El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), es un acuerdo que establece un nuevo marco de libre comercio entre doce países liderados Estados Unidos y Japón. Las otras naciones implicadas son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Todas estas naciones acordaron el pasado lunes un […]

  • 6 octubre, 2015

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El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), es un acuerdo que establece un nuevo marco de libre comercio entre doce países liderados Estados Unidos y Japón. Las otras naciones implicadas son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Todas estas naciones acordaron el pasado lunes un nuevo marco arancelario que afecta a varias industrias, como la farmacéutica, la automovilística o la textil, estableciendo algunas de las normas laborales y regulaciones medioambientales más ambiciosas hasta ahora.

La importancia de este acuerdo deriva en que se trata del acuerdo regional más amplio de la historia y une bajo un mismo mercado al 40% de la economía de bienes mundial.

A pesar de que todas las líneas del acuerdo afectan a intercambios comerciales y de información, también tiene importantes consecuencias políticas a escala internacional. EE UU ha perseguido este acuerdo con el objetivo de frenar el poder de China en la región.

Obama aseguró el pasado lunes que cuando el 95% de los posibles consumidores de EE UU, viven en el extranjero, “no tiene sentido que China escriba las reglas comerciales”. El TPP abre las puertas de nuevos mercados a los productos ‘Made in América’ y las economías locales deberán competir con bienes importados.

Tras más de cinco años de negociaciones secretas, el TPP ayuda a reducir impuestos en hasta 18.000 productos de EE UU en las economías de la región, por lo que los fabricantes estadounidenses tendrán más fácil competir en el extranjero.

Sin embargo, Washington ha impuesto un nuevo plazo en la exclusividad de las fórmulas empleadas para crear medicamentos para tratar enfermedades como el cáncer. Los detractores del acuerdo aseguran que si se amplían los plazos de exclusividad, que impiden que otras casas farmacéuticas investiguen con la misma información para crear medicamentos genéricos, subirán los costes y dejarán los tratamientos fuera del alcance de los ciudadanos en las naciones más pobres.

Además, a pesar de que Washington defiende que el TPP establece los “más altos estándares laborales” a las naciones implicadas, los principales sindicatos han criticado tanto el secretismo de las negociaciones como lo que consideran concesiones problemáticas que solo beneficiarán a las grandes corporaciones. El pacto abarca desde el derecho de los trabajadores a crear un sindicato hasta requerimientos de seguridad, salario mínimo, límite de horas trabajadas o protecciones contra la discriminación.

Revise el artículo completo en El País.