La polémica entre el mandatario estadounidense y las redes sociales está al rojo vivo, tanto que Trump amenazó con regular fuertemente e incluso cerrar a estos servicios ya que a su juicio “silencian las voces conservadoras”. Al respecto, el académico y experto en redes sociales, Sebastián Valenzuela, asegura: “ser corregido por Twitter no puede ser interpretado como una violación al derecho de expresión. Es parte de las reglas del juego en redes sociales”.

  • 27 mayo, 2020

Esta mañana, Donald Trump desató una nueva polémica por Twitter, pero esta vez la disputa es protagonizada paradójicamente por esa misma red social. Cerca de las 7:00 am el mandatario estadounidense publicó un tuit en el cual amenzaba con “regular o cerrar” a todos los servicio de este tipo, a los cuales acusó de “silenciar” las voces conservadoras. Esto, luego de que Twitter señalara a dos de sus tuits como «engañosos» y los tratara como difusores de información no verificada.

El “round” comenzó un día antes. El martes 26 de mayo, la red social del pajarito alertó por primera vez a sus usuarios de que una publicación de Trump podría ser un mensaje “potencialmente engañoso”. En aquel posteo, el mandatario descalificaba fuertemente el voto por correo y establecía que tendría inevitablemente consecuencias fraudulentas y que derivaría en unas elecciones amañadas.

Ante eso, la RR.SS. incluyó una alerta dentro de la publicación, la cual al ser “pinchada” redireccionaba a los usuarios a otra página dentro de la plataforma, donde se leía el siguiente texto: “Trump asegura sin pruebas que el voto por correo derivará en fraude electoral”. Luego citaba como fuentes notas de prensa de medios como The Washington Post.

Sebastián Valenzuela, profesor de la Facultad de Comunicaciones UC e investigador del Instituto Milenio Fundamentos de los Datos (IMFD), analiza el contexto en que se da esta polémica entre el mandatario estadounidense y Twitter. Asimismo, comenta las repercusiones que podría tener en el escenario político norteamericano.

-¿Existen intervenciones previas de parte de Twitter en el tenor de las que le hizo al presidente Trump?

-En junio del año pasado, Twitter anunció que iba a empezar a etiquetar tuits de figuras políticas que rompieran las reglas de uso, mediante anuncios del tipo: «Get the facts about…» u otros similares -ver https://help.twitter.com/en/rules-and-policies/notices-on-twitter-. Específicamente, las etiquetas se aplicarían solo a cuentas verificadas de autoridades de gobierno y candidatos a ocupar cargos de gobierno que tuvieran más de 100 mil seguidores. Sin embargo, que se sepa, nunca antes había usado estas etiquetas, al menos no con Trump.

-¿Es común que las redes sociales hagan alertas sobre el contenido que postean sus usuarios?

-Es más común cuando se trata de crisis sanitarias, como la actual con el COVID-19, o de catástrofes. Mucho menos cuando se trata de desinformación sobre asuntos políticos. De hecho, Facebook, por ejemplo, se niega a incluir en su sistema de verificación la publicidad política pagada en su plataforma.

-Donald Trump amenazó con regular e incluso cerrar Twitter u otras redes sociales si persisten en “silenciar las voces conservadoras». ¿Es posible hacerlo?

-El poder ejecutivo de EE.UU. tiene varias herramientas a su disposición para regular las plataformas sociales, incluyendo la FCC (Federal Communications Commission) y la FTC (Federal Trade Commission). También puede emitir una orden ejecutiva al respecto. Pero, al final del día, está el Congreso y el sistema judicial. Y dada la prioridad que tiene la libertad de expresión en EE.UU., es muy difícil que Trump pudiera cerrar Twitter con una simple orden emanada de la Casa Blanca, pues seguramente sería cuestionada en tribunales. Más plausible es que persuada a los republicanos en el Congreso a regular más estrictamente de alguna forma a las plataformas sociales. Aún así, no cuentan con mayoría en la Cámara de Representantes. Así es que aún siendo posible, se ve muy improble que ocurra.

-¿Cómo se ve afectado el derecho a expresión? En este caso, tanto de Trump al ser “corregido” por Twitter, como de la red social si es intervenida.

-Es importante aclarar que los tuits de Trump no han sido eliminados de Twitter. Solo se agregó una etiqueta que indica a los usuarios a consultar información veraz sobre los votos por correo y que si los usuarios hacen clic en ella, los conduce a un enlace en que califica de potencialmente engañosos estos mensajes y ofrece información veraz al respecto. Ser corregido por Twitter no puede ser interpretado como una violación al derecho de expresión. Es parte de las reglas del juego en redes sociales.

-¿Crees que hay voces que efectivamente son silenciadas por las RR.SS?

Twitter, Facebook, YouTube, Instagram, entre otros, regularmente eliminan o «degradan» cuentas y contenidos que violan sus reglas, son un delito, o tienen comportamientos abusivos. Por ejemplo, pederastia, discursos de odio, y campañas de propaganda y desinformación orquestadas por gobiernos o grupos extremistas. Pero no hay evidencia empírica alguna de que cuentas y discursos políticos aceptables, como los discursos de conservadores o republicanos, sean silenciados por el mero hecho de ser conservadores o republicanos.

-¿Han habido otras oportunidades donde las redes sociales hayan sido amenazadas por altas autoridades?

-La regulación a las plataformas sociales es un tema permanente, especialmente en EE.UU. Tanto demócratas como republicanos en distintas oportunidades y por distintas razones (antimonopolios, libertad de expresión, etc.) han manifestado su intención de regular más a las plataformas, en especial Google, Facebook, Amazon, Apple y Twitter.

-¿Cómo puede impactar este episodio en otra áreas relacionadas como la industria de las comunicaciones?

-Hasta ahora, Twitter ha sido súper reacia a intervenir respecto del contenido político que se difunde en su plataforma. Facebook y Google, en comparación, han sido más proactivas (probablemente porque han sido más amenazadas con ser reguladas). Todo depende de cuán real sea la posibilidad de ser regulada como consecuencia de estos episodios, y de quién sea que ocupe el poder. Seguramente, con esta acción Twitter ganará adeptos entre quienes se oponen a Trump, y ganará más detractores entre quienes lo apoyan. Es un blanco en movimiento.