Puesto en perspectiva, hoy el grupo Luksic está en su cenit. Nunca como ahora habían cosechado tantos aplausos ni generado tanto valor. La alianza con Citibank ha hecho que Quiñenco, su holding de inversiones, se valorice a niveles nunca vistos y largamente esperados. En Londres, mientras tanto, Antofagasta plc capitaliza el buen momento del cobre empinándose a un valor bursátil de 15 mil millones de dólares. Sí, leyó bien. Sea que estén con viento a favor o no, los hijos de Andrónico Luksic Abaroa hacen sus jugadas y agregan valor.

  • 27 julio, 2007

 

Puesto en perspectiva, hoy el grupo Luksic está en su cenit. Nunca como ahora habían cosechado tantos aplausos ni generado tanto valor. La alianza con Citibank ha hecho que Quiñenco, su holding de inversiones, se valorice a niveles nunca vistos y largamente esperados. En Londres, mientras tanto, Antofagasta plc capitaliza el buen momento del cobre empinándose a un valor bursátil de 15 mil millones de dólares. Sí, leyó bien. Sea que estén con viento a favor o no, los hijos de Andrónico Luksic Abaroa hacen sus jugadas y agregan valor. Por Roberto Sapag.

 

Un simple ejercicio aritmético, incluso de tipo conservador, indica que la fortuna de la familia Luksic supera los 11.800 millones de dólares. Con ese patrimonio acumulado, este clan empresarial estaría en el ranking Forbes dentro de las 50 mayores fortunas del mundo (justo al lado de Silvio Berlusconi) y a más de 30 puestos por encima de George Soros.

 

Pero eso no es todo. Considerando su peso relativo respecto de sus pares en Chile, Luksic superarían en 70 puestos al primer chileno que oficialmente figura en el ranking Forbes, Anacleto Angelini (que está en el puesto 119), casi duplicando los 6 mil millones de dólares con que figura el empresario de origen italiano.

 

Es bueno poner estos datos en letras de molde, porque desde la muerte del patriarca de la familia, Andrónico Luksic Abaroa, los Luksic no figuran en el ranking de Forbes dado que no es posible asociar la riqueza a un solo nombre, sino que ésta, digamos, se prorratea entre sus herederos, de los cuales tres son los que activamente sostienen las riendas del imperio: Andrónico, Guillermo y Jean Paul.

 

Pero la envergadura de los números no es lo único que llama la atención de este clan empresarial que no se cansa de producir noticias, como con la reciente alianza con Citibank. También lo hace la conducción del conglomerado: monolítica, resuelta, atrevida. El dato no es menor. Y no lo es porque otras familias (como se ha visto recientemente en Chile), aparte de poco jugadas, ni siquiera han podido permanecer unidas tras la muerte del fundador ni mantener el timón firme a la hora de enfrentar dilemas difíciles en el áspero mundo de los negocios.

 

Los Luksic han logrado ambas cosas. En los últimos diez años la familia supo ensamblar y consolidar la actual repartición de tareas que el propio patriarca dispuso y que tiene a Andrónico hijo enfocado en el área financiera, a Guillermo en el área industrial y a Jean Paul en el próspero frente minero.

 

Lo importante es que lograron ese ensamblaje monolítico en una década que ha estado repleta de episodios de alta tensión. No solo porque en este período la familia enfrentó la enfermedad que cobró la vida de Andrónico Luksic Abaroa, sino que porque en este intervalo encararon la crisis, casi quiebra, y posterior salvataje de Madeco; la guerrilla de Opas por Almacenes Paris ante la paquidérmica arremetida de Horst Paulmann; el lío del Banco de Chile con el episodio Riggs-Pinochet; el doloroso caso Lucchetti Perú que tuvo con orden de detención internacional al primogénito de la familia y, ahora último, la exitosa negociación con Citibank. Eso por nombrar mezquinamente algunos episodios, ya que también caben dentro este lapso la áspera compra del Banco de Chile al blindado y astuto grupo que encabezaban los Penta, que terminó con alegatos ante la SVS y con una cuantiosa multa a los vendedores; la puja de ida y vuelta por el Banco Santiago nada menos que con Emilio Botín; la OPA para reconquistar el Santiago, a la que no acudió el Banco Central y que dejó al grupo con los crespos hechos; la fulminante compra del Edwards en cosa de horas, en circunstancias que el banco estaba casi en manos de Alvaro Saieh; las fusiones Santiago- O’Higgins y Chile-Edwards, la venta de VTR en la década pasada y de Lucchetti en ésta, el conflicto con Schörghuber en CCU, entre decenas de otras movidas en las áreas vitivinícola, financiera, industrial y minera cuya enumeración haría muy extensa esta historia.

