa Cuevas. “De una u otra forma todos saben que el proyecto se va a hacer, pero el tema son los plazos en que se pueda ejecutar, que por ahora son bastante inciertos”, añade un conocedor.

Con todo, en Walmart manejan la idea de que, contando los retrasos, en 2018 se inicie la operación de El Peñón.

 

Grandes expectativas

Pero hay otro sector que apoya la llegada de los norteamericanos. Jorge Cardemil, criador de caballos y vecino del centro de distribución explica que los terrenos aledaños al proyecto, muchos sin uso, están esperando que en un futuro cercano se modifique el uso de suelo y permita el loteo de terrenos habitacionales. A su juicio, la construcción de El Peñón les hará ganar plusvalía.

“Como todo proyecto, puede acarrear trastornos en alguna de sus etapas, pero confío en que las autoridades realizarán un buen trabajo de fiscalización. Además, creo que económicamente va a alimentar a San Bernardo, porque va generar como 2 mil empleos y acá hay muchos ex trabajadores agrícolas que están de cuidadores o de jardineros sin proyección de mejorar sus salarios”, agrega el empresario.

La iniciativa, además, está generado expectativas entre la comunidad. “Esperamos que el proyecto amplíe su influencia no sólo haciendo una ciclovía en los kilómetros aledaños a El Peñón, sino que ojalá que se extienda mucho más allá y permita conectar el sector sur de San Bernardo a través de unos 10 kilómetros”, manifiesta Rudy Zúñiga, fundador de San Becleta, ONG que recorre en bicicleta sectores patrimoniales de la comuna.

La empresa se ha comprometido a invertir cerca de 15 millones de dólares en mitigaciones, que contemplan recuperar 70 hectáreas de suelo agrícola y construir una loma verde natural para realizar el cierre perimetral del recinto.

“No estoy ni a favor ni en contra del centro, pero me pregunto qué vamos a hacer ahí si no se construye ahí ¿Lo va comprar el gobierno? ¿Va a quedar botado? ¿Se va vender para un condominio? El tema es que el desarrollo va a llegar igual y aunque queramos vivir en un oasis, así no nos vamos a quedar. Ya sea para vivir o trabajar todos se quieren venir para acá”, concluye Francisco, técnico agrícola retirado que hoy cuida el condominio frente al proyecto.