Un verdadero tsunami es el que se vive al interior de la cadena Fasa, uno en que ha debido lidiar con reforzados competidores y menor consumo

  • 28 abril, 2009

Un verdadero tsunami es el que se vive al interior de la cadena de los Codner, quienes, en medio de la tormenta desatada por su polémica confesión, han tenido que lidiar con los vaivenes de la economía, que han golpeado con fuerza sus resultados. Atrás quedaron los días de fiesta de su filial mexicana, la que en el último tiempo ha cedido terreno ante su principal competidor, mientras que en Perú perdió el liderazgo. Por Paula Vargas.

“El temporal los pilló mal parados”. Esa es la frase que más se repite entre analistas y bancos de inversión cuando se refieren a la cadena de farmacias Fasa y el escándalo de colusión por el que actualmente atraviesa. Porque a la serie de situaciones que ha debido enfrentar tras su decisión de confesar ante el fiscal nacional económico acuerdos de precios al interior de su compañía, se suman unos débiles resultados e inconvenientes en sus operaciones internacionales que los tenían –al menos, hasta el inicio de la crisis- como eje de los rumores de una posible venta.

Si de debilidad se trata, el primer golpe lo acusaron sus cifras al cierre de 2008, cuando la utilidad de la compañía se derrumbó 90%, dejando un sabor amargo entre los inversionistas que, entre otras cosas, vieron cómo las ventas de su principal mercado, México, se estancaban a pesar de la incorporación de casi un centenar de nuevos locales.

En Perú, el escenario no fue muy diferente: la creciente competencia en ese mercado y la agresividad de su principal contendor, Inka Farma (vinculada al grupo Eckerd), la desplazó al segundo lugar entre las grandes cadenas, algo impensado para una firma como Boticas Fasa, que fue la primera en instalarse en ese país y que por años ostentó el liderazgo.

Para este año el panorama no se ve mejor. Menos, cuando la baja en el consumo se ha hecho evidente en todos los mercados en que opera, al mismo tiempo que los compromisos financieros amenazan con presionar sus resultados. “Lo que vemos es que Fasa continuará con un nivel de gastos financieros importante, a partir de la deuda que tuvo que adquirir para comprar el 24% de sus socios mexicanos. Estos gastos, sumados a los desembolsos extraordinarios por las multas y compensaciones que deberá hacer a sus clientes por el alza concertada de precios, debieran impactar fuertemente en su línea final”, pronostica un analista de la plaza.

El nivel de deuda consolidada de Fasa es de 4,6 veces su patrimonio, pero tanto al interior de la compañía como en el mercado, advierten que todavía no es preocupante. “No tenemos ningún escenario complejo en el tema financiero. De hecho, hoy tenemos caja con que podríamos reducir deuda, pero los contratos de bonos sólo lo permiten desde 2011. Estamos con buena caja, nuestros indicadores financieros en línea con lo esperado, las ventas de la compañía han sido buenas en México y Chile”, se defienden en Fasa. Agregan que en cuanto a deuda financiera, su endeudamiento sobre patrimonio es de 1,05 veces. “Eso cumple sobradamente con nuestras restricciones financieras”.

Analistas de bancos de inversión consultados por Capital llaman la atención sobre el monto de la deuda de la compañía, que es de alrededor de 200 millones de dólares. A su juicio, una deuda tan alta la deja con menos capacidad de acción frente a su competencia. “Hay que mirar todo en su contexto. Si bien Fasa hoy no tiene problemas para cumplir sus compromisos, sí vemos que existe un deterioro en su situación competitiva en México, Perú y Chile. Sus contendores más importantes tienen niveles menores de deuda y mejor posición financiera, lo que indica que aún poseen espacio y espaldas para soportar guerras de precios y caídas en sus márgenes… y no sé si Fasa esté en esa condición”, asegura uno de los consultados.

Agrega que con ese nivel de deuda ysin mejoras en sus ventas, difícilmente la empresa podría obtener financiamiento para seguir creciendo. Por algo, su plan de inversión para este año se vio frenado casi en su totalidad. En eso, Alejandro Rosemblat, el vicepresidente ejecutivo de Fasa, no transó. No le quedó otra alternativa que recortar su plan de inversiones en 80%, quedando reducido a 20 millones de dólares. Nuevamente, el principal afectado es México, país en que estaba creciendo a razón de un local cada cuatro días y en el que este año deberá contentarse con un crecimiento casi vegetativo.

“Cuando el mercado se contrae la decisión adecuada es reducir el crecimiento para no canibalizar sus propias tiendas y no tener un costo alto durante el periodo de maduración de locales nuevos. Durante 2008 abrimos 82 farmacias y hoy esas tiendas están en proceso de maduración. Guadalajara abrió un número similar de tiendas en ese periodo y según entendemos este año no abrirán tantas tiendas como el año anterior”, advierten en Fasa.

 


El descenso en cifras
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El tequilazo

Aunque el estancamiento en las ventas y la disminución de los márgenes sea uno de los mayores dolores de cabeza de Fasa en el país del norte, la aparición de un competidor de peso también ha mermado la posición de la chilena.