 

 

 

Quiñenco, por fin

 

 

Es en Quiñenco donde los tres hermanos Luksic comparten mesa. Allí, se podría decir, está el cuartel central y en donde se centraliza y administra gran parte de la información que da forma a las decisiones del grupo.

 

Junto a ellos tienen sillas de directores Hernán Büchi, Matko Koljatic, Juan Andrés Fontaine y Gonzalo Menéndez. En ese enclave de Enrique Foster Sur con Apoquindo opera como director de orquesta Francisco Pérez Mackenna, el gerente general del grupo, quien además de ser director en casi todas las sociedades que se descuelgan del holding es contraparte para el ejército de asesores con que cuenta el grupo (ver recuadro). Un grupo que tiene fama extendida en el mercado de ser “muy buen pagador de sueldos a sus colaboradores”.

 

La sociedad, cuyo nombre proviene de una vieja firma forestal que tuvo hace unas décadas la familia, es hoy donde se congrega el grueso de la inversión financiera e industrial de la familia. En términos del valor neto de sus activos, hasta antes de la fusión con el Citi casi el 60% de Quiñenco lo representaba el Banco de Chile y SM Chile, dato de gran trascendencia a la hora de analizar por qué la reciente operación con Citibank ha permitido a Quiñenco sacudirse el castigo (“descuento” le dicen los corredores de bolsa) sobre el promedio del mercado que recibía en su cotización en bolsa este holding.

 

Por años ha sido público y notorio que Quiñenco venía siendo más castigado que otros holdings en bolsa. Mientras firmas como Almendral registran “descuentos” de 23% respecto del valor de sus activos subyacentes, Campos se anotaba castigos de 20%, AntarChile de 27%, Invercap de 12% y Calichera de 28%. Quiñenco se transaba en cambio con descuentos de 40%. Eso hasta hace unas semanas, cuando la del Chile y otras movidas impulsaron una corrección tal que al 23 de julio sus títulos se cotizaban con un 25% de descuento. Bastante normal, digamos.

 

Aunque los holdings siempre se han transado por debajo del valor de sus activos subyacentes puros, en el caso del holding de los Luksic la subestimación era superior al promedio. ¿Por qué? En términos polite se dice que es un holding muy diversificado (cables de cobre, cervezas, vinos, bancos, telecomunicaciones) y que por lo mismo no tiene oportunidades para ganar sinergias internas. Eso naturalmente hace que se le “descuente” por sobre el mercado.

 

Pero también hay otras lecturas, que dan cuenta de un ciclo aciago que abarcó años en varios de esos activos. Los problemas de Madeco, el caso Lucchetti, la compra del Banco de Chile a un precio que muchos no se creyeron, al parecer tuvieron costos en términos de credibilidad. De hecho, entre mediados de 2001 y mediados de 2003 la acción del holding mascó el polvo, reconstituyéndose pausadamente en los años posteriores, para luego dar el brinco de las últimas semanas con la movida “magistral” del Banco de Chile. Otros de los consultados cree que ese paréntesis no se explica solo por la fatalidad o el destino. Dicen que también el holding estuvo un tanto dormido, que el tamaño no es todo y que lo relevante es el retorno que se logra sacar al capital. Agrega que el conglomerado tampoco exploró sinergias que le hubiesen permitido “entre otras cosas transarse con un descuento más razonable”. También hay quienes creen que algunas decisiones tomadas no fueron de lo más acertadas, aunque a todas ellas les terminan concediendo “bastante justificación”.

