Por: Vivian Berdicheski Fotos: Verónica Ortíz Jorge Hoehmann, director Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor “La bicicleta es un estilo de vida, además de usarla para hacer deporte es mi medio de transporte. Mi bicicleta de ciudad es una danesa marca Biomega que ha ganado varios premios de diseño y posee ciertas condiciones interesantes. […]

  • 17 septiembre, 2015

Por: Vivian Berdicheski
Fotos: Verónica Ortíz

Jorge Hoehmann, director Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor

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“La bicicleta es un estilo de vida, además de usarla para hacer deporte es mi medio de transporte. Mi bicicleta de ciudad es una danesa marca Biomega que ha ganado varios premios de diseño y posee ciertas condiciones interesantes. Por ejemplo, no tiene cadena, funciona con un sistema de cardán, como las antiguas motos BMW. Todos los sistemas de movimientos mecánicos están encapsulados, entonces puedo venir hasta de terno al trabajo y no hay posibilidad de engrasarme. Este tipo de bicicleta se utiliza para dar la vuelta al mundo, porque no te deja botado ni necesita mayor mantención.

Tengo un trabajo de gran presión, no sólo en lo administrativo, sino en las relaciones humanas, 430 alumnos y 120 profesores, y la bicicleta me libera de toda tensión.

Chile es referencia en la práctica del Enduro gracias a la empresa Montenbaik y corredores de primer nivel en diferentes categorías. De hecho, el próximo año, por segunda vez, se realizará la primera fecha del campeonato del mundo en nuestro país, esta vez en Valdivia.

Mi bicicleta de Enduro es una Knolly Warden (la guardiana), la tengo desde este año, antes competía con bicicletas de carbono, me había comprado las topes de línea, pero no me acomodaban lo suficiente hasta que me invitaron a probar ésta y es una maravilla. Su geometría es muy agresiva y con buen performance de subida. Volví al aluminio, ya que los fabricantes han logrado bajar su peso, además tiene ventajas comparativas versus el carbono, como mayor resistencia al golpe”.

Marlon Huerta, gerente general Papa John’s Pizza Chile

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“Aprendí a andar en bicicleta con mis amigos a los 4 o 5 años y mi primera bici fue una BMX Redline que tuve como hasta los 8. Nunca he dejado de pedalear y ahora tengo cuatro bicicletas, pero mi regalona es una Knolly Chilcotin de Canadá que es un modelo de culto, tanto por el diseño de su suspensión 4×4 que es patentado y único en el mundo, como porque Knolly es una marca que nació en British Columbia en la cuna del Freeride.

Para mi bicicleta he buscado componentes y accesorios tope de línea que mejoran su peso (13 kg), pero especialmente su performance y funcionalidad. El mejor componente que tengo en mi Knolly es la suspensión Fox 36 año 2015 de 160 mm, que es el complemento perfecto para poder bajar rápido y seguro en el cerro.

Cada vez que puedo trato de combinar la bicicleta con los viajes de negocios y he estado pedaleando en Arizona, California, Nevada, Nueva York, Utah, Costa Rica, El Salvador, España, Perú, etc. En Santiago voy tres veces a la semana al gimnasio Motion, donde entrenan muchos ciclistas y tres veces a pedalear a Huinganal o Las Varas, casi siempre con mis amigos”.

Nicolás Recabarren, gerente de proyectos área TI Finanzas Adexus

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“Mi primera bici fue de Juanito Mena, una bici cross BMX, hoy tengo seis bicicletas en la casa. Las uso como medio de transporte, para ir al cerro y rutas. La más increíble es una Scott SL900 que tengo hace un año. Cada dos mil kilómetros la llevo al taller y le hago cambio de piezas. Como no me gustan los talleres masivos, la llevo a uno tipo boutique que se llama Solo para Expertos SXS. Su dueño es fanático de las bicicletas y muy profesional. Le puedo llevar manuales, páginas web con el tutorial, etc., de las piezas que quiero cambiar.

Con el tiempo te pones bastante exigente. Mi última compra fue fundas para los cables, entonces la gente dice: cómo si esa cuestión no la mira nadie; pero tú sabes la importancia que puede tener un detalle así. La funda la compré en Japón y es de la marca JageWire. Para la bicicleta de ciudad, lo más pro en accesorios que hay son las luces Knog, son recargables, USB, tienen chip con GPS y te dicen dónde está la bicicleta. El mercado chileno está bien, pero no alcanza cuando te pones exigente. En este ambiente nada es normal. Mis amigos son iguales a mí. Nos juntamos, hablamos de las cosas nuevas que encontramos, mezclamos conocimientos, uno compra una cosa y el otro lo sigue, después sigues investigando, al final todos terminan con lo mismo y tu bicicleta es un híbrido maravilloso.

La gente de montaña va al Huinganal, Las Varas y San Carlos de Apoquindo, y si haces ruta puedes quedar impresionado con Chicureo, los fines de semana ves a cientos de ciclistas. Yo mezclo eso, además de ir a mi oficina en bicicleta”.

Thomas Grob, gerente general La Parva

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“Mi primera bicicleta de la que tengo recuerdo (como a los 5 años) fue una Oxford negra con rojo que tenía pintadas unas llamas a los costados. Ahora tengo una Scott Genius 730, ideal para Enduro. Le he hecho pocos cambios, los pedales porque estoy acostumbrado a usar fijaciones y le puse un Reverb Rockshox, que es un asiento que tiene un cilindro hidráulico que permite, sólo apretando un botón, subir o bajar el asiento mientras uno está andando, sin tener que bajarse. Y como en invierno se oscurece temprano, le agrego cuando necesito unas luces led, con alrededor de 3.000 lúmenes que te permiten iluminar suficientemente bien para bajar una zona más abrupta.

Mi rutina ciclística parte apenas se termina la nieve. Me saco los esquíes y me subo a la bicicleta. Voy al Bike Park La Parva, al Huinganal, Las Varas y algunos fines de semana a Matanzas porque hago kitesurf, entonces trato de combinar las salidas a pedalear en función de si hay o no viento. Cuando no hay viento aprovecho unos circuitos para enduro espectaculares, como El Maitén, La Micro, El Arado y El Estanque”.