Conspiraciones al por mayor, términos como creacionismo alienígena y recetas para sobrevivir al fin del mundo. Los dividendos que ha dado el boom paranormal, basado inescrupulosamente en la paranoia ante una catástrofe, son más que rentables y han creado una verdadera industria de lo falso.

  • 7 junio, 2012

Conspiraciones al por mayor, términos como creacionismo alienígena y recetas para sobrevivir al fin del mundo. Los dividendos que ha dado el boom paranormal, basado inescrupulosamente en la paranoia ante una catástrofe, son más que rentables y han creado una verdadera industria de lo falso. Por francisco ortega

Entre la marejada de superhéroes que han dominado la taquilla durante el 2012, destaca un bicho raro: una película de ciencia ficción que marca el regreso del inglés Ridley Scott a la fantasía científica, terreno que había abandonado en 1982 tras rodar la premiada Blade runner. La película, Prometeo, fue vendida a la Fox como una precuela de Alien, el filme de 1979 que colocó a Scott en el olimpo cinematográfico; pero a poco avanzar el proyecto, la historia fue alejándose bastante del concepto original. Es una precuela, correcto, pero no de Alien, sino del universo de esta franquicia cinematográfica y, lo que es más importante, de la historia de la humanidad misma. Sin entrar en detalles de la trama, Prometeo se cuelga de una temática que a fines de los 60 desarrollaron divulgadores paranormales como los franceses Pauwels y Bergier y, sobre todo, el sueco Von Daniken: el llamado creacionismo alienígena. Es decir: la humanidad se origina por la interacción de un ser superior, pero reemplazando está última idea (Dios) por extraterrestres.

Aunque durante un tiempo estas tesis cayeron por razones obvias en el ridículo y el olvido, la paranoia del 2012 las trajo de vuelta; y esta vez con más dólares de taquilla y una masividad que ni el más delirante de sus precursores imaginó.

Buscando señales en el cielo
El creacionismo alienígena no sólo es una de las muchas pseudociencias que han surgido alrededor de la mitología del 2012, sino una de las más rentables. La exitosa cinta de Ridley Scott es el eslabón final de una cadena iniciada por The History Channel en 2010. Ese año el canal de cable de origen norteamericano decidió dar un giro radical a su programación cambiando la “historia” por la “paranoia” y lo “pseudocientífico”; todo, en función de la inminente llegada del 2012, año en que todo se iba al carajo según los mayas. El primer ataque de la estación fue con Ancient aliens, serie “documental” que en realidad tiene mucha ficción, creada por un tal Giorgio Tsoukalos, excéntrico personaje con estudios universitarios incompletos en literatura que logró pagar todas sus deudas gracias al inesperado éxito de su creación, la que de paso lo convirtió en estrella de la televisión, gurú del milenarismo y uno de los veinte nuevos magos de la TV americana según la revista Forbes en su edición de diciembre recién pasado.  En sólo tres años, este divulgador de lo extraño y lo falso había sumado 20 millones de dólares a sus arcas personales.

Tsoukalos no descubrió la rueda, simplemente agarró una oportunidad y la estrujó. Ancient aliens es, al día de hoy, la serie más exitosa de The History Channel a nivel mundial; de hecho en Chile ha ingresado al Top 5 de la TV paga superando incluso a Los Simpson. Punta del iceberg que ocasionó que señales parecidas, como Discovery y NatGeo, también fueran seducidas por el “findemundismo” y dieran un giro radical a su parrilla programática, cambiando las exploraciones a lugares exóticos del mundo, por –literalmente– otros mundos.

Desde su conversión a la seudociencia, las cifras de audiencia de estos tres canales han tenido un alza de más de un 70%, superando a señales como ABC y CBS. No es raro que Discovery anuncie para fines de año un nuevo canal derivado: Discovery UFO.

Por amor a los mayas
De todos los pueblos mesoamericanos, los mayas son hoy lo más populares. No por sus ruinas o su misteriosa desaparición, sino por sus supuestas profecías y un calendario que se detenía en una fecha equivalente al 21 de diciembre del 2012. “Los mayas lo dijeron, por lo tanto los mayas tienen la razón”, es un lema que millones de crédulos en el mundo repiten sin pensar, llevándose de paso cientos de años de historia y conocimientos al fregadero. Si no lo cree, prenda el televisor cualquier día a las diez de la mañana y verá que nuestros cuatro matinales han cambiado recetas para la dueña de casa por ovnis, teorías de invasiones alienígenas, fantasmas y casas embrujadas, con twitteros brasileños capaces de vaticinar terremotos y otras catástrofes, como tormentas solares y erupciones volcánicas.

¿Estamos enamorados del fin del mundo? Entre los delirios de Juan Andrés Salfate, ex crítico de cine devenido en gurú de las teorías absurdas y un reality de psíquicos animado –nada menos– por el conductor de un noticiario, la respuesta es más que afirmativa. Más allá de la falsedad de tales profecías, la gente está interesada de verdad. Y no sólo en creer, también en consumir.