 

Es el caso, por ejemplo, de la venta del Banco Santiago, operación que fue gatillada por las cláusulas del pacto de accionistas con el Central Hispano. El hecho se produjo en 1999 y terminó dejando al grupo con un gusto agridulce en la boca: fuera del área financiera, pero con un cheque de 600 millones de dólares en el bolsillo. Otro caso es el del Banco de Chile, por el cual se pagó (hasta que se selló el acuerdo con Citibank) un precio que se creía irrecuperablemente alto. O el episodio de la guerrilla de Opas por Almacenes Paris, en donde finalmente se dejó ir la empresa haciendo una jugosa ganancia en cosa de meses. Bien por las ganancias, mal porque hay quienes ya entonces creían que los negocios de retail y bancario podían entrecruzarse generándole mucho mayor valor al buque insignia: Quiñenco.

 

Aunque estos reparos son más o menos consensuados, quienes entraron a la propiedad de Quiñenco allá por 2002 no se despintan la sonrisa hoy. Sonrisa merecida: en ese entonces una acción del holding costaba 350 pesos. Hoy se transa a 1.200. Bastante bien, ¿no?

 

 

 

 

 

Las espaldas del grupo

 

 

Hoy, los Luksic están en la cumbre. Con Quiñenco multiplicado por tres y Antofagasta plc por siete, el grupo dispone además de una caja (plata contante y sonante) lista para usar por unos 1.700 millones de dólares. Claro que no hay que confundirse con el dato acumulado, ya que dos tercios de esos retornos corresponden a Antofagasta y el grupo tiene como predicamento, como máxima a la hora de los negocios mover cada área por separado, sin cruces de frontera ni subsidios. En simple, cada brazo se rasca con sus propias uñas.

 

En Antofagasta, área a cargo de Jean Paul, nos dicen en el grupo tienen claro que las cosas andan encumbradas en gran medida gracias al buen precio del cobre. Y por eso no se embriagan con los valores actuales, ni enloquecen cuando ven que un día cualquiera la acción de Antofagasta plc (que está dentro de las cien más importantes de la Bolsa de Londres) sube en la jornada más de 5%. Tienen claro que están frente a precios que nunca sospecharon (“Andrónico no se hubiera imaginado estos niveles ni en el más demencial de sus sueños”, nos dice Vladimir Radic), pero también saben que hoy es cuando deben salir a cazar oportunidades y seguir creando valor.

Sí, creando valor, porque Antofagasta plc (según el índice EVA Santander Investment-Capital) fue en 2006 la cuarta empresa con mayor creación de riqueza en Chile para sus accionistas (58%). Y no solo eso. Es la mayor creadora de valor por EVA y ROCE de las mineras chilenas y según un estudio de Marcos Lima y Gustavo Lagos está en la cima mundial en ROCE entre las mineras.

 

 

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Esa búsqueda de mayor valor tiene a Jean Paul actuando a full con su brazo derecho Marcelo Awad y capitalizando los talentos de un directorio al que confluyen el ingeniero civil en minas William Hayes, el ex regulador Daniel Yarur, Juan Claro, Gonzalo Menéndez, Ramón Jara, Guillermo Luksic, Charles Bailey y Joseph Ambrus.

 

En Quiñenco, en tanto, se apuesta a que la movida de Citibank no es la última y que no se echarán a dormir en los laureles. Si bien esa misma operación los tendrá ocupados y buscando nuevas vetas de donde sacar riqueza para el holding (por ejemplo con la eventual incorporación de AFP Habitat, en donde el Citi es socio de la Cámara Chilena de la Construcción), se estima que la caja disponible y los guiños hechos en los últimos meses a empresas de retail y energía, darán paso a otra movida en el tablero.

