En Lo Barnechea, más de mil familias aún están instaladas en campamentos a orillas del Mapocho, sin agua potable, alcantarillado ni luz eléctrica. A pocas cuadras vive un buen puñado del 1% más rico del país. Recorrimos la comuna que se ganó el lamentable título de ser la más desigual de Chile, según Libertad y Desarrollo. Esta sí que es brecha.

  • 29 noviembre, 2011

 

En Lo Barnechea, más de mil familias aún están instaladas en campamentos a orillas del Mapocho, sin agua potable, alcantarillado ni luz eléctrica. A pocas cuadras vive un buen puñado del 1% más rico del país. Recorrimos la comuna que se ganó el lamentable título de ser la más desigual de Chile, según Libertad y Desarrollo. Esta sí que es brecha. Por Catalina Allendes E.

 

 

 

Alcalde, ¿cómo puede ser que en La Dehesa se gasten 3 millones de pesos en plantar una palmera y nosotros vivimos un año completo con esa plata?” Al jefe comunal de Lo Barnechea, Felipe Guevara, no lo dejaron contestar. El griterío que se produjo en la reunión que sostuvo hace pocas semanas con dirigentes del campamento Juan Pablo II, en el lecho del río Mapocho –y justo en las puertas de La Dehesa–, fue total.

La palmera es un claro ejemplo de lo que pasa en esta comuna donde conviven 109.638 habitantes: más de 70 mil en un mundo, La Dehesa, y el otro tanto en el pueblo de Lo Barnechea y sus campamentos.

Mientras los primeros exigen al alcalde seguridad, ornato y mejoras viales, los segundos abogan por una vivienda digna y colegios de calidad que les permitan una mayor igualdad con sus dispares vecinos.

Dos polos de un mismo mundo que el Instituto Libertad y Desarrollo evidenció en su último estudio sobre desigualdad en Chile: Lo Barnechea lidera la lista de las comunas más distantes, con un índice Gini que se empina al 67 cuando el promedio nacional asciende a 53,5.

En estos mil kilómetros cuadrados de extensión –la zona más grande de la provincia de Santiago– el ingreso promedio per cápita es de 801.000 pesos, mientras que el ingreso nacional por hogar llega apenas a 214.019 pesos. “Ese estudio refleja nuestra realidad”, reconoce el alcalde Guevara, pero agrega que en cualquier comuna donde viva el segmento más pudiente de la sociedad la desigualdad va a ser altísima. Donde sea. “Lo de los ricos está y es la realidad, con eso no puedo hacer nada. Lo que tengo que hacer es subir el nivel de los pobres”, sentencia el jefe comunal.

Que no se miren feo…
A diferencia de ciudades como Sâo Paulo o Rio de Janeiro, donde las favelas se encuentran en medio de los sectores acomodados, en Lo Barnechea existen dos mundos que suelen transitar por vías diferentes y hasta tienen un muro imaginario que los divide: la calle Padre Alfredo Arteaga. A partir de ahí y hacia la cordillera, el feroz contraste urbanístico y comercial se hace evidente.

Muchos, eso sí, traspasan la frontera a diario para trabajar. No existen estadísticas que reflejen cuántos habitantes de Lo Barnechea tienen empleo en La Dehesa, pero en la municipalidad reconocen que “casi todos” trabajan para los más ricos: jardineros, piscineros, servicio doméstico, gasfitería y peluquería. De hecho, las capacitaciones que realiza el municipio apuntan precisamente a eso: a que estos dos mundos complementen sus necesidades entregando empleo por un lado y servicios, por el otro. Pero esa idea tiene detrás otro objetivo, el cual revela las enormes diferencias: reducir la desconfianza que prima en algunos habitantes de La Dehesa, que miran con temor la cercanía de los pobladores y sus campamentos.

Del mall más grande del sector, el Portal de La Dehesa, abrirá un nuevo Jumbo en Los Trapenses y está a la espera del mejor momento para comenzar a construir un Easy y un Santa Isabel en las ex canchas del colegio Craighouse. El Easy que tiene en el Portal le dará cabida

“Pasa muchas veces que son como dos mundos que no se quieren ver”, explica el alcalde, y pone como ejemplo que algunas parroquias de los sectores pudientes prefieren llevar sus cajas de navidad a otras comunas, en lugar de dejarlas para sus cohabitantes. Eso, a pesar de que la cantidad de campamentos que siguen instalados allí están a la vista de todos quienes transiten por la Costanera Norte.

Son mil familias las que acampan en el lecho del río Mapocho. Sin luz ni agua ni alcantarillado. La apuesta municipal es que en 2013 estén todos erradicados. En el caso del campamento Juan Pablo II, el más grande de Chile, se levantarán 500 departamentos en el mismo terreno. Por eso, la reunión que sostenía el alcalde con ellos el día en que le enrostraban la fuerte desigualdad dibujada en el costo de una palmera.

