En Putú soplan vientos de guerra. Una empresa australiana descubrió minerales en las características dunas de ese bucólico poblado de la Séptima Región y la comunidad se levantó para evitar a toda costa su explotación. Aseguran que los bancos de arena los salvaron del tsunami del 27 de febrero de 2010. Y que si los […]

  • 23 agosto, 2013

Putú

En Putú soplan vientos de guerra. Una empresa australiana descubrió minerales en las características dunas de ese bucólico poblado de la Séptima Región y la comunidad se levantó para evitar a toda costa su explotación. Aseguran que los bancos de arena los salvaron del tsunami del 27 de febrero de 2010. Y que si los tocan, se quedarían indefensos ante un eventual nuevo maremoto.

El 6 de agosto pasado, la Corte de Apelaciones de Talca admitió un recurso de protección en contra del proyecto y emitió una orden de no innovar, ordenando que se paralizaran las faenas prospectivas en la zona.

Liderados por el alcalde de Constitución, Carlos Valenzuela, el diputado Pablo Lorenzini y la  Agrupación de Defensa y Conservación de Maule Mataquito (ADEMA), los vecinos acusaron a la compañía Southamerican Iron & Steel de estar realizando una “intervención agresiva, no autorizada e inconsulta” sobre las dunas.

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Todo comenzó hace más de cinco años, cuando los dos mil habitantes de este tranquilo pueblo de casas de adobe, ubicado a veinte kilómetros al norte de Constitución, vieron llegar a gente de Santiago que recorría las dunas. Primero pensaron que se trataba de turistas o inversionistas interesados en el potencial del lugar, famoso entre los rallystas porque cada año se corre en moto un Gran Prix en las dunas, al que regularmente asiste el corredor Francisco “Chaleco” López. Pero varios meses después se enteraron de que los afuerinos eran en verdad empresarios mineros.

La noticia se esparció de boca en boca. En esta zona forestal –cuyos habitantes trabajan mayoritariamente en Celulosa Arauco y Constitución, cultivan lentejas o extraen machas en sus extensas costas– los viejos habitantes del lugar siempre habían hablado de la enorme riqueza mineral que yacía en las dunas. Pero nadie pensó que alguna vez alguien llegaría a explotarlas.
Hasta que en 2009, Southamerican Iron & Steel informó a sus accionistas en Australia, que en esta parte del mundo habían encontrado un yacimiento de hierro. Y de muy alta calidad, en las negras arenas de la costa. Mencionaron la presencia de tres zonas de contención, con recursos de 200 millones de toneladas de arena “de grado superior”. Es decir, muy ricas.

Llegan las maquinarias

En 2011, la firma australiana llegó a un acuerdo con la china Qingzhou Yongsheng Sand Mining para la exploración de los yacimientos. La firma asiática es la mayor fabricante de equipos para este tipo de faenas en el mundo y registra operaciones en diversos mercados del globo. Revista Capital pidió a la compañía china información sobre el proyecto, pero hasta el cierre de esta edición no consiguió respuesta.

A mediados de ese año, una delegación de técnicos chinos y australianos viajó a Chile para conocer en terreno las necesidades de equipamiento que tendrían los trabajos.

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Y en marzo de este año, los accionistas de Southamerican Iron & Steel fueron informados en Sidney que las primeras maquinarias especializadas para iniciar las pruebas de factibilidad de explotación de las arenas de Putú ya estaban en la zona.

Dragas, separadores magnéticos y generadores de energía, entre otros equipamientos, entraron a mediados de ese mismo mes por el puerto de San Antonio. Y después, siguieron por tierra hacia el sur.

Unas semanas después, los lugareños divisaron extraños movimientos al interior del fundo La Capellanía. Un pequeño grupo de hombres descargaba piezas de fierro desde un camión para después ensamblarlas. A la semana siguiente, ya había electricidad y una máquina mediana moviendo la arena. Luego, se instalaron otras. Y recrudeció el conflicto.

Expectativas superadas

Hasta la fecha, los habitantes de Putú se quejan de que la empresa, organizada en Chile bajo el nombre de Inversiones Aconcagua Limitada, jamás los ha contactado para informarles de sus planes en la zona. Lo mismo aseguran el alcalde de Constitución y el diputado Lorenzini.

El 25 de julio, Southamerican Iron & Steel comunicó a la superintendencia de valores de Australia (ASX) que las prospecciones realizadas en el lugar con las máquinas enviadas en marzo, daban cuenta de la existencia de más mineral del inicialmente pensado. “El porcentaje de rendimiento de la producción de prueba ha superado nuestras expectativas”, dice el documento de cinco páginas firmado por el presidente de la compañía, Kenneth Lee.

El informe contiene abundantes imágenes de los trabajos y explica que las concesiones de Putú ocupan hoy unos 40 kilómetros en promedio, pero que se están haciendo las prospecciones geológicas para identificar nuevas áreas donde exista el mineral.