 

Guillermo y Andrónico Luksic, si bien distintos, tienen en común una cierta “cualidad incontenible a emprender”, lo que más temprano que tarde hará actuar a Quiñenco. En palabras de Tiberio Dall’Olio, hay algo en la sangre de la familia que los hace crear y emprender. Dice que no sabe cómo explicarlo, pero que se puede deber a que en el árbol genealógico no ha habido espacio para el “adelgazamiento” de la sangre y que, por el contrario, se han mezclado en cada generación cargas genéticas fuertes: croata (Luksic) con boliviano (Abaroa), croata con inglés (Craig) y croata con catalán (Fontbona).

 

Como sea, Quiñenco está con el arma cargada y lista para disparar. Cuenta con un vasto equipo de asesores y ya está viendo cómo los nietos del patriarca (partiendo por Nicolás Luksic Puga, ingeniero comercial de la Finis Terrae y Andrónico Luksic Lederer, quién siguiendo los pasos de su padre estudió en Babson College) comienzan a tomar posiciones, consolidando su aprendizaje en distintas áreas del grupo.

 

 

 

Ensamble espontáneo

 

 

Entre los rasgos más singulares de la familia Luksic está la forma espontánea, sin códigos de sucesión escritos, en que se han organizado. Aunque la menor de la familia, Gabriela, historiadora del arte, trabajó un tiempo en el Banco O’Higgins, cuando quedó esperando a su segundo hijo se retiró de la empresa y vive hoy en Londres junto su marido inglés. Ella, su hermana Paola y doña Iris Fontbona, no participan de la conducción de los negocios, quedando éstos en manos de los tres hijos hombres.

 

La familia –se sabe– opera este diseño con gran armonía, teniendo claro cada uno de los hijos varones que las parcelas de cada uno no son franqueables, tanto por respeto mutuo, como porque sería un caos que los ejecutivos de cada área no supieran claramente quién es su interlocutor.

 

Y si bien la familia es una de las mayores fortunas a nivel regional, se cuidan de los excesos. “Es cierto que se dan sus gustos –nos dice un cercano–, pero para todo lo que tienen han sido bastante discretos”. Austeridad o no, lo cierto es que el padre quiso inculcarles a sus hijos ese recato, y muchos recuerdan lo preocupado que estuvo por días cuando supo que Jean Paul había adquirido un Porsche Cayenne de 180.000 dólares. Costó, pero finalmente lo convencieron, que un ejecutivo de esa estatura en una empresa de primer nivel mundial, tenía derecho (como otros ejecutivos que no son dueños de compañías) a un auto así.

 

Para establecer el perfil de los tres mosqueteros del grupo Luksic, colaboradores suyos y el mercado aportan diversos antecedentes que, combinados con la información dura de la página web de Quiñenco, permiten aproximaciones del orden siguiente.

 

 

 

Andrónico Luksic Craig


 

El mayor de los hermanos Luksic es definido por quienes lo conocen como “volcánico”, un hombre de acción, obsesivo y con “cierta genialidad para pensaren grande y apostar en los negocios”. Es el más público de los hermanos y de hecho en los últimos años se ha robado la película tanto por su ascenso a la cima del Everest y las restantes seis mayores cumbres del planeta, como por el caso Lucchetti Perú y por su calidad de anfitrión empresarial de la APEC. Hay consenso en considerarlo el más político de los tres hermanos, en el sentido de saber tender puentes hacia ese mundo.

 

Quienes trabajan con él dicen que, si bien es muy cálido en el trato personal, hay algo que lo descompone: perder. De hecho, se recuerda que su mayor bajón fue “cuando se quedó sin banco, tras la venta del Santiago y la fracasada intentona por retomar posición ahí con una OPA a la que no llegó casi nadie”. Por lo mismo, recomiendan, cuando las cosas no salen como él quiere, es mejor no cruzársele. Quienes lo han tenido al otro lado de la mesa ya sea negociando o en un conflicto, dicen que es emocional, enérgico y hasta “visceral”, como por ejemplo en el caso de la guerra del plasma Banco de Chile multitiendas. Su perfil en la página de Quiñenco destaca que es miembro del directorio del holding desde 1978 y que actualmente es su vicepresidente. También es vicepresidente del directorio del Banco de Chile, cargo que ocupa desde 2002. Es miembro de la NYSE, del comité asesor del David Rockefeller Center para Estudios sobre América latina de la Universidad de Harvard, del Comité de Asesoría para América latina de la Escuela de Negocios de Harvard, del directorio de consejeros de la Universidad Babson, del Consejo Asesor de la Autoridad del Canal de Panamá y del Consejo Asesor Comercial de la APEC. Además, integra los directorios de CCU, Madeco y SFF y consejero de la Fundación Chile-Pacífico.

