Apoyado en la idea de que el pensamiento positivo atrae el éxito, lo que comenzó como un documental rechazado por el canal que lo produjo en 2006 se transformó con el tiempo en un fenómeno editorial que ha vendido 8 millones de ejemplares, desatando fanatismos y fuertes críticas. En Chile la tendencia arrasa en Internet y agrupa a miles de seguidores dispuestos a pagar 40 mil pesos por escuchar una charla de estos nuevos gurús.

  • 30 octubre, 2008

 

Apoyado en la idea de que el pensamiento positivo atrae el éxito, lo que comenzó como un documental rechazado por el canal que lo produjo en 2006 se transformó con el tiempo en un fenómeno editorial que ha vendido 8 millones de ejemplares, desatando fanatismos y fuertes críticas. En Chile la tendencia arrasa en Internet y agrupa a miles de seguidores dispuestos a pagar 40 mil pesos por escuchar una charla de estos nuevos gurús. Por Marcelo Soto

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Max Plank, considerado el padre de la teoría cuántica, debe estar revolcándose en su tumba. Sucede que de un tiempo a esta parte un regimiento de conferencistas, seudo científicos, sicólogos, expertos en motivación personal y toda clase de gurús alternativos se han apropiado de la palabra “cuántica” para vestir con ropaje académico una serie de lugares comunes y teorías místicas bastante conocidas sobre autosuperación y pensamiento positivo.

¿Ha escuchado hablar de El Secreto? Si no ha visto gente leyendo el libro en el Metro, si nadie le ha comentado sobre la Ley de la Atracción ni se ha topado con vendedores en la calle ofreciendo ejemplares piratas de la obra, puede que usted viva en otra planeta. Porque El Secreto es la nueva moda, el fenómeno editorial más importante por estos días, que ha dado origen a un lucrativo negocio. Un cruce entre El código Da Vinci, Star
Wars y La ciencia de hacerse rico.

El cuento parte en 2006, cuando Rhonda Byrne, una productora de TV australiana, lanzó un documental llamado El Secreto, donde afirma que tras la muerte de su padre, en un período de crisis en su vida, recibió “una fugaz revelación… gracias a un libro centenario que me regaló mi hija”. La clave es la Ley de la Atracción. Los pensamientos positivos atraen beneficios; los negativos, calamidades. Depende de uno ser feliz y lograr los objetivos que se proponga. Basta con visualizarlo.

Antes que nada, El Secreto es un brillante producto comercial, que debería estudiarse en las escuelas de marketing. Salvo que el espectador sea muy cínico, es difícil no dejarse convencer (o engatusar) por sus postulados. Rechazado en principio por el mismo canal que lo produjo, el DVD se transformó en éxito de ventas gracias a Internet y el boca a boca para luego dar origen a un libro del mismo nombre que ha vendido 8 millones de ejemplares en el mundo.

El golpe definitivo lo dio Oprah Winfrey –era que no– en febrero de 2007, cuando dedicó dos de sus programas a El Secreto, logrando que el DVD y el libro llegaran al tope de las listas de Amazon y New York Times. Ellen DeGeneres y Larry King también dieron espacio en sus shows al fenómeno, que no tardó en recibir las primeras críticas. La prensa reportó casos de gente que comenzó a gastar más de la cuenta, creyendo que de esa manera atraerían riqueza.

La misma Oprah –cuyo programa elevó las ventas semanales del libro de 18 mil a 190 mil ejemplares– debió aclarar que la mentada Ley de la Atracción no era una panacea. Programas como Saturday night live parodiaron la tendencia, mostrando a un hombre en Darfur que se lamentaba de la miseria de los niños de Sudán, siendo regañado por actores que personificaban a Winfrey y Byrne por su “actitud fatalista”.

Fuera de bromas (como la de editores de El Secreto pidiendo que las técnicas del libro no sean usadas para conseguir copias gratuitas del mismo), la polémica siguió creciendo. A Bob Proctor, gurú de autoayuda que defi ende los postulados de la Atracción, le preguntaron si acaso los infantes sudaneses habían “visualizado” y de esa forma manifestado su propia indigencia, a lo que muy seriamente respondió: “pienso que el país probablemente sí”. Vaya.

Una industria creciente

En un contexto más amplio, El Secreto viene a ser el último peldaño en la cada vez más lucrativa industria de la autoayuda, que ya no sólo incluye libros, sino películas y un charlas que generan altos ingresos. En Chile, sin ir más lejos, tres mil personas asistieron al seminario El Secreto: La Revelación, el pasado 26 de julio en Espacio Riesco. El precio de la entrada era de 39.990 pesos, con algunos descuentos para clientes de tarjetas. Es decir, negocio redondo.

Jorge Hurtado, socio y director de Nextrend, la empresa que organizó el evento –y en cuya propiedad
participa El Mercurio con un 70%–, dice que “me regalaron el libro en diciembre de 2007. Nos dimos cuenta de que había allí un nicho interesante. Se trata de un fenómeno transversal, que cruza política y religión. Hay gente que anda con el libro todo el tiempo y lee trozos para inspirarse durante el día”.