Farmacias Guadalajara entró a mover el piso. Con menos locales –651 puntos versus 716 de Fasa– Corporativo Fragua (como también se denomina) logró posicionarse como la cadena más importante de ese país en relación al volumen de ventas, con ingresos por 1.500 millones de dólares, versus los 890 millones de dólares de Benavides.

La competencia de Guadalajara no ha dado tregua. Hoy tiene presencia en 12 de los 16 Estados en que compite Fasa y para este año tiene contemplado superar a la chilena en número de locales. A diferencia de los otros competidores mexicanos, Guadalajara busca disputar de igual a igual ante Benavides, con una estrategia basada en el modelo denominado “súper farmacia”, que consiste en combinar los servicios de una farmacia tradicional con los de una tienda de conveniencia y autoservicio, ítem puede llegar a representar hasta un 40% de las ventas totales.

A través de su departamento de Investor Relations, la compañía señala a Capital que la idea es crecer a un ritmo similar al del año anterior, para terminar 2009 con alrededor de 720 locales, superando así la presencia de Fasa. Pero advierten que frente a la crisis han aumentando sus resguardos, tomando medidas para aumentar la eficiencia de la compañía. “Tenemos la infraestructura para llevar a cabo el proceso de apertura de nuevas sucursales y hacerlas rentables. Contamos con una estrategia de crecimiento en ventas y mejora de márgenes, basada en una política eficiente en compras y en un estricto control de gasto”, destacan.

A pesar de que sus indicadores financieros y resultados son mejores que los de Benavides, en la compañía revelan que, al igual que toda la industria, tanto la utilidad como el margen han experimentados leves caídas en este último tiempo. A juzgar por las cifras, quien ha salido más perjudicada en esta pasada ha sido Benavides, que vio caer su resultado operacional un 45,4% durante todo 2008, mientras que su principal competidora lo hizo sólo un 10,4%.

Aun así, la filial mexicana continúa siendo la principal operación de Fasa. De ahí proviene gran parte de sus ingresos (60%) y en 2008 fue la única que generó utilidades, a pesar de que éstas se derrumbaron casi un 70% comparadas con las de 2007, pasando de alrededor de 23,5 millones de dólares a 7,3 millones de dólares.

 

 

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Con todo, para la cadena de los Codner no ha sido fácil posicionarse en ese mercado. Las firmas locales han introducido innovaciones, como servicio de 24 horas y fórmulas para incentivar la comercialización de medicamentos genéricos. La venta de estos productos ha sido todo un boom, llevando a las cadenas, incluyendo a Benavides, a desarrollar fuertemente el segmento de las marcas propias.

Fernando Girón, analista de Nielsen México explica que es, precisamente, por este factor que los márgenes de la industria también han ido en picada; más aún, cuando compiten en ese segmento con los supermercados. “Para no perder la venta frente a los supermercados, estas cadenas han ideado una serie de fórmulas para fomentar la compra de productos en sus locales, otorgando descuentos, abonos y créditos, lo que finalmente incide en sus márgenes”, explica.

Pese a que la operación mexicana de Fasa hoy no rinde los frutos esperados y se ve amenazada por la expansión de Farmacias Guadalajara, en la compañía creen firmemente que a fines de este año o el próximo retomará el crecimiento de años anteriores.

Las oportunidades, al parecer, están. Hoy, las cadenas de farmacias en México concentran sólo el 60% del consumo total de medicamentos de ese mercado, según Ipsos Health. En este contexto, la misión de Fasa es mirar hacia adentro de la compañía y mejorar su operación y su eficiencia para hacer frente a la caída de los resultados.

En Perú: destronada

Un escenario no muy diferente es el que vive en Perú, donde Fasa acaba de ser destronada por su principal competidor: la local Inka Farma, que en el último período ha hecho gala de una agresiva política de expansión, al punto de posicionarse como la primera del mercado.

El año pasado, la ex filial de la chilena Salco totalizó 216 locales, mientras Boticas Fasa llegó a los 162, cifra incluso menor a la que poseía en 2007 (184 farmacias). Una caída que se originó en el término del contrato entre la chilena y Supermercados Peruanos, uno de los principales retailers de ese país, que le restó 22 locales, los que el año pasado pasaron a manos de su principal competidor.

Y es que Inka Farma hace rato que buscaba destronar a Fasa. Así lo evidencia su estrategia: primero, con la apertura de nuevos puntos de venta, que este año sumarán 50 locales, y con la colocación de productos a bajos precios. Según fuentes de la firma, todo esto lo han podido lograr sin afectar sus resultados, ¿Cómo? “Con una estructura de costos menor, abriendo locales más austeros en los segmentos más bajos y con formatos tipo drugstore en sectores con mayor poder adquisitivo”, apuntan.

Los frutos de esta política no son nada despreciables. De acuerdo a cifras de mercado, Inka Farma obtiene ventas anuales por más de 200 millones de dólares, con una utilidad de 15 millones de dólares. En tanto, Fasa, de acuerdo a cálculos obtenidos de su FECU, el año pasado habría generado pérdidas por alrededor de tres millones de dólares.

Pero en ese mercado no sólo Inka Farma ha salido al baile. Operadores locales también han visto en este negocio una oportunidad, los que no se han quedado atrás en cuanto a estrategias y posicionamiento. A juicio de la analista Ali Díaz, de la consultora de Maximixe (Perú), cada una de las firmas competidoras de Fasa tiene una fórmula diferente para ganar participación.

“Mifarma, por ejemplo, ha optado por mejorar la atención a sus clientes mediante boletas con recomendaciones sobre el consumo de productos y realiza muchas campañas de salud. En el caso de BTL, una de sus estrategias de crecimiento ha sido su alianza nada más y nada menos que con Saga Falabella. Inka Farma ha centrado su crecimiento en número de locales y bajos precios; en cambio, Fasa no evidencia cambios significativos en la estrategia que la consolidó en el mercado”, enfatiza.

Según las consultoras peruanas Apoyo y Maximixe, el mercado peruano aún tiene mucho potencial; la crisis no se ha instalado con fuerza y, lejos de debilitarse, hoy parece estar dando la pelea más que nunca. “Todavía este mercado está muy atomizado y hay oportunidades interesantes”, señala Eduardo Campos de Apoyo. Entre las más relevantes figura la apertura de nuevos locales en centros comerciales que se están levantando, particularmente en regiones. Esto, porque en Lima se concentra actualmente más de la mitad de boticas y farmacias que existen en todo el país.

Pero este mercado se vuelve aún más apetitoso cuando se observan las cifras de gasto per cápita, que actualmente alcanzan a 29 dólares por persona, muy por debajo de los 80 dólares promedio que gasta la región en farmacia, destaca Díaz. Ambos consultores añaden que Perú todavía es ajeno a los formatos tipo drugstore, que son los que llevó Fasa a ese país. “Aún el grueso de las cadenas de farmacias comercializa sólo productos médicos y de tocador, lo que en algún momento va a cambiar, generando también ahí una oportunidad para la chilena”, dice Campos. La gran pregunta es ¿cuándo?.

A la luz de estos datos, bancos de inversión chilenos y analistas locales señalan que Perú todavía muestra un potencial interesante para Fasa. “La duda está en que llevan más de de diez años en ese mercado y no han podido mantener el liderazgo; es más, tienen pérdidas y vemos una competencia mucho más armada, con buenos resultados operacionales, con deuda financiera negativa, y con espacio para seguir bajando sus márgenes”, alerta un banco de inversión.

 

 

¿Y Chile?

En el país las cosas tampoco andan del todo bien. Aunque sus resultados operacionales han mejorado, éstos se han visto afectados fuertemente por el incremento en su carga financiera. Fasa concentra más del 82% de su deuda en el país y el año pasado debió sacar de su bolsillo 8.800 millones de pesos para cumplir con estas obligaciones. Cifra que implicó un incremento de 86% en sus gastos versus el año 2007.

En el frente competitivo, en menos de dos años la compañía ha perdido tres puntos de mercado, de 37% a 34%, los que han sido capitalizados por sus competidores, Cruz Verde y Salco. La lectura de los analistas es que Fasa se ha desacoplado de la competencia en cuanto a la apertura de nuevos locales, lo que –en todo caso– es bien visto por los inversionistas que privilegian que la compañía rentabilice sus operaciones actuales, sin embarcarse en nuevos planes de expansión y menos en guerras de precios.

Aun así, hay algunos que advierten que la estrategia es un poco confusa. “Efectivamente, vemos a la compañía enfocada en rentabilizar sus operaciones, pero también ha habido decisiones erróneas. Por ejemplo, adquirir los locales de Farmalider, que en un momento sumaron tres o cuatro puntos de mercado, pero que hoy se han esfumado”, mencionan.

Este año, las perspectivas para el comportamiento de la compañía a nivel de resultados, no son muy auspiciosas. Nuevamente, la última línea se vería afectada: esta vez, por los gastos no operacionales, que involucran la multa de 1 millón de dólares y las compensaciones que suman otros 4 millones de dólares. Los que sumados a los altos gastos financieros, podrían incluso generar pérdidas en su última línea en los resultados locales. Cierto que la fórmula de compensación implica, para la mayoría de los consumidores, volver a adquirir productos a la cadena, pero no hay seguridad de que ese retorno de los clientes se prolongará en el tiempo. Así, las ventas también se prevén bastante similares a las del año anterior. “Habrá un crecimiento same store sale más bien pobre, y la baja en el consumo en ese sentido va a ser clave”, advierte un analista

La buena noticia en medio de este vendaval es que, al menos, no deberán hacer frente a los mayores niveles de morosidad y aumento de provisiones, que sí enfrentarán competidores que operan tarjeta de crédito.

Pero el misterio es cómo continuará evolucionando el negocio; si volverán las guerras de precios (Cruz Verde ha dado muestras de no ceder espacio en la materia) y cómo enfrentará Fasa la estrategia de negocios que implementan los nuevos controladores de Salcobrand