 

 

 

Guillermo Luksic Craig


 

Es definido por el mercado como una mente analítica y competitiva. Distintos interlocutores lo ven como una persona a la que le gusta evaluar exhaustivamente los negocios. Es pragmático y de él parecen haber partido los mayores impulsos para profesionalizar el manejo del grupo. Le gusta armar equipos solventes profesionalmente, le gusta encomendarles tareas concretas y le gusta pedirles cuentas. Rara vez se salta un directorio y no tiene pelos en la lengua. Para la crisis de Madeco, por ejemplo, planteó internamente y sin anestesia el dilema de la siguiente manera: “quiero saber si ponemos plata o si tiramos la cadena”.

 

En una de las pocas entrevistas que ha dado se reconoció “ordenado y amigo del rigor en el trabajo” y admitió que en su lado B anida una gran predilección por la zona de Ovalle, una pasión por el negocio de las viñas y por “hobbies” como el velerismo, el pilotaje y el polo, a los cuales hoy no puede dedicar todo el tiempo que quisiera.

 

En la página web de Quiñenco se dice que comenzó su carrera dentro del grupo en 1975 y que fue elegido presidente del directorio en 1982. También se apunta que es presidente de CCU, Telefónica del Sur, Viña San Pedro y Madeco, y que desde su adquisición en 2001, ha sido miembro del directorio de Banco de Chile. En 2005, fue elegido director de Antofagasta plc. Quien encabezara entre los años 1996 y el 2005 el directorio de esta revista (se trató de una inversión suya a título personal), también es asesor y miembro de los directorios de varias organizaciones sin fines de lucro, incluyendo la Fundación Ena Craig, la Fundación Paz Ciudadana y el CEP. Asimismo es consejero de la Universidad Finis Terrae.

 

 

Jean Paul Luksic Fontbona


 

El menor de los hijos varones de la familia tiene un sello ejecutivo muy marcado por su formación en Inglaterra. Dicen que en la toma de decisiones le gusta involucrar al 100% a sus líneas ejecutivas, de modo que si tiene una idea, intenta persuadir al equipo antes de embarcarse en el proyecto. Una vez que él y el equipo ejecutivo están en comunión se lanza con una fuerza incontenible. Fue el caso de la inversión minera en Pakistán (que estará en fase de pre-factibilidad a fin de año). La idea salió de la vicepresidencia de geología, le fue presentada, luego de lo cual fue personalmente a terreno y quedó cautivado. A su regreso bregó por el proyecto ante el resto del directorio y la familia, hasta que lo logró.

 

La formación inglesa también ha dado a Jean Paul Luksic un sello más hermético e internacional, con un gran roce en las grandes ligas financieras de la city. En Chile, es menos expuesto socialmente y más de familia. Puede ser visto yendo al cine con su señora un sábado por la tarde en los malls y uno de los pocos hobbies que se le conocen son los caballos y la práctica del enduro ecuestre. Recientemente, participó en una carrera en Torres del Paine.

 

La página de Quiñenco señala que ha sido director del holding desde 1993 y que fue elegido presidente del directorio de Antofagasta plc en 2004, después de haber sido director de la compañía desde 1990 y presidente suplente desde 2000. Antes, fue gerente general de Antofagasta Minerals hasta su nombramiento como presidente de Antofagasta plc. También es miembro del directorio de Madeco. Se formó como economista en la London School of Economics.

