A raíz de “la caja mundialera” que entregó Luksic a quienes adivinaran los tres primeros lugares del mundial, recordamos este reportaje realizado en de 2017. ¿Por qué Andrónico Luksic se metió a Twitter? Desde el 2014 venía pensando cómo podía tener más conexión con el país. Opinar de hechos relevantes de la contingencia. Explicar y defenderse de las acusaciones. Y acercarse a la sociedad. En enero de 2017 decidió que la mejor manera de hacerlo era conversando directamente en primera persona. Sin intermediarios.

  • 17 julio, 2018
Ilustración: Ignacio Schiefelbein

Esa tarde fue distinta. Esa tarde no escribió el tuit solo. A diferencia de la espontaneidad con la que opera a diario en la red social, el 8 de marzo (de 2017) Andrónico Luksic Craig pidió ayuda antes de publicar un mensaje. A las 3:27 pm, un artículo de The Wall Street Journal reveló que la casa donde vive Ivanka Trump en Washington era propiedad del empresario. Luksic quiso reaccionar de inmediato y ser él quien informara la situación en Chile.

La nota contaba, además, sobre una disputa judicial que Antofagasta Minerals, propiedad de la familia, mantiene en Minnesota desde la época en que Barack Obama era presidente de EE.UU. Su equipo más cercano –Rodrigo Terré, quien controla sus inversiones personales, y miembros del área de comunicaciones– se quedó con él pensando qué apuntar en Twitter. Desde el piso 16 del edificio emplazado en el barrio El Golf, donde opera, tipió en el teclado de su computador un mensaje de 89 caracteres: “Lamentable artículo que mezcla dos temas completamente independientes. Con qué propósito?”. Y linkeó la nota del WSJ.

Entre las 4:34 pm y las 7:41 pm siguió respondiendo dudas, algunas planteadas con evidente desconfianza ante el posible vínculo que él tendría con la familia Trump. Hasta que un seguidor le hizo una recomendación: “Dejad que los perros ladren. Yo tomando once con pan tostado y huevo. Desconéctese de Twitter por hoy y descanse”. El controlador de Quiñenco le respondió al tiro: “Luis, qué buen consejo. Disfrute su pan con huevo. Buenas noches”. Y partió a su casa.

Andrónico Luksic abrió su cuenta de Twitter el pasado 26 de enero (de 2017) como reacción ante lo que a su parecer fue una mala gestión de las autoridades para frenar los incendios. En todo caso, la idea la venía macerando hace harto tiempo.

2014

Ese año Andrónico Luksic tuvo que aterrizar. Tras la muerte de su hermano Guillermo en 2013, él asumió la presidencia de Quiñenco. Para emprender la tarea realizó decenas de viajes para recorrer las plantas de las empresas que el holding tiene repartidas por el mundo. “Andrónico estaba muy preocupado de que la máquina funcionara. Cumplió un rol netamente empresarial, muy desde arriba”, dice un cercano.

Estaba en eso cuando a fines de ese año, Franco Parisi, entonces candidato presidencial, ocupó su nombre como símbolo del abuso empresarial y lo mencionó varias veces en sus discursos. “Nos despertamos y nos acostamos pagándole a los Luksic”, fue una de sus frases más replicadas. Al presidente de Quiñenco le sorprendió y preocupó no sólo la hostilidad de Parisi, sino que también el eco que logró. Fue la primera alarma.

Pero tanto él como sus cercanos pensaron que aquello se explicaba porque ese año estallaron crisis en distintas empresas del grupo, como en Caimanes, de Antofagasta Minerals, y en Paine, con CCU. Luksic estaba convencido de que debía crear vínculos con la sociedad.

En 2014 reclutó ejecutivos y creó tres nuevas áreas en Quiñenco que pretendían resolver el problema: Sustentabilidad, a cargo de Álvaro Sapag; Economía, dependiente de Andrea Tokman, y Comunicaciones, comandado por la periodista Carolina García de la Huerta. A su vez, entró el ex ministro de Piñera, Rodrigo Hinzpeter, para encabezar la gerencia legal del grupo. Varios fichajes, por su experiencia política, tenían como fin ayudarlo a comprender mejor la opinión pública.

Un año después, ese equipo lo asesoró durante la peor crisis que a título personal le ha tocado enfrentar.