Sobrevivir o no a la invasión
La demanda por vivir en La Dehesa no ha parado de crecer. Entre 1992 y 2011 se más que duplicó el número de habitantes, y, a estas alturas, prácticamente no quedan paños importantes de tierra para seguir desarrollando proyectos (ver recuadro). De ahí los conflictos que se han generado entre estos dos polos, pues los nuevos conjuntos inmobiliarios se han ido comiendo el antiguo pueblo de Lo Barnechea.

Conocedor de este asunto es Julio Arévalo, socio de Mardones Propiedades, una de las corredoras más antiguas de La Dehesa. Admite, por ejemplo, que “la calle Padre Alfredo Arteaga era completamente del pueblo y en los últimos años hemos visto cómo se han levantado edificios, ganándole ese espacio a Lo Barnechea”, sentencia.

Y el caso de esa calle no es el único. Al frente del campamento Juan Pablo II –al otro lado del puente que conecta la Avenida Las Condes con Raúl Labbé– existe una población de 190 casas que data hace más de 40 años y que hoy vive en carne propia la presión del mercado.

La inmobiliaria Fundamenta les está ofreciendo 42 UF el metro cuadrado por sus casas. Un buen premio para levantar ahí varios edificios de 15 pisos. “Sólo 80 propietarios quieren vender. Yo, por nada del mundo. Llevo 40 años aquí, imagínese para dónde me voy a ir”, cuenta Anita, dirigenta de esa población, que pelea con uñas y dientes su pertenencia. La inmobiliaria, en todo caso, ya colocó un tremendo cartel, anunciando el nuevo proyecto. Habrá que ver quién gana.

Se democratizó La Debesa…
Fueron empresarios y altos ejecutivos los que hace más de 30 años comenzaron a trasladarse desde Las Condes y Vitacura a La Dehesa. Los terrenos eran en su mayoría parcelas de 5 mil metros cuadrados con construcciones que superaban los 300 metros. La mayoría se concentraba en calles como Los Cactus, Los Robles y el sector denominado Jardín de La Dehesa o Las Pataguas. Hoy, el barrio está lejos de ser aquello.

Primero, porque las inmobiliarias han empujado hacia los cerros y los nuevos proyectos se construyen en el borde la cota mil. Segundo, porque las casas de entonces costaban entre 20 mil y 30 mil UF y hoy la mayoría de las que se levantan en esta zona se concentran en dos segmentos: el de las 7 mil UF y el de las 15 mil.

“La Dehesa se democratizó”, reconoce Julio Arévalo, de Mardones propiedades. Eso, porque las grandes inmobiliarias del país apostaron por desarrollar proyectos dirigidos a profesionales jóvenes que el corredor denomina los “hijos de la abundancia”: básicamente, ejecutivos que han tenido acceso a créditos muy blandos y a tasas muy bajas.

¿Mucha deuda en La Debesa, como se le dice con cierta burla al sector? Es imposible conocer la deuda promedio de la comuna. No hay estudios que la muestren. Pero quienes trabajan aquí y conviven con esta población admiten que la fuerte recesión que vino después de la crisis asiática en 1988 dejó en evidencia que había mucha deuda insostenible y hubo un número considerable de vecinos que tuvieron que emigrar.

En todo caso, aseguran que el endeudamiento promedio de sus clientes no supera el 80% del valor de las viviendas: una media en el país. Aquí las velocidades de venta son altísimas. Un proyecto de 100 casas puede vender entre 4 y 5 al mes, y hay algunos que han vendido hasta tres etapas sin siquiera publicitar el proyecto.

Con todo, dentro de la propia Dehesa hay barrios bien marcados que diferencian a los más ricos de clase media acomodada. En el Valle La Dehesa y en el Huinganal se concentra el mayor número de casas que oscilan entre las 7 mil y las 9 mil UF, y terrenos de no más de 500 metros cuadrados. Algo de eso hay también en El Golf de Manquehue. El resto, como Las Pataguas, Jardín de La Dehesa, parte de Los Trapenses y Los Nogales, se han mantenido con casas que superan las 14 mil UF.

A la punta del cerro
Pero las abismantes desigualdades aquí no pasan sólo por el bolsillo. En La Dehesa existen 12 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, mientras que en Lo Barnechea, sólo 1,2. Una brecha que también preocupa al municipio, el cual ya anunció la creación de un parque de 50 hectáreas en pleno Cerro 18, con lo que pretende aumentar esa cifra a 8,7 metros cuadrados de área verde por habitante del pueblo Lo Barnechea.

Junto con el parque –que estará listo a fines del 2012 y equivale a casi dos parque Bicentenario de Vitacura– el municipio construirá un funicular que llegará, literalmente, a la punta del cerro 18.

