Una investigación por apropiación indebida, estafa y contratos simulados tiene de las mechas a locatarios y administradores de la feria más grande del país. De cerca, el Ministerio Público le sigue los pasos a un reducido comité de empresarios que figuran como los únicos dueños de este particular mercado. De lejos, importantes grupos económicos miran con interés el negocio tentados por las millonarias cifras que cada año se recaudan en Lo Valledor. Tomates, papas y dineros en esta agria ensalada de irregularidades. Por José Pedro de la Carrera; Fotos, Verónica Ortiz.

  • 20 octubre, 2011

Una investigación por apropiación indebida, estafa y contratos simulados tiene de las mechas a locatarios y administradores de la feria más grande del país. De cerca, el Ministerio Público le sigue los pasos a un reducido comité de empresarios que figuran como los únicos dueños de este particular mercado. De lejos, importantes grupos económicos miran con interés el negocio tentados por las millonarias cifras que cada año se recaudan en Lo Valledor. Tomates, papas y dineros en esta agria ensalada de irregularidades. Por José Pedro de la Carrera; Fotos, Verónica Ortiz.

Ni el más pintoso de los limones que se venden en la Feria Lo Valledor resulta tan ácido como el tira y afloja entre locatarios y directivos de este mercado de frutas y verduras, el más grande de Chile. Una ensalada de acusaciones y dineros sin rendir tiene hoy al fiscal Marco Núñez de cabeza intentando dar con la salida a este laberinto que, por lo pronto, parece más enredado que los cientos de pasillos y callejones que conforman el popular recinto de abastos.

Tres años lleva abierta una investigación por apropiación indebida, estafa y contrato simulado contra los miembros de la directiva de este mega-mercado. Un grupo de locatarios asegura haber sido engañado. Dicen sentirse “esclavos” de un directiva que maneja a su antojo millonarias recaudaciones sin ellos ver un solo beneficio para la comunidad. Piden a gritos una investigación “seria y sin presiones”, que logre terminar con el “dictatorial estilo” del comité administrador.

Los acusados, en la otra vereda, se defienden asegurando que quienes reclaman lo hacen por la “envidia” que les genera no haberse sumado al proyecto en el momento más oportuno. “Si se quedaron abajo, no es nuestra culpa”, dicen.
Este intrincado puzzle, sin embargo, no impide que la feria siga siendo un atractivo negocio. Las elevadas cifras que cada año se facturan han llegado a tentar incluso a los grupos económicos más prestigiosos del país.

Fuentes cercanas a las tratativas indican que los más interesados son los retailers. Saieh, Paulmann y Solari habrían estado sondeando la posibilidad de entrar en la propiedad de esta feria con miras a profesionalizarla y transformarla en el mercado abierto más moderno del país. Sin embargo, consultados por Capital, estos grupos negaron estas versiones.

Pero no serían los únicos. Fuentes cercanas a Lo Valledor aseguran que el dueño de Tur Bus, Jesús Diez, también ha mostrado sus cartas y ha estado mirando las cifras. Al igual que el empresario salmonero dueño de Aqua Chile, Víctor Hugo Puchi, otro que ha sucumbido a los interesantes números que hay detrás de esta feria.

“Es un negocio interesante. Se mueve mucho volumen y mucha plata y es un mecanismo eficiente de distribución de insumos alejado de la congestión del centro de Santiago”, señala una fuente que ha trabajado en el análisis de este negocio.
Los números que aquí se barajan tienen varios ceros. Sólo en los peajes que cobran a los vehículos que ingresan a la feria y por el espacio que éstos ocupan mientras cargan o descargan, se recaudan más de 8 mil millones de pesos, unos 16 millones de dólares al año. Eso, sin sumar los arriendos que pagan los comuneros del recinto. En total ingresan a las arcas de este mega mercado más de 10 mil millones de pesos anuales (unos 20 millones de dólares). Y para este 2011 se espera que esa recaudación aumente y llegue hasta los 12 mil millones de pesos (24 millones de dólares).

En Lo Valledor trabaja casi un millón y medio de dependientes, entre agricultores, transportistas y comerciantes de ferias libres. Por el recinto circulan 25 mil personas cada día y son más de 400 millones de pesos en efectivo los que pasan a diario, de mano en mano, entre clientes a proveedores.

