La ofensiva feminista, el avance de los evangélicos y la concentración de presidenciables en el Senado son algunas de las pistas para entender cómo se organizan los parlamentarios más allá de las fronteras de sus partidos políticos.

  • 25 octubre, 2018

Mujeres al poder 

Julieta Kirkwood es el nombre del grupo de whatsapp que crearon las 16 diputadas de la oposición que integran la bancada feminista. El chat, cuyo nombre recuerda a una de las precursoras del movimiento en Chile, es liderado por las comunistas Camila Vallejo y Karol Cariola y la RD Maite Orsini. Cuenta también con la participación de las socialistas Maya Fernández, Daniella Cicardini, Emilia Nuñado y Jenny Álvarez, las PPD Loreto Carvajal, Cristina Girardi, Andrea Parra y Carolina Marzán. A ellas se suman Marisela Santibáñez del PRO, Pamela Jiles del Partido Humanista, Marcela Hernando del Partido Radical, Gael Yeomans de Izquierda Libertaria y Carmen Hertz.

Este grupo nació “no solamente para hablar temas que preocupan a las mujeres, sino para que el tratamiento de los distintos proyectos sean analizados con perspectiva de género”, explica Orsini. A lo que Marzán agrega: “Esta no es una bancada femenina, como se nos ha dicho, sino feminista, para reivindicar los derechos de las mujeres y emparejar la cancha de esta desigualdad histórica a partir del género”.

Las diputadas ya lograron un objetivo importante, cuando la Cámara aprobó crear la comisión permanente de Mujer y Equidad de género. A esa instancia quieren llevar el proyecto integral de violencia de género que se encuentra actualmente en la Comisión de Familia. Además de esta iniciativa, están empujando la despenalización del aborto, proyecto que presentaron en el mes de agosto. Para ello, reciben a organizaciones de mujeres todas las semanas en la sede del Congreso. 

La bancada defendió activamente la gestión de la presidenta de la Cámara, Maya Fernández, integrante del grupo, cuando los diputados de Chile Vamos intentaron censurarla, luego de que ella enviara una carta al presidente Sebastián Piñera manifestándole su molestia por las críticas al Congreso. Acusaron una actitud machista de parte de los parlamentarios en momentos en que las reivindicaciones de la mujer acaparaban la agenda. Reclamaron con fuerza también cuando en un medio se tildó de “pijamada” la realización de una jornada de trabajo para discutir las bases de su manifiesto en el departamento de la diputada Camila Vallejo. “Eso fue súper violento”, dice Orsini.

 

Los diplomáticos

Apoyo o rechazo al gobierno venezolano, cuestionamiento o adhesión al régimen cubano, entusiasmo o preocupación por las elecciones presidenciales brasileñas, los temas de relaciones exteriores desatan las pasiones en el Congreso, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Más que grupos formales, lo que existe es un ordenamiento de fuerzas, especialmente en torno a los gobiernos de la región, que se articula para responder a la contingencia. El más reciente es el que tiene relación con la probable victoria de Jair Bolsonaro, candidato de la extrema derecha brasileña, que corre como el gran favorito en las elecciones de segunda vuelta. Entre sus defensores se encuentra la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselbergue, el senador RN Manuel José Ossandón y los diputados evangélicos Leonidas Romero, Eduardo Durán y Francesca Muñoz. La más activa ha sido la máxima dirigente de la UDI, que viajó para reunirse con Bolsonaro, lo que le valió las críticas de figuras de su partido como Juan Antonio Coloma, Jaime Bellolio y Patricio Melero, y de la oposición, y la solidaridad de la bancada evangélica. 

Tras el triunfo de Chile en La Haya, perdió fuerza la consigna de mar para Bolivia que respaldaban parlamentarios del PC, entre ellos, Camila Vallejo, y del Frente Amplio, como Tomás Hirsch, Claudia Mix, Gael Yeomans y Camila Rojas. 

En el caso de Venezuela, los principales defensores del gobierno de Nicolás Maduro son el senador Alejandro Navarro y los diputados del PC, Guillermo Teillier, Camila Vallejo y Hugo Gutiérrez. Esos nombres también se repiten cuando se habla de Cuba.

Pero no son los únicos temas del ámbito de relaciones exteriores que preocupan a los parlamentarios. El conflicto entre Palestina e Israel también tiene expresión en el Congreso. Cerca de 90 diputados integran el grupo interparlamentario chileno-palestino y alrededor de 50, el chileno-israelí.

 

El debut de los evangélicos

Una de las sorpresas del actual Congreso es la presencia de parlamentarios evangélicos. Hasta antes de marzo de 2018, los principales opositores a iniciativas como la despenalización del aborto en tres causales y al matrimonio igualitario, entre otras, eran diputados ligados a los grupos católicos más conservadores. Eso cambió con el aterrizaje de Eduardo Durán, Francesca Muñoz y Leonidas Romero, todos diputados de Renovación Nacional. A este último no le agrada que se hable de bancada evangélica, porque se puede entender como un grupo aparte del partido y asegura que no es así. Aunque él mismo había reconocido un quiebre en el grupo, explica que se han coordinado para abordar materias prioritarias y que seguirán haciéndolo en el futuro. Los parlamentarios sostienen que una de las motivaciones para postular en las últimas elecciones parlamentarias fue que veían con preocupación la agenda que impulsaba la ex presidenta Michelle Bachelet en materias valóricas. Los tres forman parte de la Comisión de Familia de la Cámara, espacio que consideran clave para defender los puntos que ellos consideran centrales en su trabajo político. 

