Definitivamente Ricardo Lagos no maneja el mismo concepto de las lealtades políticas que maneja el gobierno de Bachelet. Mientras las autoridades le han cuidado como han podido las espaldas al ex presidente (en la crisis de la educación, en Chiledeportes, en el intervencionismo electoral con los planes de empleo…), Lagos dice que el Transantiago es […]

  • 9 marzo, 2007

Definitivamente Ricardo Lagos no maneja el mismo concepto de las lealtades políticas que maneja el gobierno de Bachelet. Mientras las autoridades le han cuidado como han podido las espaldas al ex presidente (en la crisis de la educación, en Chiledeportes, en el intervencionismo electoral con los planes de empleo…), Lagos dice que el Transantiago es buenísimo como plan y que los problemas de implementación son de responsabilidad del actual gobierno.

¿No será que a lo mejor el plan no es tan bueno y, siendo así, que no hay manera de corregirlos a la hora de la implementación, porque el margen de maniobra del actual gobierno es muy escaso, en función del diseño del sistema, de los contratos suscritos y de las licitaciones adjudicadas en la administración anterior?