El problema es que quien ve los beneficios de este jugoso negocio es sólo un grupo reducido de ex feriantes que luego de varios años se transformaron en empresarios y en los dueños únicos de este mercado. Los mismos que, según fuentes vinculadas al caso, se quejan de que por los problemas judiciales que enfrentan, “no pueden cerrar el negocio”, dando luces de que las negociaciones para traspasar parte de la propiedad de la feria ya llevan algo avanzado.

Las interrogantes sin respuesta se repiten entre los pasillos de Lo Valledor: cómo es que un mercado que en 1985 pertenecía a más de 800 emprendedores figure hoy en manos de tan sólo ocho personas. La Fiscalía Metropolitana Sur sigue la pista a los movimientos que desembocaron en esta situación, para ver si en el camino pueden aplicarse responsabilidades penales.

El origen del conflicto

Fue en 1985 cuando la municipalidad de Santiago decidió enajenar 8,5 hectáreas de su fundo Lo Valledor y loteó el terreno en 850 sitios para que cada locatario pudiera contar con su puesto para comercializar sus frutas y verduras. Pero el espacio, con el tiempo, se les hizo chico y los comuneros vieron la necesidad de expandirse a terrenos colindantes.

Como la naturaleza jurídica de la comunidad sin fines de lucro no la hacía sujeto a crédito ante las entidades financieras, en 1990 la directiva de ese entonces, elegida por todos y liderada por el actual presidente de la Comunidad, Víctor Cornejo, constituyó una sociedad anónima cerrada que se llamó “Comunidad Feria Lo Valledor S.A.”, la cual hasta ahora encabeza.

La idea era comprar hectáreas contiguas a la comunidad con el único fin de que esos nuevos terrenos conformaran un todo con los que ya tenía la feria en ese momento.

Debido al gran número de copropietarios fue muy difícil que concurrieran todos a suscribir la escritura. Entonces, se decidió que sólo lo harían los ocho comparecientes que actualmente constituyen el consejo de administración de la Comunidad Feria Lo Valledor.

En la oportunidad se dejó expresa constancia de que la constitución de la sociedad obedecía al propósito de incorporar a ella a todos los copropietarios de la comunidad que estuviesen interesados en ellos. Para este efecto, los comparecientes traspasarían acciones a cada uno de los copropietarios en los mismos porcentajes que poseían en la feria.
El proceso para traspasar esas acciones, según se estableció en ese momento, no debía tardar más de dos años y los ingresos con los que contaría la sociedad anónima estarían constituidos por los arriendos que pagaría toda la comunidad por los inmuebles que estaba adquiriendo.

Hoy, sin embargo, los comuneros reclaman a gritos que esas acciones nunca les fueron devueltas y acusan que mientras ellos siguen igual que hace 20 años, el consejo administrador “se ha enriquecido a manos llenas con el negocio”.

A fines de 2001, Víctor Cornejo y su directiva solicitaron a un juez árbitro que resolviera la vigencia del pacto de accionistas celebrado cuando se creó la sociedad. El juez resolvió que dicho pacto quedaba liquidado por el tiempo transcurrido y porque no existieron mayores interesados en el traspaso de acciones, como se había acordado en conjunto con todos los comuneros. Con esto, el presidente y sus demás directores quedaron como los dueños de la sociedad.

Desde que se presentó la querella criminal por apropiación indebida, estafa y contratos simulados, en 2008, la actual directiva se ha encargado de desmentir a los locatarios que hoy dicen que nunca se les quiso devolver sus acciones. “El problema no fue que nosotros no devolvimos esas acciones, sino que los propios comuneros fueron quienes nunca las retiraron”, explica hoy un miembro de la sociedad.

Comuneros en pie de guerra

Sin embargo, no todos corrieron la misma suerte. Un total de 107 de los 850 comuneros sí alcanzaron a retirar sus acciones. No obstante, una vez expirado el plazo, la sociedad anónima se dividió de tal manera que esas 107 personas quedaron siendo dueñas de no más del 3% de la propiedad. Mientras, la directiva se quedó con el 97%.

Concretamente hoy la sociedad anónima Comunidad Feria Lo Valledor está en manos de un 65,56% de Inversiones Genova S.A., empresa constituida en diciembre de 2003 y en la cual son representantes legales Cornejo y otros dos miembros de la directiva, Luis Díaz Loyola y Gonzalo Bravo Beltra. Otro 30,14% es propiedad de Inversiones Comunidad Feria Lo Valledor S.A, en donde participan todos los directores de la empresa. Y el resto, 4,3%, corresponde a los mismos directores de forma individual y a algunos de los locatarios que retiraron sus acciones.

