El designado subsecretario de Asuntos Hemisféricos tiene pergaminos de sobra para el cargo, pero configurar una agenda de desarrollo para Latinoamérica no será fácil.

  • 27 mayo, 2009

 

El designado subsecretario de Asuntos Hemisféricos tiene pergaminos de sobra para el cargo, pero configurar una agenda de desarrollo para Latinoamérica no será fácil. Por Gabriel Sánchez-Zinny, desde Washington.

Si la Casa Blanca hubiera contratado a Egon Zehnder o a Korn Ferry, las principales firmas globales de búsqueda de ejecutivos para encontrar a su nuevo subsecretario de Asuntos Hemisféricos, con seguridad le habrían propuesto al mismo Arturo Valenzuela.

Como comentara Manuel Rocha, ex embajador de Estados Unidos en Bolivia, con una carrera de 30 años en el Departamento de Estado, “la nominación de Valenzuela es una gran noticia para América latina y le da continuidad a la buena gestión que había realizado Tom Shannon en los últimos tres años”.

Chileno de origen, Valenzuela tiene impecables credenciales intelectuales: doctor en ciencias políticas de la Universidad de Columbia, director del Centro de Estudios de América Latina de la Universidad de Georgetown y excelente profesor. Habiendo sido su alumno, puedo dar buena cuenta de ello.

A su haber muestra, también, una sólida experiencia política, desarrollada durante la administración Clinton, donde ocupó primero el cargo de director para asuntos interamericanos en el Departamento de Estado y luego, el de responsable para América latina en el Consejo Nacional de Seguridad, trabajando muy cercano al presidente durante los últimos 4 años de gobierno.

Valenzuela traerá consigo una extensa red de contactos y relaciones con líderes políticos, empresariales y sociales en toda la región, que ha desarrollado a lo largo de los últimos 20 años, y un senority que la administración Obama no había demostrado en sus otros nombramientos relacionados con América Latina. Pero en las actuales circunstancias esta sólida experiencia no es suficiente para una buena gestión. Los desafíos existentes entre Washington y América latina requieren de factores ajenos a la posición, en los que probablemente el nuevo subsecretario tendrá que enfocarse. Seguramente las prioridades pasarán por el comercio, la seguridad, el combate contra las drogas, la inmigración y la promoción de la equidad social, en medio de una profunda crisis económica que está afectando las exportaciones de la región, su acceso a financiamiento y su desarrollo económico.

Estos desafíos ya están generando tensiones en la coalición demócrata, entre los sindicatos y grupos más de izquierda, y los más moderados, de centro, a los que pertenecen la secretaria de Estado, otros referentes como Larry Summers y Timothy Geithner (que dio un gran apoyo a la capitalización del Banco Interamericano de Desarrollo en su reunión anual hace unas semanas en Medellín) y el propio Valenzuela.

Otras dificultades se presentarán en el Congreso, ya sobrepasado con las prepuestas del presidente Obama en temas domésticos, donde todos estos asuntos relacionados con la región requieren aprobación presupuestaria, además de las ratificaciones pendientes a los tratados comerciales con Colombia y Panamá.

Valenzuela cuenta con la ventaja de tener una relación directa y ya de mucho tiempo con su jefa, la secretaria Hillary Clinton, y haber colaborado en las últimas campañas a definir la posición del partido demócrata con respecto a la región, promoviendo desde los 90 un mayor diálogo, mayor apertura con Cuba y fuerte compromiso con los temas sociales, que parecen los principales temas que la Casa Blanca comprometió en la Cumbre en Trinidad y Tobago. A pesar de ello, mover la política en Washington no resultará fácil.

Al respecto, Eric Farnsworth, vicepresidente del poderoso Council of the Americas, comenta que “el presidente Obama ha creado una nueva gran oportunidad en la relación con Latinoamérica y Valenzuela es la persona indicada para tratar de aprovecharla”. Pero aunque la coalición demócrata y el Congreso entrarán en la ecuación, también habrá que observar el real interés por parte de los países de la región para mejorar la relación con Washington y avanzar en temas económicos, comerciales y de inversión, que son los que realmente darán mayor dinamismo al continente.

El propio Valenzuela, en un artículo publicado en 2002 en el Washington Post (criticando a la administración Bush por haberse mantenido en cómplice silencio frente al golpe de estado al presidente Hugo Chavez), delineó los desafíos que –parece– serán los suyos a partir de julio de este año: “… es tiempo que el gobierno de Estados Unidos se mueva más allá de la retórica de sostener que la democracia, el comercio y la seguridad son prioridades de su agenda en el hemisferio, enfocándose en enfrentar los severos problemas que afectan a la región…”

El autor es vicepresidente DutkoWorldwide y corresponsal de Capital.