 

 

 

Vladimir Radic

De tal palo, tres astillas


Trabajando codo a codo con Andrónico Luksic Abaroa por 43 años, Valdimir Radic ocupó una posición privilegiada y fue testigo directo de la cimentación, expansión y consolidación de este conglomerado. Desde las oficinas que por décadas compartió con su amigo y socio en Agustinas con Ahumada, a las cuales se llega casi como a través de un viaje en el tiempo, con ascensorista y todo, Radic recibió a Capital y escarbó en la memoria.

Define al patriarca como un hombre de intuición y acción, lejos de esos empresarios que postergan decisiones a la espera de un informe del banco de inversión.

Ese rasgo, dice, adquiría ribetes superlativos en la minería, donde más que golpes de suerte, lo que tuvo fue olfato y una capacidad de empujar contra viento y marea, como lo hizo con Pelambres, que hoy representa el 66% del negocio minero y que compró con la opinión en contra de casi todos sus cercanos, entre ellos el propio Radic. Y, claro, acertó.

Radic dice que aunque Luksic Abaroa tenía estudios de leyes, lo que finalmente primó en su vida fue ese impulso casi animal para hacer negocios. Su recorrido empresarial da cuenta de aquello a través del paso por rubros variados, tantos que ya casi nadie recuerda que la génesis está su condición de socio de una concesionaria Ford en Antofagasta junto a su tío Juan Abaroa, a partir de lo cual luego se fue montando un andamiaje que ha cambiado en el tiempo pero que tiene como denominador común a la minería.

En casi cinco décadas, y a partir de esa cabeza de playa, Luksic Abaroa hizo caja para invertir en múltiples sociedades en bolsa (Madeco, Lucchetti, Carozzi, Pesquera Iquique, entre otras) y desde allí comenzar a “rumbear hacia la minería”.

Así fue como se forjaron las bases del imperio actual, al que años más tarde (mediados de los 70 y comienzos de los 80) ingresarían sus hijos hombres, dejando que su especialización por área decantara en forma espontánea “y algo guiada”.

El primero en recalar, dice Radic, fue “Andrónico junior, quien se vino de Boston a trabajar conmigo a Argentina, en Salta, en una concesionaria Ford”. Ya ahí el primogénito comenzó a mostrar los dientes. Radic recuerda que fue muy tenaz e insistente, por ejemplo, en comprar acciones de la Cervecera Salta que estaba quebrada y con problemas y que años después el mismo Andrónico hijo se pondría a tomar posiciones en CCU con la figura de los papeles de la deuda externa. Por ese entonces, quizás sin tanta convicción, comenzaría a incursionar en la que finalmente sería su adicción en los negocios: el área financiera, a través del Banco O’Higgins.

Los primeros pasos de Guillermo Luksic también datan de esos años, en su caso manejando las riendas de Quiñenco y Colcura, es decir, de las entonces empresas del área forestal. Quiñenco conformaría luego el armazón que hoy alberga al holding Quiñenco y al cual Guillermo ha aportado su gran capacidad de análisis y de atención a los detalles.

Más adelante y por iniciativa propia entraría Jean Paul al área minera. “Eso lo contaba siempre Andrónico: Jean Paul fue el único que se interesó por la minería. De hecho, decía que un día se le acercó y le dijo que quería participar de la conducción de las empresas, pero que lo que él quería era la minería”. Vaya el ojo. Radic cree que hace poco más de diez años los tres hermanos lograron casi plena autonomía en los negocios, aunque siempre operaron en consulta con el padre. “Hasta el último día todos llegaban donde el papá a comentar los negocios, aunque me parece que Guillermo lo consultaba más, porque estaba físicamente más en Chile”.

Los tres heredaron de su padre un rechazo total al fracaso. Es cierto que los hermanos tienen temperamentos y sellos distintos, pero algo que claramente tienen en común, coinciden todo, incluso Radic, es que el fracaso no lo toleran.

¿Y Croacia? “Para Andrónico y su familia, Croacia representa el regreso al terruño”, dice Vladimir Radic al explicar cómo son los lazos de esta familia con esta nación de donde provienen sus raíces. La familia mantiene ahí, tras la venta de la firma cervecera que operaron durante unos diez años, básicamente inversiones en el área turística. Se trata de una red de unos 14 hoteles en la región norte del país y de los establecimientos hoteleros más conocidos en Dubrovnik. Allí, en las puertas de entrada de la ciudad vieja, está emplazado el Hotel Argentina y la Casa Sherezade.