De esta manera, la directiva pasó a tomar el poder tanto de la administración de la Comunidad Feria Lo Valledor, como de la sociedad anónima Comunidad Feria Lo Valledor S.A. que es la propietaria de los terrenos. Y desde hace ya más de 10 años, los contratos correspondientes a los arriendos que paga la primera a la segunda son autorizados y firmados por las mismas personas.
Lilian Gómez, de 47 años, es una locataria que tiene un negocio familiar desde hace más de 4 décadas en el sector de las papas y hoy también es una de las líderes del grupo de comuneros que exige una investigación seria contra los dirigentes. “Queremos que la directiva se vaya porque no pueden ser nuestros defensores y nuestra contraparte”, es lo primero que expresa, mientras lidera una campaña para informar a la gente en la feria “cómo es que estos señores nos han engañado durante todos estos años”.

Es que, según explica Gómez, ése es precisamente el gran problema. “La directiva se ha aprovechado de nuestra ignorancia, los comuneros no saben nada, no tienen información y por eso no entienden que nosotros éramos dueños del negocio y ahora no tenemos nada, hay que explicarles con peras y manzanas”, señala.

Ivonne Muñoz, otra comunera y también líder del grupo que está contra Cornejo y sus hombres, asegura que cuando se traspasaron las acciones se llamó sólo a algunos, no a todos. “Mi papá, por suerte, tenía un amigo en el directorio y ese señor lo llamó y le dijo que las fuera a retirar. Mi papá, ignorante, no sabía para dónde iba esto y un día firmó”, explica, aunque inmediatamente agrega que “igual por tener acciones no hemos recibido ningún beneficio”.

Ivonne, además de ser feriante también es egresada de Derecho. “Estudié la carrera especialmente para entender cómo hizo la directiva estos años para llenarse de plata y dejar a la comunidad con tan poco”, explica. Y agrega: lo que estos señores han hecho es crear sociedades para quedarse con una plata impresionante, pero esa plata nos pertenece”.

Aunque actualmente hay cerca de 500 comuneros en la feria, sólo unos 20 están al tanto de lo que ocurre con la directiva. Por eso, es normal que ésta sea reelegida cada año por una amplia mayoría.

Para estas mujeres la solución está en que un equipo de profesionales externos se haga cargo de la feria. “Esta comitiva tiene que irse lo antes posible”, sentencian.

El abogado de los locatarios

Los comuneros no trabajan solos. El ex fiscal regional y abogado de la familia Molina en el caso de “La Quintrala”, José Luis Pérez Calaf, los representa legalmente. Desde su oficina en plena Costanera Andrés Bello sigue de cerca la investigación que lleva adelante el Ministerio Público.

Para el abogado la película está bien clara. “Todo este millonario negocio sólo ha servido para llenar los bolsillos de Cornejo y su directiva, nada para los comuneros”, dispara. Según Pérez Calaf, todo partió cuando, luego de crearse la sociedad anónima, “la directiva hizo campañas del terror diciéndole a la gente que era peligroso ir a buscar las acciones porque iban a quedar endeudados con el banco”. Y eso en una primera etapa, porque después, según agrega, “la información definitivamente ya no les llegaba a los locatarios, siendo que incluso les debiesen haber enviado cartas a los domicilios para que fueran a retirar esas acciones”.

“¡Ellos ni siquiera han sido capaces de repartir utilidades de las ganancias a los 107 locatarios que sí alcanzaron a retirar sus acciones, se excusan en que están comprando terrenos, pero esos terrenos son de ellos, no de la comunidad!”, exclama el abogado, quien asegura que para tener los millones que tiene cada miembro de la directiva, “se hicieron contratos simulados y crearon toda clase de asesorías con precios sobreabultados o simplemente crearon empresas inexistentes”.

Según el informe de la PDI, las utilidades de la sociedad anónima Lo Valledor ascenderían a 5 mil millones de pesos al año (unos 10 millones de dólares).

Cornejo y la directiva

Víctor Cornejo, quien no quiso hablar con Capital, comenzó como todos los comuneros: con unas pocas cajas de peras. Pero con el correr de los años, y una vez que fue designado presidente de la comunidad y creo la sociedad anónima, se fue haciendo de millones hasta alcanzar a tener un extenso patrimonio. Sólo hace algunos años, por ejemplo, un equipo del programa Contacto lo sorprendió transitando en un Mercedes Benz que en ese entonces valía cerca de 50 millones de pesos.

