Desde la embajada en Beijing, el diplomático dice que el gobierno chino ha hecho un esfuerzo por ser lo más transparente posible con las cifras en torno al coronavirus. Mientras en Chile aparecen los primeros casos, Schmidt cree que la crisis sanitaria en China amainará durante marzo y que pronto debiéramos ver un “efecto rebote” en la economía del gigante asiático. Asegura, además, que los compatriotas en Hubei están bien.

  • 5 marzo, 2020

Es lo habitual desde hace ya 50 días. El embajador de Chile en China, Luis Schmidt, se pone una mascarilla, guantes quirúrgicos y hasta unas antiparras transparentes de plástico para realizar sus labores oficiales diarias. Lo hace, religiosamente, para asistir a cada reunión, para recibir a cada una de las visitas que llega a la misión chilena ubicada en el barrio de Sanlitun, y cada vez que transita por las calles de Beijing. No es solo él: todos los funcionarios en la embajada lo hacen. “Parece una locura, pero es incentivado por las autoridades de este país para el control y la erradicación del coronavirus. Ya es común para nosotros y al parecer, por el resultado, ha sido efectivo”, asegura Schmidt desde la capital china.

No es primera vez que Schmidt vive a una crisis sanitaria en el gigante asiático. En 2003, viajó allá invitado por las autoridades de ese país para recorrer unos nuevos y modernos pabellones de pollos y pavos. Por esa época, China era atacada por la crisis del SARS, pero, a diferencia de lo que ha ocurrido este año con el Covid 19 -nombre con la que fue bautizada esta nueva cepa de coronavirus-, el gobierno de ese país había optado por manejar la epidemia con discreción. Schmidt se contagió: “Volvía a Chile bastante grave y estuve durante tres meses muy complicado entre cuadros de neumonía y neumonitis”, recuerda el hoy embajador de Chile en China, quien con esta experiencia a cuestas comenzó a estudiar todo lo relativo a ese virus.

Hoy, desde la embajada en Beijing, Schmidt compara ambas crisis. “El SARS era un virus que se contagiaba muy rápido y donde presentabas síntomas a los dos o tres días desde que te infectabas. El Covid 19, en cambio, es mucho menos letal, pero como se demora alrededor de 14 días en incubarse y presentar síntomas, puedes pasar bastante tiempo interactuando con gente y ser objeto de contagio, entonces el índice de infectabilidad es mucho mayor que el del SARS”, explica el embajador.

No obstante estas diferencias, Schmidt asegura que la curva del coronavirus ha demostrado ser semejante a la del SARS: empezó a fines de diciembre, en enero se desarrolló tenuemente, en febrero fue el peak, pero ahora en marzo comienza a bajar drásticamente. De hecho, ha aumentado de manera enérgica la cantidad de gente que se recupera. Solo la semana pasada, se recuperaron más de 15 mil personas. “Yo creo que en abril toda esta crisis va a ser un triste recuerdo en China, ayudado sobre todo por el alza de las temperaturas”.

A fines de enero, todos los embajadores extranjeros con misión en China fueron convocados a una reunión informativa sobre lo que estaba ocurriendo con el coronavirus. El encuentro se produjo en pleno receso por el Año Nuevo Chino y, por lo tanto, muchos diplomáticos no alcanzaron a llegar. Él, sin embargo, dada su experiencia anterior con el SARS, adelantó el viaje de regreso a Beijing y estuvo presente. “Nos informaron sobre la propagación del virus y las medidas que se estaban tomando. Desde entonces, existe un teléfono al cual podemos llamar para saber de los avances diarios. Además, el Estado cuenta con una página web que permanentemente actualiza cifras de infectados, muertos, gente que se ha recuperado y las medidas adoptadas en las distintas provincias”, resume.

-Si bien el gobierno chino ha sido más transparente en esta crisis que en la de SARS, aún hay ciertos sectores de la comunidad internacional que han criticado el manejo de las cifras de contagios y muertes. ¿Cuál es su apreciación?

-Hay una serie de videos dando vueltas en las redes sociales que muestran gente cayendo en las calles aquí en China, pero la verdad es que eso no es así. Aquí las autoridades, y al revés de lo que hicieron en el caso del SARS, se han esforzado por transparentar todo lo que ha sucedido y las medidas que han tomado. Ahora, con crisis de este tipo en todo el mundo hay cierto manejo de cifras. Por ejemplo, cuando apareció el virus N1H1, los estadounidenses -porque ese virus partió en EE.UU.-, hablaban de que se habían infectado 100 mil personas, pero los que realmente se infectaron fueron cerca de 30 millones de personas. También decían que habían muerto cerca de 15 mil personas, pero murieron cerca de 27 mil personas. El H1N1 atacó a todo el mundo, contagió a más de 100 millones de personas y murieron cerca de 75 mil.

-¿Entonces usted descarta que los chinos hayan manipulado las cifras que han entregado relativas al Covid 19?

