En las últimas cuatro décadas, radio Beethoven ha sido una verdadera institución cultural, pero a fin de mes dejará de sonar en la 96.5 FM: en octubre, una entidad evangélica le hizo una oferta al Grupo Copesa para comprarla. Antes de decir adiós, vale destacar su relevancia en la difusión de música docta, y también alternativa. Aquí la historia de una radio.

  • 21 noviembre, 2019

Desde que salió al aire yo tenía el secreto deseo de trabajar en radio Beethoven y ese anhelo se cumplió en 1986. Para mí ha sido verdaderamente un privilegio formar parte de ella, por lo que ha llegado a significar en la radiofonía chilena”, con esas palabras el periodista y locutor Patricio Bañados comienza a despedirse de radio Beethoven, que desde el 30 de noviembre dejará de sonar en la 96.5 FM. Esto luego de que el pasado 5 de octubre, Grupo Copesa, actual propietario de la frecuencia y de la marca, anunciara que aceptó una oferta de compra por parte de un grupo evangélico y señalara, mediante un comunicado, que la decisión “ratifica su política de concentrar sus inversiones en los medios de carácter informativo, en todas sus plataformas -especialmente la digital”.

La noticia del cierre -al menos en su versión tradicional, porque Copesa se quedó con la marca y podría utilizarla para un proyecto digital- fue recibida con pesar por parte del equipo radial de Beethoven, pero también de sus auditores, varios de los cuales se han manifestado a través de redes sociales y en las cartas al director de El Mercurio. Además, en la plataforma change.org se han juntado unas 30 mil firmas solicitando el no cierre de las transmisiones.

El homenaje a Ludwig y la compra de Saieh

Con 38 años de historia, Beethoven es la única radio en Chile dedicada a la música docta, y además de acompañar a varias generaciones, marcó hitos fundamentales en la historia de la música nacional. A mediados de los 70, los músicos Fernando Rosas Pfingsthorn y Adolfo Flores Sayler -el primero fallecido en 2007 y el segundo actual director artístico de la radio- montaron una empresa que producía y traía conciertos músicales a Chile. Ambos habían trabajado en la Universidad Católica y contaron con el apoyo del cardenal Silva Henríquez. Tuvieron éxito, pero al no haber grandes salas en Chile que contaran con la capacidad técnica para este tipo de conciertos, sentían que la experiencia quedaba limitada a un grupo acotado de personas. “Entonces comenzamos a darle vuelta a la idea de tener una sala mucho más grande y democrática, donde no hubiese que ir con corbata, ni pagar entrada”, cuenta Adolfo Flores. Una radio.

Obtuvieron la concesión de la frecuencia 96.5 FM y el 12 de marzo de 1981 comenzó a sonar radio Beethoven. ¿Por qué la bautizaron como el compositor alemán? “Era un momento difícil para Chile y no era sencillo decir: ‘no me gusta este sistema’. Entonces pensamos junto a Fernando: ¿Quién históricamente ha ido en contra de la corriente? Ludwig van Beethoven, este compositor sordo defendía con tutti sus ideas, era muy bravo y no le gustaba el autoritarismo. Hasta a Napoléon le hizo un parelé, entonces fue nuestra inspiración de libertad”, afirma Flores.

Se instalaron primero en una casa de la calle Marne, Las Condes, y tuvieron que endeudarse para adquirir los equipos necesarios para trasmitir. Todo iba “viento en popa”, según su fundador, hasta que vino la crisis económica de 1983. La primera de varias que han tenido que sortear hasta estos días. La cultura en general, señala Flores, y más aún las bellas artes, nunca han sido un gran negocio en este país: “El apoyo funciona sobre la base de mecenazgo, ya que el Estado no ha tenido una preocupación primordial en aportar a la cultura. Falta visión de largo plazo. La gracia que tuvo esta radio es que pudo mantenerse por su cuenta”.

Concurso de Piano Toca el Cielo.

Durante los años 80, una de las maneras de financiarse fue a través de la realización de grandes conciertos, organizados en conjunto con la Agrupación Beethoven. Trajeron a Les Luthiers, Ravi Shankar, Stan Getz, Bill Evans, y en música clásica el Cuarteto Amadeus, entre varios otros. “El sueño de comprarse un yate nunca se hizo realidad, pero sí logramos navegar ‘con mucho amor al arte’”, afirma su director. Al menos hasta el año 2005. Con las dificultades propias de mantener un financiamiento estable, y cuando ya se instalaba la lógica de grupos y consorcios en el mercado radial, los dueños de Beethoven firmaron una promesa de compraventa con la Compañía Chilena de Comunicaciones (dueña de radio Cooperativa). Pero -ante la posibilidad de que la única señal de música clásica del dial desapareciera- un grupo de empresarios quiso invertir a modo de rescate.

Cuando se le informó a la Compañía Chilena de Comunicaciones que desistían del pacto, la respuesta fue una demanda y la exigencia, mediante una medida precautoria, de no firmar contratos con terceros. Sin embargo, al año siguiente, en 2006, y tras la intervención directa de Anita Holuigue, ex directora ejecutiva de Grupo Dial, ante Álvaro Saieh, dueño de Copesa, el consorcio de medios adquirió radio Beethoven y la mantuvo hasta ahora.