2015

En febrero estalló el caso Caval. El estado de emergencia se declaró de inmediato en el Banco de Chile y los asesores más cercanos interrumpieron todo plan de vacaciones para actuar con premura. Los expertos legales y ejecutivos del banco demostraron total seguridad de que no había ilícito en el crédito otorgado a la nuera de la presidenta, pero todos, incluido él, concluyeron que haberse reunido con Natalia Compagnon y con su marido, Sebastián Dávalos Bachelet, había sido un gran error. Luksic quería decirlo. Quería transparentar el episodio, pero no sabía cómo hacerlo. Entonces hizo lo típico, lo que se acostumbra: un día después de que Qué Pasa publicó el reportaje, redactó un comunicado junto a su equipo y lo difundió por medios tradicionales. Una persona de su entorno asegura que Luksic no quedó conforme. Y sabía que la opinión pública tampoco.

Un mes después estalló el caso Penta, lo que sólo empeoró la percepción hacia el empresariado. Y, cuenta un cercano, a pesar de que ni Luksic ni Quiñeno están metidos en el conflicto, tienen claro que el episodio algo les salpicó.

2016

Luksic impulsó más medidas. Decidió tomar distancia con parlamentarios y autoridades. Así fue como después de quince años en él, renunció al consejo asesor de Apec –elegido por la presidencia– y cambió a los parlamentarios que integraban el directorio de Canal 13.

Pero las crisis siguieron. Antofagasta Minerals no era el socio mayoritario de Alto Maipo, pero los detractores a la central comenzaron a achacarle a Luksic la construcción de la planta en el Cajón del Maipo. El mismo año, la Fiscalía Oriente abrió una investigación contra el ex ministro Jorge Insunza por eventuales delitos tributarios, cohecho y negociación incompatible cuando se supo que Antofagasta Minerals le pagó por asesorías durante siete años, cuando era diputado del PPD e integrante de la Comisión de Minería. Los detractores crecían como la espuma.

La desenfrenada crítica a través de las redes sociales inquietaba cada vez más al empresario. Pensó entonces si sería bueno entrar al mundo virtual. No tenía claro cómo hacerlo, ni dónde; si en Twitter, Facebook, u otro lugar. Pero tenía claro que quería defenderse, defender sus empresas. Eso sí, aclara un amigo, “Luksic es un tipo choro. Se enoja. Habla fuerte. Es valiente. Eso también había que tenerlo en cuenta, porque un empresario que se enoja, cae más mal aún”. En todo caso, agrega otro, lo que buscaba Luksic no era caer bien, ni mucho menos. “Quería aclarar dudas. Pero también, terminar con la descalificación masiva que se genera en la red”, indica la misma persona.

El silencio duró un poco más. Hasta que el diputado Gaspar Rivas lo trató de “hijo de puta” y lo culpó por las inundaciones que entonces afectaban a Santiago. Ahí, Luksic dijo “no más”. Y su hijo Andrónico lo persuadió a subir el famoso video a YouTube. Ése fue el punto de inflexión. A pesar de que en el video él mismo se autodenominaba como un “poderoso” y que la querella por injurias que presentó contra Rivas lo expuso aún más, el equipo sacó conclusiones positivas. “En este país hay un Estado de derecho. Y no es gratis insultar”, argumenta un jurista.

En septiembre dio una extensa entrevista a La Tercera, donde dijo que el país se estaba cayendo y que los empresarios debían sacar la voz. “Es bueno decir lo que uno piensa sobre lo que le está pasando al país”, indicó entonces… Luksic quería seguir hablando.

2017

En diciembre del 2016, el controlador de Quiñenco decidió pasar el Año Nuevo en el Elqui con su familia y amigos cercanos. Uno de ellos cuenta que el fin de año fue intenso, que el episodio con Rivas –el juicio, los piedrazos y escupitajos a la salida del tribunal– lo desgastó. Entonces decidió vender su participación en Alto Maipo. Luksic no quería más conflictos ni acusaciones, a su juicio, infundadas. Pero éstos estaban lejos de terminar. El 3 de enero, el director nacional de Greenpeace Chile, Matías Asún, aseguró en radio Cooperativa que “en Chile nadie había causado tanto daño ambiental como Andrónico Luksic: es dueño de Shell, es dueño de las papeleras, es dueño de Antofagasta Minerals (…)”.