En ese sector viven 400 familias que sólo tienen la opción de bajar y subir en colectivos que les cobran 500 pesos por el viaje, los que los mantiene aislados del resto de la comuna. El ascensor estará listo a mediados del próximo año.

Y así como se trabaja en esas mejoras, en la contracara de este distrito se realiza una de las obras más millonarias que se esté desarrollando en una comuna en Chile: en la intersección de José Alcalde Délano con Los Trapenses, se construye un paso nivel que requirió una inversión de 48 millones de dólares y que pretende mejorar la vialidad del sector, cuyo crecimiento inmobiliario no ha ido a la par con la mejora de los accesos.

Los dos mundos: uno con Simce que supera los 330 puntos, en La Dehesa, y otro con colegios municipales peleando por acercarse a los 250.

En el ojo del retail
Tan explosivo ha sido el crecimiento de la población de La Dehesa, que la infraestructura acorde con ello está empezando a moverse con fuerza. De hecho, todos los grandes del retail ya han tomado posición en este barrio. Hasta la Costanera Norte deberá desplazarse más de medio kilómetro hacia la cordillera para contar con una nueva salida que desahogue el flujo vehicular. Se construirá un nuevo puente que saldrá a Las Condes, a la altura de la calle San José de la Sierra.
Un nuevo actor inmobiliario debutará también en el sector: Corp Group, del grupo Saieh. Dueño de dos importantes paños, uno, en Alcalde Délano con Los Trapenses y el otro en la emblemática esquina de La Dehesa con El Rodeo. En el primero construirá un Unimarc –el primero del barrio- y un polo comercial que, según han adelantado, pretende convertirse en un pequeño Alonso de Córdova. En el segundo, levantará otro shopping y un edificio de oficinas.
Cencosud, dueño del mall más grande del sector, el Portal de La Dehesa, abrirá un nuevo Jumbo en Los Trapenses y está a la espera del mejor momento para comenzar a construir un Easy y un Santa Isabel en las ex canchas del colegio Craighouse. El Easy que tiene en el Portal le dará cabida a Paris, que aún no está en el barrio. Donde termina la calle La Dehesa también tiene otro terreno, el que aún no ha manifestado su intención de construir.
En el colegio Craighouse –que en 2013 se trasladará al camino Juan Pablo II, que une La Dehesa con Chicureo–, se levantarán un Tottus y eventualmente un Homecenter, que tampoco está en la comuna.
Y a tanto retail se le va a sumar también un centro cultural de más de mil metros cuadrados que edificará la municipalidad en la calle El Tranque. Actualmente está en etapa de licitación arquitectónica y la idea es que esté listo a fines de 2012. Se enfocará principalmente como una galería de arte –la primera en toda la comuna– y también está en conversaciones para que se instale el restaurante del Centro Vasco que actualmente está en Vicuña Mackenna.
Explosivo crecimiento
AÑO HABITANTES
1970 13.092
1982 24.258
1992 50.062
2002 74.233
2003 79098
2004 81.652
2005 90.994
2006 94.072
2007 97.179
2008 100.279
2009 103.376
2010 106.491
2011 109.638
2012 112.822
2013 115.963
2014 119.070
2015 122.276

Fuente: Municipalidad de Lo Barnechea

Sólo Matte
“La Dehesa se está agotando”. Así de categórico es el gerente de proyectos de Socovesa, César Kattán. Advierte que ya no quedan grandes extensiones para desarrollar proyectos y por eso es que ya están construyendo en el borde de la cota mil.
El único terreno grande que queda es el de Eliodoro Matte en la calle La Dehesa, antes de los desarrollos inmobiliarios de Fernández Wood y Enaco. Se trata de 42 hectáreas que están siendo licitadas y en la que participan todas las grandes inmobiliarias. Antes de fin de año debería quedar asignado. Lo más probable, anticipa un conocedor de esas tratativas, es que se adjudique a un consorcio de inmobiliarias.
El valor del metro cuadrado en La Dehesa es de 7 UF, pero la extensión del paño de los Matte permite augurar a los expertos que podría ser vendido en unas 5 UF. Claro que en las inmobiliarias también saben que a la familia Matte no le apremia la plata, así es que está por verse.
Y eso sería en términos de grandes paños de tierra. Por eso es que, según Kattán “hemos empezado a ver la aparición de departamentos. Es tan poco y caro el terreno que queda, que los edificios se hacen más rentables”.
Pero no sólo eso. En los últimos dos años se han construido al menos 6 edificios de oficinas, que tienen a La Dehesa sobrestockeada. Tanto así, que las hoy se arriendan en 0,4 UF el metro cuadrado, cuando las expectativas iniciales eran de 0,6 UF y más.
Algo similar temen que pueda ocurrir con los locales comerciales, que hoy en promedio se arriendan a 1 UF el metro cuadrado y ya están “en el límite”, según los entendidos.