En el seminario participaron Mike Dooley y Marci Shimoff, dos autores citados en El Secreto, junto a Carlitos Páez, sobreviviente del avión uruguayo que cayó en Los Andes en 1972. “Yo conozco a Carlitos Páez desde los años 80. Incluso viajé con él a Nueva York, para una fiesta en su honor. Era la primera vez que él volaba después del accidente… El se siente súper identificado con la Ley de la Atracción. El haberse salvado tiene que ver con esa forma de pensamiento”, afirma Hurtado.

La charla de Páez fue el segmento más emotivo del congreso, que por momentos desató reacciones dignas de un encuentro místico. “Carlos le dio un sello muy atractivo al seminario, relató su experiencia, con fotos y películas, y relacionó el hecho de estar vivo al pensamiento positivo. Nunca dejó de animar al resto de sus compañeros. Y al mismo tiempo su padre nunca dejó de buscarlo. Es una evidencia de que El Secreto funciona”, dice el director de Nextrend.

Si los beneficios de pensar en forma positiva son bastante obvios, no pasa lo mismo con otros postulados incluidos en el libro de Byrne que apuntan a la idea de que la mente es capaz de sanar al cuerpo. El propio Hurtado recibió una llamada después del seminario, de un hombre enfermo de cáncer. “Me dijo que vivía en Temuco y había viajado a Santiago especialmente para ir al evento. Me llamó para agradecerme, para decirme que le había servido mucho y que gracias a esta iniciativa sentía que le estaba ganando a la enfermedad”.

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El socio de Nextrend prefiere no revelar los honorarios cobrados por los conferencistas, aunque alguien como Schimoff suele pedir entre 10 mil y 20 mil dólares por charla. Lo que destaca Hurtado es la diversidad de personas que asistieron, “principalmente de 35 a 55 años, un 60% de mujeres, pero también muchos empresarios, ejecutivos”.

Agrega: “había gente que comentaba que dejó de fumar gracias a El Secreto. Por supuesto hay tipos que lo odian y gente que lee el libro 10 veces, pero en estos momentos de turbulencia e incertidumbre se transforma en una gran herramienta de superación. Ayuda a personas en crisis, con problemas de salud, pero sin desdeñar la atención médica, obviamente, porque esto no es magia”.

Visiones críticas

Uno de los aspectos más polémicos de El Secreto es que –con un lenguaje seudo científico a la manera de El código Da Vinci– afirma que sus postulados fueron conocidos y usados por gente como Einstein, Shakespeare, Beethoven, Newton, Platón, Víctor Hugo, etc. Todos ellos habrían conocido “el secreto”, aunque –claro– ninguno está vivo como para preguntarles si aquello es cierto.

Igualmente, se citan muchas frases de grandes pensadores sacadas de contexto o cuyo origen es al menos dudoso. Un ejemplo: “El Secreto es la respuesta a todo lo que ha existido, a todo lo que existe y a todo lo que existirá”, declaración atribuida a Ralph Waldo Emerson, pero que un reportaje de Chicago Tribune reveló que nunca dijo. De Winston Churchill se cita la frase “a cada paso creamos nuestro propio universo” con alcances muy lejanos a la intención original.

Según Byrne, “nada está excluido de la Ley de la Atracción. Tu vida es un espejo de tus principales pensamientos”. Para afirmar tal idea, se apoya en supuestos expertos en física cuántica, como Fred Alan Wolf, quien sostiene: “la física cuántica empieza a orientarse hacia este descubrimiento. Nos dice que no podemos tener un universo sin una mente y que la mente da forma a todo lo que percibimos”.

Aunque Wolf posee un doctorado y es autor de un libro, Taking quantum leap, que ganó el National Book Award, sus conclusiones superan el ámbito científico, como explica Ernesto Matute, profesor de física de partículas elementales de la Universidad de Santiago de Chile. “Hay un abuso de ciertos conceptos de la mecánica cuántica, que de manera superfi cial se extrapolan para llegar a tesis sin bases sólidas, que se internan en la metafísica. Pero un científico serio hace caso omiso de tales aventuras”, dice Matute, doctor en Física.

Es evidente que alguna de las ideas de El Secreto son poderosas. El estar agradecido, poseer un actitud positiva y plantearse la vida como una puerta abierta a infinitas posibilidades son conceptos que no le hacen mal a nadie y que, incluso, usados de manera sensata, llegan a ser benefi ciosos. Por lo demás muchas de estas creencias o tópicos provienen de tradiciones milenarias, aunque Byrne y sus socios ponen el acento en la obtención de bienes materiales, riqueza y poder, lo que les ha granjeado críticas severas por desvirtuar la matriz espiritual de ciertas corrientes de la sabiduría antigua.