Hoy, a sus 56 años, tiene 4 vehículos y 6 propiedades de un avalúo fiscal total de casi 200 mil millones de pesos. Según relatan varios comuneros, Cornejo se pasea poco y nada por los locales de la feria y, en cambio, sólo se le ve por las oficinas de la administración del recinto, donde a veces tiene instalada una lancha o un yate de su propiedad.

Los vendedores de papas son los principales enemigos de la directiva actual
de Lo Valledor. Alegan que la feria pertenece a todos y que sólo un grupo se beneficia del negocio.

Una fuente cercana a la directiva de Lo Valledor explica que todas las acusaciones que hacen hoy los locatarios en contra de Cornejo y el equipo directivo “son solamente meras versiones, pero no tienen nada, ningún papel para demostrar algo”. Esta persona niega tajantemente que no se haya querido entregar acciones a los comuneros en su momento. “Se les llamó por carta certificada a retirar sus acciones, pasaron 13 años y no lo hicieron, ¿qué vienen a reclamar ahora entonces?”, expresa visiblemente molesto por la situación.

La misma fuente señala que la sociedad anónima le ha hecho muy bien a toda la feria: “si antes el metro cuadrado costaba 10 UF hoy cuesta 90 UF… eso es gracias a todo lo que la sociedad ha realizado por la feria, pavimentación, techos y otras cosas ¡Si los comuneros sólo se preocupan de su local y nada más!”

Cornejo no es un hombre instruido. Sin embargo, por los años que lleva como empresario a cargo del negocio conoce de sobra cómo funciona el tejemaneje de las finanzas. Además, cuenta con un equipo legal en el que destacan abogados de amplia trayectoria, entre ellos, Gustavo Benko, ex presidente del Comité Olímpico de Chile entre los años 1980 y 1984. Él es el encargado de defender a la directiva de Lo Valledor en la investigación que sigue la Fiscalía y de asesorarla en la constitución de nuevas empresas. Además, hace algún tiempo se sumó a su equipo asesor el ex fiscal jefe de Ñuñoa, Vinko Fodich, quien se desempeña como jefe de la Unidad Control y Gestión Territorial, de la Subsecretaría Prevención del Delito del Ministerio del Interior.

Para financiar la asesoría legal, la directiva de Lo Valledor no escatima en gastos. Según detalla el informe contable de la PDI, entre 2005 y 2009 el monto destinado a pagar estos servicios se cuadruplicaron desde poco más de 22 millones de pesos hasta 90 millones de pesos.

Posibles interesados

Mientras la investigación del Ministerio Público para desenmarañar las acusaciones cruzadas entre locatarios y directivos sigue su curso, en forma paralela importantes grupos económicos del país ligados al retail, al transporte y a los salmones, entre ellos, Saieh, Paulmann, Solari, Diez, de Tur Bus y Puchi, de Aqua Chile, estarían interesados en tener algún tipo de participación en este mercado que está catalogado como el tercero más importante de Latinoamérica.

“Hay actores empresariales importantes de este país que se quieren instalar en Lo Valledor”, dice una fuente cercana a la sociedad anónima. Lo que ocurre, agrega, “es que la sociedad está pensando hacer un gran centro comercial mayorista justo en los últimos terrenos que adquirió en 2007, que correspondían al matadero, y es en ese contexto que importantes grupos estarían interesados en sumarse”.

Se trata de un terreno de 70 mil metros cuadrados que la directiva compró a la familia Alliende en 2007 y donde se piensa que en un futuro haya farmacias, ferreterías, oficinas de Servipag y estacionamientos. Y en el marco de este proyecto, trascendió que los propietarios de la sociedad están abiertos a trabajar en alianza. “Nosotros no estamos en un proceso de venta de Lo Valledor, sino que de pleno desarrollo y, en ese sentido, claro que tenemos pensado invitar a grandes empresas a participar”, dice una fuente al interior de la sociedad que controla el mercado.

En todo caso, nada de eso puede concretarse mientras no se resuelva la maraña judicial que enfrenta a la directiva de lo Valledor.
Lo último que pidió el fiscal Núñez fue una ampliación del informe de contabilidad que hizo la PDI, y actualmente estaría a la espera de ese documento para determinar si hay o no apropiación indebida, pieza clave para ver si la querella criminal prosperará.

Por ahora, según fuentes de la investigación, se ha determinado que efectivamente, como acusan los comuneros, hay ingresos que no tienen ningún respaldo y existen vacíos legales. Pero hay que aclarar si las irregularidades corresponden a un desorden de la empresa o derechamente, a una estafa.