Y es que la compañía pretende explotar el hierro contenido en las arenas. Este mineral se produce a menor costo que el de una mina convencional y es de muy alta calidad.

Según diversos estudios, la costa del Pacífico, especialmente la de arenas negras del sur de Chile y de algunos países de Centroamérica, es pródiga en este recurso, tan demandado por la industria de Asia.

El informe revela que además de hierro, se encontraron cantidades relevantes de dióxido de titanio, pentóxido de vanadio y óxido de silicio. Todos, insumos de alto valor para la producción de maquinaria, componentes eléctricos y productos de alta tecnología.
Finalmente, el documento informa que “los concentrados de arenas de hierro producidos en Putú serán enviados a China para realizar más pruebas y fundición”, destacando que los resultados han sido “muy alentadores”.

Habla la empresa: “actividades paralizadas”

“La actividad que desarrolla la recurrida al interior del Fundo Capellanía en la zona dunar y en el área de los humedales de Putú, involucra construcción de obras físicas que alteran el valor paisajístico de la zona, y perturban gravemente el proceso de anidación de las aves y el hábitat de la fauna de aquel ecosistema frágil y único”, dice el recurso de protección de las comunidades, patrocinado por el abogado Rigoberto Valdivia.

En el escrito, se agrega que la actividad “emite ruidos, carga de material, movimiento de maquinarias y residuos, que estarían interviniendo gravemente en la zona”.

Y acusa que la firma inició “faenas de exploración o prospección sin permiso, por lo que le pide al tribunal que exija a la compañía no sólo paralizar todas sus faenas, sino que además realice un estudio de impacto ambiental completo”.

Pero según el abogado de la firma, Juan Pablo Bambach, la compañía está recién explorando el lugar para caracterizar el material y ver si efectivamente existe factibilidad técnica para iniciar una explotación a gran escala de los minerales. Después de eso, asegura, la firma pretende contactarse con las autoridades locales para presentarle sus planes y, por supuesto, iniciar los estudios ambientales que sean necesarios.

El abogado sostiene que, por lo mismo, la orden de no innovar no tiene efecto alguno sobre la firma, ya que actualmente las operaciones están detenidas. “Estamos recién informándonos y no hemos tomado ninguna decisión. Pero vamos a contestar el recurso y a tomar cartas en el asunto. Pero, hoy, las actividades están paralizadas y no se van restablecer”, sostiene.
Sobre los impactos ambientales de los trabajos que denuncia el recurso de protección, Bambach asegura que “lo que se está haciendo no tiene ningún impacto, es inocuo, no hay impacto de ninguna especie y haremos los descargos del caso, pues se trata de exploración básica”, añade.

Al respecto, en el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), encargado de entregar los permisos de exploración y explotación, su director regional, Héctor Contreras, indica que “la empresa no ha dado aviso de inicio de faena y, por lo tanto, no ha presentado proyecto para que el Servicio lo apruebe por resolución”.

Tsunami

Según el recurso de protección, la explotación del campo dunar pondría en riesgo esta defensa natural que impidió que las destructivas olas del tsunami del 27 de febrero de 2010 entraran al pueblo o a las zonas pobladas, como sí pasó con la vecina Constitución, que prácticamente fue arrasada.

Y aunque no acompañan estudios al respecto, citan diversas declaraciones de personal de la Armada y de las autoridades políticas de la época que reconocieron el valor de los bancos de arena para atajar la fuerza de las olas que esa madrugada superaron los quince metros.

La comunidad también sostiene que el proyecto minero podría poner en riesgo los humedales que están en el sector y que según ellos concentran el 40% de las 240 especies de fauna existentes en la Región del Maule. Además de albergar a aves migratorias.
Por eso, hoy la gran jugada de los opositores al proyecto es lograr que el gobierno declare los humedales de Putú como Santuario de la Naturaleza. Ya en abril, los parlamentarios de la zona se anotaron su primera jugada al lograr por 75 votos que la Cámara Baja aprobara un proyecto de acuerdo al respecto.

La propuesta fue presentada por los diputados de la UDI Pedro Pablo Álvarez-Salamanca, Iván Norambuena, Sergio Bobadilla, Nino Baltolu y Enrique Estay, quienes sostuvieron que “en la actualidad, los habitantes de Putú se sienten amenazados por la explotación minera que amenaza con la extracción de los minerales que se encuentran bajo el suelo del pueblo, específicamente en los humedales de dicha localidad”.

Claro que no es la primera vez que ello se intenta. En 2005 se abrió un expediente, que finalmente no llegó a buen término porque estaba plagado de defectos de forma en su tramitación. “Esperemos que esta vez, la declaración salga porque impediría cualquier trabajo minero en la zona. Vamos a insistir a Medio Ambiente y al Presidente de la República y al Consejo de Ministros, en la necesidad de proteger la riqueza natural de las dunas”, dice Lorenzini.•••