Sucede también que muchos fanáticos de El Secreto terminan desengañados al ver que los logros buscados nunca llegaban. Algo así le pasó a la escritora Claudia Aldana, autora del best seller Happy Hour y de la popular columna de revista Ya, Treinta y uno, quien recibió una tarde un misterioso paquete que contenía el DVD El Secreto. Al principio quedó fascinada, hizo 10 copias que distribuyó entre amigos y escribió de sus bondades en El Mercurio.

“Es una solución facilista para gente que está perdida en la vida”, dice ahora Aldana. “Pero en un primer momento me sorprendió. Una de las cosas que muestra el libro es que uno puede visualizar algo que quiere obtener en el futuro. Y a mí me pasó que cuando chica recortaba la palabra Aldana del diario y la pegaba en un cuaderno y me imaginaba que mi nombre alguna vez iba a ser impreso”, recuerda, entre risas, la autora que hoy se prepara para publicar en Brasil.

El Secreto da para todo y entre otras cosas ha originado redes de seguidores en Facebook, como la que creó Felipe Cortés hace 6 meses y que hoy agrupa a 4 mil miembros. “Somos el gran referente sobre el tema para nuestro país y Latinoamérica”, dice. Y adelanta: “estoy organizando un ciclo de cursos para el mes de noviembre sobre la Ley de la Atracción, a modo de agradecimiento a todos los seguidores y para compartir con todos quienes deseen llevar una vida feliz y enfocada en lo más positivo de la vida”.

Pero también el libro de Byrne ha servido para que gente como Dante Yutronic, el ex dueño de La Casa del Espía involucrado en el caso Rocha, haya publicado avisos en el diario diciendo: “El secreto soy yo. Cambiará tu vida como a mí. ¡Atrévete!”. En libertad condicional, tras pagar una fi anza de 12 millones, ofrece cursos sobre El Secreto por 45 mil pesos en sesiones individuales y 30 mil para grupos. El libro lo leyó en la cárcel y confía en que lo lleve a la felicidad.

La gracia del libro, el chiste que pocos cuentan, es que Rhonda Byrne sacó gran parte de las enseñanzas de El Secreto de un texto de 1910, el mencionado La ciencia de hacerse rico, de Wallace D. Wattles, uno de los pilares del movimiento llamado Nuevo Pensamiento. El texto fue publicado apenas un año antes de su muerte y Wattles no gozó de su repercusión. Sin duda, la autora australiana resultó ser una mejor alumna.

Súper ventas

Los libros de autoayuda son un mercado creciente y cada vez más rentable en Chile. “La industria editorial factura unos 130 millones de dólares al año, de los cuales un 22% corresponde a textos de autoayuda. Es un sector que ha crecido mucho en los últimos años”, dice Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro.

El primer best seller de este tipo llegó al país en 1976, con el título Tus zonas erróneas, al que posteriormente se sumarían éxitos
como La inteligencia emocional, El caballero de la armadura oxidada y Quién se llevó mi queso, que a su vez han dado vida a numerosos clones. Por lo mismo, es uno de los géneros favoritos de los piratas. Este año se han incautado 380 mil libros pirateados, de los cuales una parte significativa son de autoayuda.

El Secreto en Chile ha vendido 20 mil ejemplares en un año (toda una hazaña para el tamaño del mercado), en una edición para nada barata. El libro cuesta 22 mil pesos en su versión original, mientras la pirata alcanza la cuarta parte y se vende hasta en quioscos establecidos, que burlan la ley a vista y paciencia de la policía.

“Pese a que es un mercado creciente, hay mucho prejuicio en Chile contra la autoayuda. Y esto parte por la prensa: si los editores de cultura escuchan la palabra autoayuda salen arrancando”, dice Mauricio Vlastelica, de Ediciones Urano, que trae a Chile no sólo El Secreto, sino además Quién se llevó mi queso, que ha vendido 90 mil ejemplares en el país.

Vlastelica sabe como pocos en Chile de best sellers, pues antes distribuyó los tres primeros tomos de Harry Potter y El código Da Vinci, nada menos. Editoriales pequeñas como Urano en cierta forma dependen de este tipo de títulos y cuando en dicha empresa perdieron la licencia del nuevo libro de Dan Brown, La llave de Salomón, bajaron sus ingresos a la mitad. “Incluso tuvimos que bajarnos los sueldos”, confiesa.

La operación le dejó un mal recuerdo: “Aunque nosotros teníamos la primera opción, comenzó una puja y Planeta finalmente ofreció
un millón y medio de dólares, la cifra más alta pagada por una novela anglo para el mercado español. Pero el libro, que es la continuación de El código Da Vinci, no va a recuperar la plata. Será un fracaso absoluto. El fenómeno ya pasó”, pronostica Vlastelica, con lo cual el editor subraya una de las características del negocio: tan pronto como llegan, estas tendencias desaparecen para ser reemplazadas por otras.

¿Cuánta vida la queda a El Secreto?