Se han hecho conocidos por su estilo directo y polémico. Uno de los argumentos de Durán para oponerse a la ley de identidad de género fue que “los hombres podrían decidir que son mujeres para jubilarse con anticipación”. Mientras que Romero le reclamó al presidente Sebastián Piñera que hablara de Daniela Vega, la protagonista de Una mujer fantástica, como una destacada actriz. “Nació hombre y va a morir hombre”, señaló meses atrás. 

Pese a su militancia en RN, son cercanos al ex parlamentario UDI, José Antonio Kast, por temas como la oposición al aborto, e incluso la mujer del excandidato, María Pía Adriasola, apoya a Romero en la preparación de indicaciones en proyectos valóricos. Por eso, el diputado admite que está con el “corazón dividido” porque votaría “gustoso” por el líder del movimiento Acción Republicana, a pesar de militar en RN. 

En su partido se relacionan especialmente con los senadores Manuel José Ossandón y Francisco Chahuán y esperan establecer pronto una coordinación con los UDI Ena von Baer e Iván Moreira.

Se han propuesto aumentar la presencia evangélica en el Congreso y ya están trabajando con miras a las próximas elecciones parlamentarias. Por eso, Durán dedica parte de su tiempo a colaborar en encuentros regionales de agrupaciones cristianas para fomentar la participación en política.

En esa línea miran con atención el aumento de la representación evangélica en el Congreso brasileño y la candidatura presidencial del ultraderechista Jair Bolsonaro. No solo defienden las reuniones que la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe y Kast sostuvieron con él, sino que esperan hacer lo mismo después de la segunda vuelta, para sacar lecciones sobre lo que se puede replicar en Chile. Paredes asegura que cerca de una docena de diputados se está preparando para viajar en noviembre a conocer la experiencia de Bolsonaro.

 

La bancada de la discapacidad 

El grupo más nuevo es el que se constituyó a mediados de octubre para trabajar por la inclusión de personas con discapacidad en la Cámara de Diputados. Impulsado y liderado por la RN Catalina del Real, cuenta con 25 integrantes de partidos oficialistas y de oposición, entre ellos, Francisco Undurraga y Sebastián Keitel de Evópoli, Carolina Marzán del PPD, Jaime Naranjo del PS, Marcela Sabat y Ximena Ossandón de RN y Christian Moreira de la UDI. 

Su presidenta explica que la creación de esta bancada responde a una necesidad que se ha hecho cada vez más evidente tanto en su trabajo en terreno como en las redes sociales y busca establecer una coordinación para impulsar con mayor fuerza iniciativas a favor de personas con discapacidad. Uno de los primeros acuerdos del grupo es reunirse una vez al mes. Ahora que se acerca la fecha de la Teletón, Del Real quiere aumentar la frecuencia de los encuentros para delinear el trabajo de este grupo. Además, tiene contemplado reunirse con autoridades del Ministerio de Desarrollo Social para establecer una mesa de trabajo que permita avanzar en medidas concretas.

Los presidenciables

Los martes se dan cita para comer en Viña los senadores DC Francisco Huenchumilla y Yasna Provoste, el socialista José Miguel Insulza y el independiente Alejandro Guillier, aprovechando las semanas legislativas. Allí analizan el panorama político y exploran propuestas de proyectos de ley. Todos comparten con mayor o menor fuerza la aspiración de llegar a La Moneda. Pero no son los únicos. El último en manifestar sus deseos de colgarse la banda presidencial fue el senador PPD Ricardo Lagos Weber. A él se suman el también PPD Felipe Harboe, el socialista Álvaro Elizalde, los RN Manuel José Ossandón, Andrés Allamand y Francisco Chahuán y el Evópoli Felipe Kast. Aunque no conforman un grupo, sus planes están siempre presentes a la hora de apoyar o no una determinada iniciativa. Todos observan atentamente quiénes suben y bajan en las encuestas de opinión pública. 

En la Cámara, en tanto, hay menos interesados por ahora en candidaturas presidenciales. La periodista Pamela Jiles no ha descartado esa posibilidad. En RD quieren que Giorgio Jackson esté en la papeleta, pese a que no cumpliría a tiempo la edad necesaria para inscribirse como candidato. De hecho, algunos plantean la necesidad de impulsar una reforma para cambiar esa condición, una idea que el diputado por Santiago no solamente descarta, sino que califica de innecesaria. También algunos mencionan al ex líder estudiantil Gabriel Boric. 

En todo caso, desde el retorno a la democracia hasta ahora, con excepción de Eduardo Frei en 1993, los que han pretendido usar el Congreso como trampolín para La Moneda no han tenido éxito. 

 

Santiago no es Chile 

Con distintos miembros, de acuerdo a los cambios de elenco que provocan las elecciones, los regionalistas constituyen uno de los grupos más estables en el Congreso, que se reedita en todos los períodos legislativos y que se alimenta de la rivalidad con Santiago. Su objetivo es posicionar las demandas de regiones especialmente frente a las autoridades de gobierno, con el fin de conseguir beneficios para sus electores. Entre sus peticiones más comunes figuran mayores recursos para mejorar el sistema de transporte fuera de la Región Metropolitana, construcción de hospitales y mayor autonomía, por nombrar algunas.

Actualmente, esta bancada está formada por 21 senadores y 33 diputados de todos los partidos oficialistas y de oposición. En los últimos meses se han empeñado en empujar una propuesta de impuestos regionales, que se especula podría entrar dentro de la modernización tributaria, para allegar más recursos. Ese fue uno de los motivos por los que un grupo de ellos, integrado por Jaime Mulet (Federación Regionalista Verde Social), Rodrigo González (PPD) y Diego Ibáñez (Frente Amplio), Alejandro Guillier (independiente) y Carlos Bianchi (independiente), José García Ruminot (RN) y Juan Ignacio Latorre (RD), llegaron hasta la oficina del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, hace unos meses.