• agosto 2, 2018

Todas somos una misma sombra reúne fragmentos de mujeres que se aferran a algo. O a nada. Una escribe cartas que nunca manda desde la isla de Chiloé. Otra engorda mientras revisa el mail de su ex. Y otra se aferra a un perro y a una gallina. La soledad se hace presente, como lamento pero también como una opción. Voces femeninas que coinciden en un tono, pero que hablan de las diferentes búsquedas en las que nos embarcamos. “Vuelvo a pensar en mi cuerpo como un conjunto de pequeñas islas a punto de perderse”, escribe Catalina Infante (1984) en uno de los relatos de este libro que escribió a lo largo de cinco años y que publicó hace poco con Neón Ediciones.

La visita de la poeta canadiense Anne Carson (1950) a nuestro país, programada para mediados de octubre como parte de la Cátedra abierta en homenaje a Roberto Bolaño UDP, ha generado una nueva oleada de entusiasmo por parte de sus lectores y también de los editores nacionales. Se han publicado tres títulos de la autora: El ensayo de cristal y Variaciones sobre el derecho a guardar silencio, por parte de Cuadro de Tiza, y ahora se suma La caída de Roma, de editorial Alquimia, todos bajo la traducción de la escritora chilena Soledad Marambio. Carson es una de las escritoras vivas más importantes del habla inglesa y este es el momento para leerla.

“Todo es ofensa en esta noche enferma en que me desangro por puro gusto”, anota Roger Santiváñez (1956), poeta y fundador de Kloaka, movimiento clave de la vanguardia peruana. Santiváñez nació y creció en el balneario de Piura y por ahí se pasean las líneas de El chico que se declaraba con la mirada (1988), como recuerdos cargados de calentura, compinches de verano, noches de música y mujeres, de los más variados tipos; puras y putas. En los poemas de Symbol (1991) se mantiene el erotismo marcado por la amargura que deja el desamor. Estas dos partes se reúnen en Split, título recién editado en Chile por Lecturas Ediciones.