El presidente del CEP, Juan Obach, mira de cerca y con preocupación el debate que se ha generado en torno al plebiscito y la Constitución. “Uno de los miedos que tengo con esta promesa de la nueva Constitución, es que se le está diciendo a la gente que el nuevo texto va a arreglar todo. […]

  • 16 marzo, 2020

El presidente del CEP, Juan Obach, mira de cerca y con preocupación el debate que se ha generado en torno al plebiscito y la Constitución. “Uno de los miedos que tengo con esta promesa de la nueva Constitución, es que se le está diciendo a la gente que el nuevo texto va a arreglar todo. Pero lo que tenemos que mejorar, según las encuestas del CEP, son los problemas de pensiones, salud, seguridad, de remuneración. La nueva Constitución no te va a dar nada de eso. Es muy irresponsable decir que te va a traer una nueva panacea y te va a hacer feliz. La gente al día siguiente se va a dar cuenta que no lo solucionó ninguno de sus problemas y va a venir una frustración mayor y un mayor estallido social. Los políticos tienen que ser súper cuidadosos con decir qué te puede solucionar una nueva Constitución y qué no. Hicimos un seminario con el ex presidente Ricardo Lagos, que es un estadista, de la centro izquierda, y él dijo que los problemas no los va a solucionar la Constitución”, indica.

-Usted, ¿aprueba o rechaza?

-Es tan válido el apruebo como el rechazo. No debemos dejarnos amedrentar por la violencia. Este es un sistema democrático y en buena lid esto se acordó entre gallos y medianoche, con un apriete al gobierno gigantesco, pero así se fijó un plebiscito de entrada y uno de salida: uno en que “apruebo o rechazo” y en que opto por comisión mixta o constituyente. Y al final, otro para votar si ratificamos o no el resultado que quedó. Lo concreto es que un 37% prefiere comisión mixta, pues creen que los que fueron elegidos específicamente para esto van a hacerlo mejor que los que no tienen idea del tema. Lo otro que me preocupa es la hoja en blanco.

-¿Que se reescriba la Constitución completa?

-No estoy de acuerdo con eso. El texto que se someta a plebiscito deberá rescatar el carácter de República del Estado de Chile. Su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutadas, y los tratados internacionales vigentes. Hablar de la hoja en blanco es un infantilismo. Es infantil pensar que se pueda partir de la nada. Y lo más urgente: se requiere tranquilidad y que cada uno de sus miembros pueda deliberar con autonomía, sin amenaza, funa ni extorsión.

-¿Y qué va a votar?

-El voto es secreto. Estoy de acuerdo en que hay que reformar la Constitución, que aunque lleva la firma de Lagos, tiene el sello de Pinochet. Pero no hacer una nueva. Y una de las soluciones es que el nuevo Parlamento que se elija tenga fines constitucionales. Hay salidas más allá del apruebo. Cualquiera que te proponga una panacea, que es lo que ha pasado en estos regímenes refundacionales que quieren cambiar todo, no logras nada. Porque una nueva Constitución no va a arreglar los problemas más urgentes… si siguen prometiendo eso, la gente se va a frustrar y habrá otro estallido por ese malestar. Pero en Chile la gente no es tonta y eso no va a pasar.

Comparto lo que dice Yuval Harari (escritor israelí), quien plantea que lo único que realmente funciona es el cambio gradual. Cualquiera que te proponga que quieren cambiar todo, no logra nada. Al contrario empeoran las cosas. Entonces no se puede prometer la hoja en blanco. Es algo fuera de toda posibilidad.

-Por intuición, Juan Obach va por el rechazo.

-Estoy pensándolo mucho, obviamente. Porque una hoja en blanco es una irresponsabilidad, es jugarse al país entero por el capricho de unos pocos. En las encuestas del CEP nunca más de un 6% quería una nueva Constitución. Puede que gane el apruebo y traiga un aumento gigantesco de la pobreza, por toda la incertidumbre, y eso es muy peligroso.

-¿Y si gana el rechazo?

-Yo creo que no va a pasar nada. Va a haber violencia independiente si gana el rechazo o no.

-¿El CEP está inclinado al apruebo o rechazo?

-El CEP tiene un respeto por la libertad dentro de la institución que es total. No se me ocurriría preguntarles. Y si alguno quiere decirlo en sus columnas, bien. Tenemos a grandes investigadores y pensantes. Y todos analizan en profundidad la situación. Pero no hay una voz ni opinión general en cuanto a qué hacer.