La última edición de la revista 1843 –la publicación cultural bimensual del grupo The Economist– trae un reportaje de la isla Juan Fernández titulado “Por el borde del mundo”. En él, el periodista Simon Willis destaca que “es el único lugar en el mundo donde se pueden comer las langostas frescas simplemente cocidas o en […]

  • 4 agosto, 2016

langostas

La última edición de la revista 1843 –la publicación cultural bimensual del grupo The Economist– trae un reportaje de la isla Juan Fernández titulado “Por el borde del mundo”.

En él, el periodista Simon Willis destaca que “es el único lugar en el mundo donde se pueden comer las langostas frescas simplemente cocidas o en una empanada”.

Además de destacar su vegetación y su fauna endémica “más rica incluso que la de Galápagos”, dice que la isla “es el último lugar del mundo para ver más de 600 especies, un museo vivo donde se puede bucear y hacer trekking”.

Respecto al negocio turístico, la publicación plantea que no es grande y que “en 2010, cuando un tsunami destruyó a San Juan Bautista, el único pueblo, y mató a 16 personas, se secó. Pero hoy las cosas han mejorado y el número de visitantes bordea los 2.500, cifra similar a la que había antes del desastre”.