El episodio indignó al empresario: le estaban achacando empresas en las que el grupo no tiene participación. Las afirmaciones de la cabeza de Greenpeace pasaron desapercibidas en los medios escritos y en la televisión. Pero fueron un “bombazo” en las redes sociales. “Lo que se dice en Twitter queda establecido como un hecho real, casi irrefutable. Las noticias se propagan, sean o no ciertas”, indica un amigo. Luksic sabía que tenía que llegar a ese público de alguna manera.

La decisión de entrar a Twitter estaba casi tomada. “La certeza de que los empresarios siguen hablando poco, que se esconden, y que sólo responden a través de comunicados que parecen fotocopias impersonales ayuda a que crezca el ánimo antiempresarial”, pensaba. Y cuando en enero los incendios prendieron el centro del país, decidió crear su cuenta en Twitter. “Vio con desesperación cómo el Estado de Chile estaba actuando para los incendios”, cuenta una persona que lo conoce.

Ya lo habían hecho Bill Gates, Elon Musk, Warren Buffett, Richard Branson, entre otros grandes empresarios, y Luksic pensaba que lo estaban haciendo bien. Ocupó una de las fotos utilizadas en las memorias de sus empresas, creó su nickname –@aluksicc porque su hijo mayor ya había usado @aluksic– y no paró más.

Novato activo

Tuitea generalmente desde su casa con su iPad –porque ahí ve mejor– o desde el iPhone, o con el computador cuando está en la oficina. A la fecha de la publicación de esta edición (marzo 2017) suma más de 69 mil seguidores –él sólo sigue a 116, varios periodistas y medios internacionales– y, según él mismo ha dicho en la red social, dedica dos horas diarias para responder preguntas y comentar hechos de la actualidad.

Un conocido cuenta que el empresario está preocupado por el país. La desafección que hay entre jóvenes y política lo consterna y pretende aportar por ahí en Twitter. Por eso ha dicho en la red que financiaría una campaña para incentivar el voto en las elecciones y que éste “es un año crucial para Chile. Todos debemos involucrarnos, todos a votar y a leer los programas de gob!”.

En esa línea, recomienda y regala libros: la semana pasada donó dos mil copias de Un veterano de tres guerras. Pero también se da tiempo para responder cosas menos serias: “@aluksicc hoy comienzo con mucho respeto una sección llamada #1preguntaparaeltioandronico ud es partidario de ‘quien madruga Dios le ayuda’?”, preguntó un usuario el viernes 10 de marzo. El empresario respondió: “Brianello, Dios siempre ayuda a quien madruga”.

Aunque sus mensajes siempre los escribe él –no hay un “cerebro” detrás–, pide ayuda para cosas técnicas: al principio no entendía mucho lo de los likes y preguntó cómo hacerlo. Lo mismo cuando quiere subir algún documento o, por ejemplo, cuando envió el formulario para que se inscribieran los interesados al libro. “Es novato aún”, indica alguien de su entorno.

Quienes lo conocen aseguran que el empresario está conforme con su desempeño en la red. Sus asesores piensan lo mismo. Ahora las noticias las genera él y la prensa replica lo que él dice.

De eso habló con Hugo Varas, un emprendedor que agendó una reunión con el empresario a través de la red. “Me dijo que quería hacer la prueba, pero que nunca se imaginó que iba a repercutir tanto. Le sorprendió la buena onda que en general ha recibido y la cantidad de consejos que le piden. Me contó que se da el tiempo de responder la mala onda porque es necesario”, cuenta Varas. Lo citó en su oficina en el Banco de Chile, donde estuvieron cerca de una hora conversando. “Antes de Twitter lo veía como una persona bastante hermética. Ahora que se abrió al mundo se ve una persona más agradable”, dice.
El encuentro se produjo durante la mañana del día siguiente de que The Wall Street Journal publicara el artículo que lo vincula con la hija de Trump. A pesar de que esa noticia fue comentario obligado ese día, Varas asegura que el empresario se veía tranquilo.

Un cercano grafica la irrupción de Luksic en Twitter de esta manera: si la investigación de The Wall Street Journal se hubiera subido cuando el empresario no tenía Twitter, la noticia se hubiera transformado en un “incendio” con comunicados de emergencia de por medio. Eso, que ocurrió muchas veces en el pasado, esta vez no sucedió.

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*Nota de la redacción: En julio de 2018, Andrónico Luksic tiene 383 mil seguidores en Twitter y sigue a 239 cuentas. Además, cuenta con una cuenta de Instagram, en la cual suma 41 mil seguidores, y una página de Facebook con más de 28 mil seguidores.