El sábado pasado comenzó a operar la tramitación digital en los tribunales civiles en 13 cortes del país, y el 18 de diciembre partirá en Santiago. Esto implica que un software reemplazará al expediente en papel, lo que tiene en alerta a los abogados litigantes en causas civiles. Para aclarar posibles controversias, la semana pasada […]

  • 23 junio, 2016

El sábado pasado comenzó a operar la tramitación digital en los tribunales civiles en 13 cortes del país, y el 18 de diciembre partirá en Santiago. Esto implica que un software reemplazará al expediente en papel, lo que tiene en alerta a los abogados litigantes en causas civiles. Para aclarar posibles controversias, la semana pasada la Corte Suprema dictó un auto acordado que regula este proceso.

La principal preocupación viene porque la digitalización de las causas implica un cambio a un sistema que ha operado por más de cien años. “La duda está en la capacidad de la plataforma para que ingrese todo de manera digital y si van a poder responder en el tiempo que establece la ley”, asegura un abogado.

“Ni siquiera en Estados Unidos, donde algunas cosas se tramitan de manera electrónica, se dejó de lado el expediente en papel, porque sin él es muy difícil llevar juicios civiles”, advierte un experto. Sobre este punto, otro abogado alerta sobre la posibilidad de que si el software falla, se pierda toda la información. Sin embargo, la Corporación de Administración del Poder Judicial, a cargo de la implementación, asegura que el sistema tiene suficiente respaldo de distintas fuentes.

El otro temor que da vuelta entre los abogados de mayor edad es que la digitalización de las causas podría generar un problema de acceso a la justicia, por no tener la capacitación suficiente en el uso de herramientas de internet. “Ellos tienen posibilidad de pedir autorización para tramitar en papel cuando no tengan los medios tecnológicos necesarios para hacerlo digital”, aclara un litigante.

Sin embargo, existe también un gran número de juristas y jueces que tiene una opinión positiva al respecto, porque la digitalización facilitará las tramitaciones y acortará los plazos que hoy, fácilmente, pueden durar cinco años por sobrecarga de trabajo en los t ribunales.