Los grandes hitos

“La primera vez que Los Prisioneros sonaron en una estación de radio fue en Beethoven”, cuenta Sergio Díaz, productor y conductor de la emisora desde 1984. Porque si bien la 96.5 es por excelencia una señal de música clásica, a lo largo de toda su historia también ha contado con espacios dedicados al conocimiento y difusión de otros estilos como rock, folclore, jazz, electrónica y música alternativa, especialmente durante su franja nocturna y fines de semana. “La radio ha estado siempre abierta a todo el mundo para que conozca lo que es la música de todos los tiempos”, afirma Díaz.

Entre 1982 y 1985, el productor Carlos Fonseca tuvo un espacio nocturno en radio Beethoven llamado Fusión Contemporánea, donde se mostraban bandas emergentes nacionales. Él ya había conocido a un joven Jorge González, que estaba formando una banda musical y que le llevó una cinta para que sonara en la radio. Era diciembre de 1983. Además de Los Prisioneros, durante la década de los 80 también se escucharon en Beethoven músicos como Quilapayún, Víctor Jara, Inti-Illimani y Violeta Parra, entre otros nombres prohibidos durante la dictadura militar. “Como éramos autoridad en cuanto a calidad musical, podíamos mostrar el nuevo movimiento chileno más allá de lo ideológico. Se trataba de excelentes músicos y eso nos abrió un espacio importante con la gente más joven”, afirma su director, Adolfo Flores.

Dentro de los buenos momentos radiales, Sergio Díaz recuerda las grabaciones de discos en vivo, experiencias tan diversas como la Novena Sinfonía de Beethoven interpretada de madrugada en el Aula Magna de la Universidad de Chile, para evitar que se colara cualquier ruido externo, hasta el primer disco de la banda techno Los Mismos, grabado íntegramente en la discoteque Blondie el año 1995.

José Oplustil es otro de los integrantes del núcleo de Beethoven. Llegó a hacer su práctica profesional en 1988, tras egresar de ingeniería en sonido, y nunca más se fue. Partió como radiocontrolador, realizando grabaciones, escribiendo guiones y también como locutor. “En 1995 se estrenó mi programa Siglo XX, que continuó como Siglo XXI, un espacio dedicado a la música contemporánea y con cabida para lo experimental. A veces causaba el rechazo de los auditores más clásicos de la radio pero abría un espectro que atraía a un público más joven”, cuenta Oplustil y destaca también la existencia de programas donde un porcentaje importante de compositores, intérpretes y músicos chilenos pudieron mostrar por primera vez su trabajo.

Para Flores, otro de los hitos importantes de la radio ha sido el Concurso de Piano Toca el Cielo, que desde hace siete años invita a participar a niños y jóvenes de hasta 16 años de edad. El certamen consta de dos niveles de participación, según la edad. Primero deben mandar un video donde interpreten piezas al piano, luego viene una preselección por parte de un jurado experto para después ser sometidos a votación del público a través del sitio web Beethovenfm.cl. Los finalistas se presentan en vivo ante el público y se da paso a la premiación. Cada año han llegado más participantes desde distintos rincones del país y en esta última edición fueron más de 16.000 votantes únicos online. La idea es seguir con el concurso aunque la radio se acabe.

El director de orquesta y cofundador de radio Beethoven, Fernando Rosas.

Palabras al cierre

Además de Fernando Rosas, hay varios nombres que fueron parte de Beethoven y que el equipo quiere mencionar, entre ellos, Carlos Wilson, Pedro Sánchez, Marcelo Fortín, Roberto Barahona, José Miguel Varas y Erik Rojas. “Aquí todos llevamos mínimo 30 años trabajando juntos. Es como una familia, entonces obviamente es doloroso. Queda la sensación de trabajar en algo que trascendió, pero se pierde la posibilidad de seguir compartiendo música”, dice Sergio Díaz. Agradece las muestras de cariño que han recibido durante los últimos días, aunque hubiese querido que la valoración llegara antes.

José Oplustil, por su parte, reconoce que todavía se encuentra descolocado con la noticia del cierre, de hecho, se enteraron poco antes de que circulara el comunicado firmado por el gerente general del grupo, Andrés Benítez. “Otras veces hubo rumores de que se vendía, pero ahora fue muy repentino. Yo creo que recién el primer día que deje de venir voy a asumirlo. A mí me encanta mi trabajo, siempre hay algo que te sorprende, ya sea una obra de 1800 como una de 2018”, señala Oplustil. También lo lamenta por el escenario radial en general: “Son pocas las radios que se arriesgan, que muestran cosas nuevas o distintas. Porque para buscar música en Spotify, igual tienes que saber algo”.

“Sin Beethoven, el dial se pierde un espacio humanista por excelencia”, sentencia Bañados. Y añade: “Es libertad de pensamiento mágico, de experimentación científica… Beethoven invita a un cierto recogimiento, un momento de pausa para demostrar que hay algo más que salir a buscar dinero. En este país se dice: ‘Mira este fulano toda la plata que ganó’, y no importa que el tipo sea un imbécil. Y no quiero citar ejemplos (ríe)”.

La emblemática voz de la 96.5 ha trabajado desde el año 50 en numerosas radios, incluyendo estaciones en Suiza, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, pero destaca sus años en Beethoven: “Existe un compañerismo sólido, no de tomateras ni de fiestocas. Ha sido muy agradable trabajar acá. Como sociedad les debemos un agradecimiento a Adolfo Flores y a Fernando Rosas, quienes la fundaron y defendieron”. El 30 de noviembre a las 00.00 cesa la emisión de radio Beethoven, antes sonará la Novena Sinfonía de Beethoven, dirigida por el maestro Rosas e interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil.