• 15 abril, 2009

Lo que parece que faltará son las batallas de ideas. La confrontación de diferentes sueños de país, de distintos motivos para hacer que los millones de chilenos desinteresados por la política tengan ganas de ir a votar en diciembre próximo.

El pasado 5 de abril, Eduardo Frei fue proclamado candidato presidencial de la Concertación. Este era el paso que faltaba para que la campaña se empezara a desarrollar en plenitud. A partir de ahora es de esperar que se desplieguen las estrategias parlamentarias, pues el Congreso es fundamental para una Alianza que aspira a ganar la próxima elección presidencial. La desvinculación de una serie de parlamentarios de la Concertación alteró el escenario de mayoría que permitía al gobierno asegurar el desarrollo de sus políticas sin un contrapeso real en el parlamento. Zaldívar y Flores, con sus respectivos diputados, permitieron la constitución de una nueva mayoría parlamentaria, que negó el financiamiento al Transantiago y aprobó la acusación constitucional contra una ministra de Estado. Así, el poder legislativo dejó de ser un actor secundario.

Piñera necesita 61 diputados. Esto significa romper los 6 doblajes que históricamente ha conseguido la Concertación y mantener el binomio en Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura. No es un esfuerzo menor y requerirá, sin duda, una dedicación especial de Piñera en esos distritos. Si Zaldívar no se reelige y Flores pierde su asiento a manos de la Concertación, el oficialismo recuperaría la mayoría en el Senado y dejaría un gobierno aliancista con minoría en ambas cámaras, permanentemente expuesto a las acusaciones constitucionales de sus ministros.

Lo anterior dependerá, además, de la estrategia de la Concertación: si pacta o no con la izquierda extraparlamentaria. Aunque todo parece indicar que no habrá pacto, pues el efecto que ese acuerdo puede tener en la elección presidencial parece ser un disuasivo importante. A todas luces no se justifica poner en riesgo la presidencia por mejorar el resultado en el Congreso.

Los independientes intentarán conservar y aumentar los cupos que alcanzaron en las elecciones pasadas. Sin embargo, salvo en contados casos y siempre que tengan cupos dentro de la Alianza, no parece probable que mantengan su representación.

En las últimas dos semanas el escenario ha cambiado, la aprobación del gobierno y, especialmente, de la presidenta Bachelet ha venido a recordar que esta elección no es carrera corrida para nadie. Asimismo, todo el episodio de las farmacias ha sensibilizado a la opinión pública respecto del mundo empresarial, instalando un debate que no favorece al candidato de la Alianza.

Pero, por otra parte, la crisis económica está en un punto en que nadie sabe a dónde va. Si se mantiene en el tiempo, todos los resultados positivos de la gestión del actual gobierno se podrían transformar en descontento. La Alianza deberá jugar a una prolongación de la actual crisis y la Concertación, a cumplir una excelente gestión y cruzar los dedos por una pronta recuperación, estirando los recursos ahorrados en los años de bonanza.

En un escenario de alto desempleo y en que la crisis golpee más duro, Piñera podría potenciar su imagen de emprendedor exitoso y de renovador de la añejada Concertación, venciendo la imagen que querrán imponerle de empresario especulador. Si Frei logra demostrar su capacidad de renovación y liderazgo, su capacidad de construir una coalición de gobierno más amplia que acoja a los independientes y a las nuevas ideas progresistas, entonces también dará la pelea.

Lo que parece que faltará son las batallas de las ideas. La confrontación de diferentes sueños de país, de distintos motivos para hacer que los millones de chilenos desinteresados por la política tengan ganas de ir a votar en diciembre próximo. La Concertación, al pactar con la izquierda, demostraría su incapacidad de proponer un proyecto político conjunto y la Alianza tampoco ha dado en el clavo en cuanto a la renovación que pretende impulsar. Esperemos que en algún momento, ojalá pronto, los cálculos electorales den paso a la recuperación de la política con P mayúscula y podamos discutir acerca del juego de las ideas, que es el que le da sentido a la vida política.