Luis Loyola Jaramillo, 50 años, Chaleco amarillo.

  • 25 octubre, 2019

Nosotros somos de la comuna de Puente Alto, vivo ahí con mis dos hijos hace 23 años. Cuando vimos que estaban saqueando supermercados aquí cerca, en el barrio Ciudad del Sol, decidimos organizarnos junto a los vecinos para proteger nuestras casas. Tengo un hijo de 28 años, se llama Felipe y está terminando su tesis de Trabajo Social en la Universidad Alberto Hurtado, y mi hija Catalina, de 22, es estudiante de podología clínica en la Universidad Santo Tomás. Yo soy profesor y trabajo en una editorial, donde hacemos asesorías pedagógicas y editamos literatura complementaria para colegios. Estos días he podido trabajar desde la casa, en ese sentido mi trabajo permite cierta flexibilidad. Me puse chaleco amarillo, en conjunto con algunos vecinos, porque creo que esto pasó a confundirse del propósito original de las protestas. Los que saquean son delincuentes, oportunistas, narcotraficantes y también gente necesitada. Nosotros apoyamos las manifestaciones pacíficas, pero estamos tratando de proteger lo nuestro, aunque esa sea labor del Estado. Por acá en Puente Alto no hemos visto militares, apenas hay fuerzas de Carabineros, muy a lo lejos vemos pasar algún control policial, por eso nos propusimos hacernos cargo de nuestra propia seguridad. Pero aquí no hemos tenido incidentes graves, solo vimos saqueos los primeros días. La noche del martes me tocó hacer guardia entre las 2.00 y las 5.00 am junto a dos vecinos de aquí de la Villa Los Silos, y dos perritos. No hubo disturbios, solo se escuchaban cacerolas por el sector. Cuando comenzaron las manifestaciones yo no me sorprendí, de hecho, las estaba esperando. La gente se cansó de las mentiras, de los robos, del abuso y la desigualdad. Yo ya tengo 50 años, pero los jóvenes ahora vienen con otra mentalidad; son hijos de la tecnología y de la carrera profesional. Necesitan oportunidades, quieren viajar, tienen otro espíritu. No es sano que el presidente Piñera haya dicho que aquí hay guerra. ¿Cómo es eso? ¿Fusiles contra cucharones? Cuando oscurece nos ponemos chalecos amarillos y nos quedamos afuera de nuestro pasaje, organizados por turnos, para no permitir vandalismo y cuidar los semáforos. Costó un mundo que nos pusieran un semáforo aquí en la periferia. Los destrozos del metro son terribles para todos, yo personalmente lo uso para ir a trabajar todos los días, pero no es responsabilidad de la gente que está manifestándose. Son otras las personas que destruyen: delincuentes e infiltrados. Espero en los próximos días un mejor análisis desde el gobierno y la política; no es un tema de derecha ni izquierda, es falta de igualdad y mala distribución de la riqueza. Los sueldos pelean un aumento de 5 o 6 mil pesos, ¡es ridículo! Tenemos miedo a jubilar con estas pensiones. Mi hijo con el CAE está endeudado por 30 millones y eso que todavía no ejerce su profesión. Esos son los cambios que queremos y ningún sector político se ha pronunciado en ese sentido”.

Arturo Urrutia, ex carabinero: “A ninguno nos gusta ver tanques en la calle”

«Ni en la peor de las pesadillas me hubiera imaginado una crisis de esta magnitud y fuerza. La gente se ha volcado a las calles, unos con razón, planteando las dificultades que han tenido en su vida, manifestando sus descontentos. Todo el mundo en este país tiene derecho a expresarse. Así lo dice la Constitución y así lo establecen los derechos fundamentales. Pero también existen las obligaciones. Y muchos se olvidan de eso». Lee la nota aquí.