Un caso es lo que sucede en España, inmersa en una de las peores crisis modernas. Cierran medios de comunicación, baja la producción para la TV y el cine y la inversión publicitaria ha descendido en un 60%. Las cosas están mal, excepto para Iker Jiménez, periodista madrileño que se ha definido a si mismo como investigador del misterio y que cada sábado a medianoche asusta al país entero con Milenio 3, un show de radio emitido por la cadena SER que bate todos los records de audiencia, fenómeno solo comparable al de Cuarto milenio, versión televisiva del mismo programa que puede ser visto los domingo a las diez de la noche por canal 4. Por años un bicho raro de los medios españoles, hoy el único show de radio y TV que no sólo ha mantenido sus rentas sino las ha superado, consiguiendo que avisadores como BMW o relojes Omega, sin contar los principales bancos de la península, hayan preferido irse de los noticiarios para auspiciar un programa que sostiene que el mundo es gobernado por fuerzas ocultas, que hay casas encantadas en cada esquina y que en diciembre de 2012 hay que mirar al cielo porque “ellos” bajarán a buscarnos.

¿Está el mundo loco? Lo que sí es claro es que sufre una sobredosis de paranoia. En el ranking de revista Time de los autores más rentables del año pasado aparece en el noveno lugar un tal David Icke, un inglés de 60 años, ex delantero del Hereford United que en 1999 empezó a aparecer en los medios sosteniendo que los grandes líderes internacionales eran en realidad reptiles de otro planeta en misión de conquistar el mundo. Lo que parecía una broma tonta fue tomada en serio, Icke se convirtió en conferencista y autor de libros de mediano éxito hasta que en 2010 los reeditó con el número 2012 en portada y alusiones mayas al por mayor. Resultado: hoy vende tanto como Dan Brown, se codea con estrellas, se mudó a Los Angeles y cambió a su esposa de toda la vida por una modelo de 23 años. Un dato: en la demanda de divorcio apuntó haber descubierto que su ex era un reptil alienígena que quería evitar que él revelara los planes de esa raza. Insólita justificación para no tener que pasar un centavo de su fortuna, calculada en unos 55 millones de dólares.

Sobrevivir al 2012
“Viene gente rara a la tienda, personas que en verdad creen que el mundo se va a acabar en diciembre y que los mayas tenían razón”, cuenta Luis Díaz, propietario de Supervivencia 2012, tienda chilena (hoy cadena) especializada en artilugios para no tenerle miedo a una catástrofe global. Ubicada en avenida Apoquindo, en el Caracol VIP a un costado del Apumanque, parece el lugar perfecto para prepararse para una invasión de zombies, pero lo cierto es que no hay nada de paranormal en su origen y funcionamiento. Díaz define su iniciativa como una especie de “ferretería para sobrevivir a grandes desastres naturales”. De hecho se lo ocurrió no por el calendario maya, sino tras los eventos del terremoto de febrero de 2010, aunque reconoce que mucho de su éxito (dado por el boca a boca) se debe a la cifra 2012 oportunamente colgada en el cartel de entrada.

Aunque las falsas profecías sobre el fin del mundo cayeron por razones obvias en el ridículo y el olvido, la paranoia del 2012 las trajo de vuelta; y esta vez con más dólares de taquilla y una masividad que ni el más delirante de sus precursores imaginó.

Junto con el culto hacia lo raro y lo apocalíptico, la supervivencia es una de las tendencias que más fuerte se ha sentido este año. En Estados Unidos han aflorado locales similares a los de Díaz, enfocados a clientes que creen posible un ataque extraterrestre. Parece de cómic, pero no es nuevo. Estas tiendas norteamericanas son un refrito de las que crecieron como hongos durante la guerra fría y que enseñaban cómo sobrevivir a una guerra nuclear. Ahora no están los rusos, pero sí la idea –ajena a toda base científica– de que en seis meses los polos cambiarán de ubicación y las cosas no serán como antes.

“Si, hay harta paranoia”, reconoce Díaz. ¿Venden armas en Supervivencia 2012? La respuesta de su dueño es un categórico no: “el negocio acá es permitir que tú y tú familia superen un desastre a gran escala. Para eso no necesitas una pistola, pero sí una mochila con todo lo necesario parea que cuatro personas tengan refugio, alimento, agua y seguridad por cuatro días”.

“Este lugar es para gente que quiera estar preparada ante un inminente desastre natural, tan o más grande que el que nos sacudió hace dos años”, continúa Díaz, quien luego confiesa que si hay algo inusual que vende son unas pastillas que saturan las tiroides en caso de emergencia radiológica.

-¿Emergencia radiológica?
-O ataque nuclear.

Ya sabe: si tiene miedo ante lo que pueda venir y prefiere desechar todo indicio de sensatez, tiene dos caminos. Buscar a su gurú favorito de lo paranormal, leerlo y verlo en TV; o ir a una de estas tiendas falsamente apocalípticas a ver si hay algo que le permita superar lo que sea que venga el 21 de diciembre… para luego pasar tranquilos una linda navidad y un feliz 2013.