 

 

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El círculo de hierro

 

 

La mayoría de los hombres de confianza de este conglomerado tienen un denominador común: permanecer en el tiempo. La lista es larga e incluye a varios reclutados por el propio patriarca del clan.

 

 

El círculo de hierro de los Luksic es tan estrecho como exclusivo y está formado por personajes que han acompañado al grupo en sus grandes proyectos y también en sus grandes batallas. La siguiente lista da cuenta de gran parte de la lista de consiglieres, pero por razones de espacio deja fuera a figuras tan importantes como Jorge Díaz, Felipe Joannon y Martín Rodríguez, entre otros.

 

 

 

Manuel José Noguera. Por 30 años ligado a los Luksic, se dice que es el cerebro del conglomerado en materias legales. Abogado de 55 años y socio del bufete Morales, Noguera, Valdivieso y Besa, no hay detalle de las operaciones del grupo que no pase por sus manos. En las negociaciones entre el Banco de Chile y Citi tuvo una participación directa, al igual que en la dura pelea que protagonizaron los Luksic con Horst Paulmann por el control de Paris. Desde el 2000 es el gerente legal de Quiñenco y, además, director de varias empresas del holding: CCU, Calaf e Inversiones y Rentas, entre otras.

 

 

 

Vladimir Radic. Es, probablemente, una de las figuras que más cerca estuvo de Andrónico Luksic Abaroa, con quien mantuvo una larga amistad. De gran peso e influencia en el grupo, estuvo a su lado en todo el proceso de retiro de los negocios y fue su brazo derecho en el negocio minero por cerca de 40 años. Ocupó la presidencia de Minera Michilla y en la actualidad se mantiene como asesor.

 

 

 

Tiberio Dall’Olio. Es el hombre que salvó a Madeco de su complicada situación financiera en esta década. Su relación con la empresa, sin embargo, es tan larga como su vínculo con el grupo Luksic, en particular con Andrónico Luksic Abaroa. Dall’Olio fue gerente general de la productora de cables durante los 80 y dejó su cargo para emigrar a Italia, su tierra natal. En 2002 la familia lo trajo de vuelta y lo puso a la cabeza de un plan de salvataje que tiene a la firma, ahora, con números azules.

 

 

 

Rodrigo Manubens. Negociador nato, ha sido por décadas el brazo derecho de Andrónico Luksic Craig en el área financiera. Entró al grupo a los 25 años, al Banco O’Higgins, y desde ahí partió una carrera que lo tiene hasta ahora en el cerrado círculo de asesores de la familia. En los 90, fue una de las caras visibles en el conflicto con Enersis por el control de Endesa y en esta década coordinó la defensa del Banco de Chile en Estados Unidos, tras estallar el caso Riggs. Su papel en las negociaciones con el Citibank, hace unas semanas, lo trajo a la primera línea.

 

 


Gonzalo Menéndez.
Conocido por muchos años como un rescatador de empresas, Menéndez ha estado en los círculos de influencia de los Luksic en la mayor parte de sus negocios: la banca, los alimentos y el área ferroviaria. Director de empresas y miembro de la Fundación Andrónico Luksic, estuvo en el ojo del huracán a raíz del caso Lucchetti Perú en esta década.

 

 


Francisco Pérez Mackenna.
A fines de los 90 encabezó lo que se conoció el dream team de Quiñenco, cuya gerencia general ocupa hasta hoy. Sin embargo, su trayectoria en el grupo –donde es conocida su gran cercanía con Guillermo Luksic– es más amplia que eso. Ex hombre fuerte de CCU, Pérez Mackenna fue parte del semillero de ejecutivos formados al alero de Citicorp en los 90, fue ejecutivo clave de Bankers Trust y en su trayectoria como un hombre de gran inteligencia y talento.

