Una candidatura con efectos cada vez más parecidos a los que Piñera provocó en el equipo de Lavín en 2006. Difícil que llegue al ballotage (por ahora no tiene ni las firmas para figurar en la papeleta de diciembre), pero si resta muchos votos a Frei en la primera vuelta le hará muy difícil al […]

  • 12 mayo, 2009

Una candidatura con efectos cada vez más parecidos a los que Piñera provocó en el equipo de Lavín en 2006. Difícil que llegue al ballotage (por ahora no tiene ni las firmas para figurar en la papeleta de diciembre), pero si resta muchos votos a Frei en la primera vuelta le hará muy difícil al candidato concertacionista la tarea de remontar para un triunfo en enero.

Esa complicación también se puede trasladar a las elecciones parlamentarias. Enríquez Ominami apoyará a los que denomina como “los mejores candidatos”, sean de donde sean. No armará una lista paralela, pero terminará incentivando las luchas internas. El caso más evidente: su apoyo a Nelson Avila en la V Región, que pone en riesgo la elección de Ricardo Lagos Weber.

¿Cuánto de su respaldo es voto de castigo? Según el socio de Feedback, Martín Rodríguez, “en el verano vimos un personaje estrafalario como Farkas, que logró circular en algunas encuestas en torno a los 4 puntos sin ni siquiera declararse candidato. Si se hubiese instalado como tal en la agenda presidencial, hoy podría fácilmente rondar los 10 puntos. Es la misma molestia hacia las trayectorias políticas que hoy está captando Marco Enríquez. La diferencia es que los medios se lo han tomado en serio y le dan cierto piso político”, dijo en entrevista con Ciudad Capital (Amadeus FM).

Dos problemas pendientes: no cuenta con el equipo suficiente como para desarrollar una campaña ni elaborar un programa que compita con el trabajo de Océanos Azules o los grupos Tantauco. También le falta construir más puentes de vinculación con la Concertación. Si hasta el momento no hay mayores negociaciones con su candidatura, es –entre otras cosas- porque no existen los contactos, salvo su padre, el senador Ominami