-No puedo contestar esa pregunta con 100% de seguridad, pero sí diría que el gobierno chino ha tratado en lo posible de ser extremadamente claro. Por varias razones, pero sobre todo porque China es hoy la segunda economía del mundo -y a pasos de llegar a ser la primera- y representa entre el 34% y el 35% del crecimiento mundial, entonces están haciendo un balance de por un lado controlar el coronavirus y, por el otro lado, empezar a moverse para que estas ciudades enormes que hoy están medianamente paralizadas comiencen a funcionar. Yo estoy en Beijing donde hemos tenido pocos casos de contagiaos, pero diría que es una ciudad enorme que tiene 24 millones de personas y que hasta fines de febrero funcionaba aproximadamente al 60% de su capacidad.

-¿Existe un cronograma de la autoridad china para que las diferentes industrias y actividades reinicien sus operaciones?

-El foco está puesto en Wuhan que es la capital de la Provincia de Hubei, ahí hay una cantidad de infectados enormes y la ciudad está “cuarentenada”, no puedes entrar ni salir de ahí, pero en las otras ciudades las cosas están bastante más tranquilas. Lo que ha tratado de hacer el gobierno es que se parta funcionando primero a través del teletrabajo. Aquí hay muchísimas empresas que están adaptadas para eso y las que no lo habían hecho ya lo están haciendo. Esto es importante porque el gobierno no quiere que por promover la actividad económica y el crecimiento se le disparen los contagios del virus y la mortalidad de la población. La autoridad ha ido permitiendo que la gente vuelva paulatinamente a sus actividades.

Schmidt explica que en China los protocolos sanitarios son muy estrictos. Por ejemplo, cada complejo habitacional está cerrado y todos sus habitantes son controlados: en simple, hay un encargado en cada lugar que toma la temperatura y revisa sintomatología de todos quienes entran o salen de los complejos, si se llega a descubrir cualquier síntoma sospechoso se denuncia a la autoridad médica. Y los cuidados van incluso más allá. “Hay un funcionario de la embajada que le llegaron sus cosa desde Chile y aún no le permiten que las ingrese a su departamento porque pueden venir contaminadas. El gobierno a través del partido y la población ha impartido una serie de medidas. Con todo, yo diría que las provincias y ciudades grandes ya se están comenzando a mover”, cuenta Schmidt.

Los chilenos y el coronavirus

-¿Cómo es el estado de los chilenos que se encuentran en la provincia de Hubei?

-En Hubei hay 11 muchachos chilenos y siete de ellos están dentro de la ciudad de Wuhan, nos comunicamos harto. Me cuentan lo que están viviendo, las medidas que se han tomado. En algún momento se empezaron a asustar, entonces había un par de ellos que querían volver a Chile. Yo les ofrecí sacarlos, pero les advertí que averiguaran cómo eran las condiciones para poder volver luego. Bueno, las universidades y el gobierno chino les han seguido pagando su beca y alimentando a pesar de que no hay clases, también los ha mantenido en el campus universitario que según los propios chiquillos están bastante libres. Desde el primer minuto, además, les advirtieron que las clases en ningún caso iban a partir antes del 1 de marzo y bueno todavía no lo hacen, pero en algún momento van a partir y si en ese momento los chiquillos no estaban podían perder sus becas. Finalmente todos se quedaron y ahora están más tranquilos. A pesar de las dificultades iniciales, hoy para nosotros también es más fácil distribuirles ayuda: les hemos mandado mascarillas, guantes quirúrgicos, alcohol gel e incluso a algunos les hemos mandado alimentos desde Beijing y les llegan sin problema.

-Respecto de los envíos chilenos a China, ¿en qué situación se encuentran productos tan relevantes como el cobre, las frutas y el vino?

-Es un panorama complejo, pero no tan grave como se hizo aparentar en un comienzo, cuando se habló incluso de que China pondría restricciones a las compras del cobre. Esto es lo más relevante, porque entre el 66% y el 67% -dependiendo del año- de todas las exportaciones de Chile a China son metales y particularmente cobre. El resto también es importante, la fruta, los vinos, pero claro estamos hablando de 25.000 o 27.000 millones de dólares versus 5 mil a 6 mil millones de dólares.

-¿Y los vinos? Su peak de ventas se produce justamente durante el Año Nuevo Chino y las vacaciones que le siguen.

-Este caso lo veo mucho más complicado. Anualmente, 650 millones de chinos viajan para Año Nuevo fuera del país y a las provincias del interior para visitar a sus familiares y llevan regalos. Los principales regalos son las cerezas -por su forma y color dan suerte y su alto precio es símbolo de estatus- y luego en menor proporción vinos. Pero además, generalmente, invitan a sus familias a comer a restoranes. Ahora, sin embargo, por el coronavirus estaba todo cerrado entonces el consumo de vino que siempre tiene su peak en esta fecha no se dio, lo que se traduce en un sobre stock de vino en China. No es que se vaya a perder, pero bueno la época en que más se vende ya se nos pasó, es como si esto pasara en Chile en pleno 18 de septiembre sería trágico para la industria. Por lo tanto vamos a tener un primer semestre difícil, pero probablemente después de eso se va a comenzar a recuperar.