 

 

Fernando Cañas. La prensa ha dicho que su primera entrevista de trabajo, para entrar a Lucchetti en 1973, se la dio a Andrónico Luksic Abaroa y a Vladimir Radic. De ahí pasó poco tiempo hasta llegar a la arena bancaria. El actual gerente general del Banco de Chile es un hombre de confianza, reconocido por sus dotes negociadoras y de ejecución. Tiene un master en fusiones. Después de un corto tiempo trabajando para el Santander, volvió al grupo hace un par de años.

 

 

 

Pablo Granifo. Hasta hace poco gerente general del Banco de Chile, cuya mesa directiva preside hoy, ha hecho una carrera a la par de Fernando Cañas, con quien forma una dupla potente. Granifo fue el hombre encargado de dar vuelta los números del Banco Edwards e hizo de cabeza en la fusión de la entidad con el Banco de Chile.

 

 

 

Patricio Jottar. Reemplazó a Francisco Pérez Mackenna en la gerencia general de CCU y bajo su administración la empresa –presente en los negocios de vino, cervezas, pisco y bebidas– ha enfrentado un fuerte proceso de crecimiento y consolidación. Antes de estar en el grupo, Jottar trabajó para el grupo Santander.

 

 

 

Juan Andrés Fontaine. Actual director de Quiñenco y socio de Fontaine y Paul Consultores, es reconocido como un gran investigador, veta que desarrolla tanto en el CEP como el Libertad y Desarrollo. Ingeniero comercial de la Universidad Católica, con un master en Chicago, su opinión es muy respetada al interior del grupo.

 

 

 

Pablo Turner. Fue por muchos años el hombre estrella de Falabella, una posición que dejó para asumir la gerencia general de Almacenes Paris una vez que los Luksic, junto a un grupo de empresarios, tomara el control de la compañía. Tras la disputa con Cencosud, que finalmente se quedó con el 100% de las acciones, Turner emigró a Viña San Pedro. Cuando eso ocurrió, hace dos años, Guillermo Luksic dijo: “hemos traído al mejor talento”.

 

 


Luis Fernando Antúnez.
Gerente de administración y finanzas de Quiñenco por más de diez años, antes de entrar al grupo Luksic desarrolló su carrera profesional en Copec, una de las empresas emblemáticas del grupo Angelini, como analista financiero. Después de eso, pasó a la gerencia de administración y finanzas de CCU.

 

 

 

Marcelo Awad. Presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, es el brazo derecho de Jean Paul Luksic y el hombre a quien se señala como responsable de la consolidación de la compañía dueña de Los Pelambres, Tesoro y Michilla. Lleva más de 26 años en el negocio minero y, antes trabajar con los Luksic, fue gerente general de Codelco en Londres.

 

 

 

 

Sumando y sumando


Acudimos a Santander Investment para ponerle números al grupo Luksic, tratando por cierto de hacer el cálculo más limpio y simple. Dicho ejercicio arrojó el siguiente resultado para los que son los dos grandes frentes por donde se encauzan sus negocios: Quiñenco y Antofagasta Plc.

Según los registros de Santander Investment, al 31 de marzo de 2007, Quiñenco tenía una participación de 52,2% en el Banco de Chile (tanto directa como indirectamente, a través de SM Chile), de 33,1% en CCU, de 46,1% en Madeco, de 73,7% en Telefónica del Sur, de 99,2% en Indalsa (ex Lucchetti), de 50% en la inmobiliaria Habitaria, y de 3,05% en Entel. Activos que sumados a los valores de ese período alcanzaban los 3.400 millones de dólares. Con todo, la manera correcta de contabilizar esas inversiones es valorando el 83% de Quiñenco del que son dueños, cálculo que permite considerar el descuento por holding que aplica el mercado, en consideración a factores impositivos, de diversificación no relacionada y liquidez, entre otros.

Por otro lado, en el frente minero, el plato fuerte está representando por Antofagasta Minerals, de la que controlan el 65% a través de Antofagasta plc. La compañía está listada en la bolsa de Londres. También en este brazo figuran el Ferrocarril Antofagasta-La Paz y Aguas de Antofagasta.