El presidente de la CPC, que representa a los gremios empresariales, dice que la reforma tributaria de Bachelet es un desastre y que hay que subir los impuestos a las personas.

  • 26 abril, 2018
Fotos: Verónica Ortíz

Fue en primero medio. En plena crisis de 1982, en el colegio Verbo Divino, el profesor de historia Pedro Soto recriminaba a sus alumnos: “Ustedes viven en una burbuja, no saben lo que pasa en Chile”. Para callado, los jóvenes hablaban de Soto como el profesor “resentido”. En público, no hacían nada. Hasta que en la sala, Alfonso Swett Opazo –el mayor de los cuatro hijos del empresario dueño del holding de retail Forus– le respondió:

“No se queje más y ocupémonos de esto. ¿Cómo lo hacemos?”. El profesor quedó en silencio.

Tres semanas después, Soto subió a su alumno a una micro rumbo al campamento Arturo Prat en el paradero 14 de Vicuña Mackenna.

“Para ser súper honesto, yo fui a ver el ‘museo de la pobreza’”, cuenta Swett (50 años) sentado en la sala de reuniones de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), la entidad que preside desde hace poco más de tres semanas.
Mientras toma un café, recuerda que apenas pisó el campamento, el shock fue grande:

“No podía entender cómo esta gente sin tener nada –ni agua ni luz, tampoco alcantarillado ni trabajo–, seguía con alegría, tratando de sacar adelante a sus hijos. Me pasaron dos cosas: primero, pensar: ‘Hay que ocuparse de esto’ y segundo, asumir que yo tenía un problema, porque basaba mi felicidad en los bienes que me daban mis padres o en los éxitos que lograba en el colegio”…

“No siempre voté por la derecha. Lo hice por mi amigo Claudio Orrego… Y por Manfred Max Neef en 1993; un voto de rechazo, bien revolucionario”.

“Me molesta cuando dicen ‘celebremos que hemos bajado de 40% de pobres del año 90, al 11% de hoy’. Los pobres no son cifras, sino personas. Y aún quedan dos millones”.

“Fueron las circunstancias más que las convicciones las que nos hicieron darnos cuenta de que necesitamos un cambio”.

“Ser hermano de alguien no puede ser un privilegio, pero tampoco un lastre… Yo soy aristotélico, creo en el justo medio. Y el justo medio se encuentra en la prudencia”.

“Soy profesor hace 25 años, y el 90% de mis alumnos viven de Estoril hacia arriba… Seamos coherentes y preocupémonos de los que nacen predestinados a no salir de la pobreza”.

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