-Otro caso que se ha hablado mucho es el de los salmones, la celulosa y la carne.

-En el caso de los salmones aquí el que mejor se vende es el producto fresco o refrigerado no congelado. Pero como no había movimiento, mucho de esos salmones antes de que se perdieran se congelaron y eso evidentemente ha perjudicado el precio, además ha bajado el consumo en hogares y hoteles por la situación que vive el país. Pero al menos no se va a perder todo.

En el caso de la celulosa que es un producto industrial y no tiene problema de perecibilidad como sí lo tiene la agoindustria, lo que espera la gente de Arauco y CMPC es que haya un rebote en el consumo y el precio una vez que se normalice la actividad industrial. Los que están muy desesperanzados son los exportadores de carne de res. Ellos estaban muy contentos porque el consumo aquí había aumentado considerablemente, bueno la demanda existe pero como hay menor consumo porque la gente apenas sale de sus casas, se ha complicado ese mercado, pero yo creo que a fines de marzo o abril eso se va a reactivar y a normalizar la demanda. Estoy seguro que el rebote va a tener un efecto generalizado cuando se normalice el país.

-¿Y al revés? Hay mucha gente que produce en China y que también puede ver complicados sus stocks por problemas con sus proveedores.

-Por supuesto, porque casi todas las industrias acá pararon. Si bien paran todos los años por Año Nuevo y las empresas del mundo hacen sus pedidos antes de esta fecha porque manejan estos antecedentes, ahora han extendido mucho más el tiempo de paro y eso tiene efectos en los stocks que no son todo los grandes para soportar tanto tiempo sin nuevos envíos. En ese aspecto ha habido varios problemas y he recibido varios llamados por teléfono para preguntar sobre la normalización de las industrias. Al mismo tiempo, como hay menos actividad en China las plantas no están trabajando a toda máquina y esto perjudica no solo los envíos hacia Chile y el mundo, sino que, y más preocupante, paraliza los envíos chilenos de materias primas para la producción acá. He conversado bastante con la gente de Minmetals que es la empresa minera más grande de China y mayor importadora de cobre, ellos me han dicho que están con operaciones en torno al 65% de capacidad, pero durante comienzos de marzo esperan alcanzar el 80%.

-¿Existe alguna estimación en cifras de cuál será el costo económico del coronavirus?

-El primer trimestre de China va a ser muy malo en términos de crecimiento económico y eso efectivamente tiene efectos que ya estamos viendo en Chile, por ejemplo con la volatilidad del dólar y la Bolsa de Chile y las del mundo por el suelo, además del bajo precio del cobre. Evidentemente vamos a sufrir esas complicaciones. Pero en un diario chileno leí que un economista vaticinaba que China no crecería este año y que como nosotros estamos muy indexados a China, íbamos a entrar en recesión. Yo descarto eso completamente, pienso que el primer semestre de China va a ser muy malo. De hecho, las autoridades económicas chinas hablan de que va a haber un decrecimiento en las cifras chinas, pero nunca que va a caer al 0%, se habla de cifras en torno al 5% o al 4%, pero eso no significa que China no va a crecer, muy por el contrario va a venir un rebote y esto se va a comenzar a normalizar.

-¿Qué lecciones puede sacar el mundo para tratar de atajar la propagación del virus lo más posible a partir de la experiencia china?

-Me llama mucho la atención la sobrerreacción que ha tenido el mundo con este tema. Cuando miras con perspectiva, con una influenza común y corriente -ni SARS ni H1N1- se muere mucho más gente en el mundo. Hay que tener cuidado porque a veces detrás de estas sobrerreacciones hay motivaciones políticas y éstas pueden finalmente afectar a otros países también. Si me pongo a cerrar fronteras, a cancelar vuelos, etc. eso también puede terminar afectando a los mismos países que imponen esas medidas. Con respecto a Chile, es importante recordar la importancia del mercado chino de 1.400 millones de personas, pero eso no significa que debamos tener todos los huevos en un mismo canasto, es importante diversificar los mercados. Por ejemplo, el caso de las cerezas, por suerte el coronavirus explotó cuando prácticamente se habían vendido entre el 80% y el 85% de los envíos chilenos, pero si nos pesca a comienzos de la temporada Chile no tiene otro mercado donde redistribuir nuestras cerezas. Chile tiene una batería de tratados de libre comercio, pero hay que seguir preocupados y en ese sentido no puedo entender por qué el Senado aún no aprueba el TTP, eso nos permitiría llegar a otros mercados a los cuales hoy no podemos llegar. Entonces en Chile tenemos que ponernos serios en algún momento para mirar lo que ha pasado con el coronavirus y sacar lecciones.