Hoy se inaugura la muestra The Mind’s I de Anne Harris, donde 80 artistas nacionales se auto-retrataron durante la semana pasada en la CV Galería sentados frente a un espejo. El ejercicio forma parte de un proyecto colectivo que lleva adelante la destacada artista estadounidense y que aquí organizó Espacio Andrea Brunson.

  • 8 agosto, 2019

“No sé realmente cómo me veo. A pesar de llevar años autorretratándome. Creo que en  el fondo nadie tiene completa noción de su propia imagen, tenemos una percepción, conocemos íntimamente un ángulo, a menudo somos muy críticos de alguno de nuestros rasgos, pero no tenemos un entendimiento completo porque no contamos con la distancia suficiente. Nunca nos veremos desde la vereda del frente y nunca sabremos exactamente cómo es nuestro lenguaje corporal o cómo se juntan nuestras partes. Además estamos muy interferidos por nuestras emociones”, sostiene Anne Harris, artista estadounidense y creadora del proyecto The Mind’s I, el cual la trajo a Chile por estos días. El ejercicio consiste en convocar a un grupo de artistas plásticos; pintores, escultores ó fotógrafos, para que se sienten frente a un espejo y se dibujen a sí mismos. Lo único estandarizado es el formato, todas las hojas miden 28×26 centímetros, pero los materiales y la técnica es completamente libre.

Que Harris viajara a nuestro país es mérito del artista Tully Satre que la conoció en Chicago y que vive en Chile hace seis años. Hace mucho  tiempo que Satre quería traer The Mind´s I pero le fue muy difícil conseguir el apoyo necesario que requiere montar un taller y sitio de exposición de las características que requería el proyecto. Finalmente lo logró en conjunto con la curadora Andrea Brunson quien consiguió, a través de Felipe Forteza, que les facilitaran por algunos días el espacio de CV Galería en Alonso de Córdova 4355, local 7, Vitacura.

(fotos Andrea Brunson)

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El proyecto The Mind´s I ha tenido lugar en varias localidades de Estados Unidos, como Memphis, Nebraska, Indiana, Missouri y Los Angeles, pero por primera vez sale a otro país. La propia Harris se hizo cargo de los costos del viaje y proporciona los materiales de trabajo que los artistas necesiten. Le entusiasma no conocer ni saber practicamente nada de los exponentes chilenos que han sido invitados a participar: Francisca Sutil, Alejandro Quiroga, Pascuala Lira, Paula Subercaseaux, Josefina Concha y Tomás Rivas, entre muchos otros. Se trata de sesiones de tres horas durante las cuales cada artista se lanza a autoretratarse. El jueves por la mañana el turno es de Natalia Babarovic, Pía Subercaseaux, Giovanni Contreras, Alejandra Bisquertt y Martín Daiber. En los muros hay cientos de retratos que pertenecen a estas últimas sesiones chilenas, pero también a obras internacionales, incluídos los propios autoretratos que Harris ha trabajado por años, anotando incluso fecha y hora de las intervenciones que se suman como distintas capas de su propia imagen. El próximo martes a las 19.30 horas, dará una presentación de su trabajo y se exhibirán a público las obras realizadas durante estos días.

Anne cuenta que el año 2005 tuvo que enfrentarse a un bloqueo artístico y decidió tomarse un tiempo: “Todo lo que estaba pintando me parecía forzado o superficial. Que las obras cobren sentido, es lo realmente difícil. Durante ese tiempo me dediqué a hacer dibujos mientras me miraba en el espejo. Buscando algo que me pareciera verdadero”.  De ahí salió una serie que luego bautizó “How to draw yourself out of the hole”, y que se transformó en una grilla con un montón de dibujos de su rostro pero que eran muy variados entre sí. Harris fue comprobando que la auto percepción suele ser algo muy escurridizo y elástico. En esa época estaba viviendo en Chicago y haciendo clases en el Art Institute de esa ciudad. Se le ocurrió entonces invitar a un grupo de colegas y artistas recién egresados, a enfrentarse al mismo ejercicio de auto observación. Lo primero que le sorprendió es que la gran mayoría respondió que sí, incluso aquellos que ella había pensado no se animarían.

“A través de los años he entendido que la razón por la que a la gente le interesa participar de este proyecto es por significa instalarse en conjunto a hacer dos cosas que uno generalmente hace sola: mirarse al espejo y dibujar. Las implicancias de eso es algo que todavía sigo observando”, cuenta Harris.

También afirma que hay una promesa básica: todos pueden dibujar. Los niños dibujan hasta que en algún punto de su crecimiento alguien les dice que no lo saben hacer bien, dice la artista. “Hay gente que tiene talento natural pero todos pueden aprender. Dibujar es organizar marcas. Si puedes escribir a mano, puedes dibujar. Las letras son dibujos. Los seres humanos venimos diseñados para hacer marcas, desde siempre, desde las cavernas. Tiene que ver con nuestra necesidad de comunicarnos y de transformar el mundo. Y se relaciona también con nuestra capacidad de pensar de manera simbólica y metafórica. Si todos podemos dibujar, ¿qué pasa si lo hacemos juntos?”

¿Y cuál es la respuesta?

“No tengo todas las respuestas, pero puedo debir que me sorprendió cuanta gente quiso participar y también la intensidad del compromiso con el que lo hicieron. Si te fijas en general los autoretratos de artistas son muy intensos. Hay algo ahí”. Al comparar este ejercicio con el fenómeno de las selfies, dice que hay algo en común pero aquí el proceso es más bien introspectivo, en cambio la selfie es una demostración extrovertida de la propia imagen. El otro lado del espejo.

Tras participar de este proyecto, cada artista puede decidir si dona su trabajo. Generalmente lo hacen, aunque algunos se los quedan. Harris ya está preparando una gran exposición para montar las obras en su conjunto en Kansas City y más adelante en Chicago. Eventualmente también considera donar la colección a alguna institución y reunirla también en un libro.