Está soleado, pero corre un aire frío que cala los huesos. A lo lejos, se observa el traqueteo típico de un lunes al mediodía en el aeropuerto de Pudahuel. Un avión prepara su despegue, un carro con equipaje avanza hacia el edificio central y el inconfundible sonido de una aeronave que desciende se escucha a […]

  • 7 octubre, 2013

Aviasur

Está soleado, pero corre un aire frío que cala los huesos. A lo lejos, se observa el traqueteo típico de un lunes al mediodía en el aeropuerto de Pudahuel. Un avión prepara su despegue, un carro con equipaje avanza hacia el edificio central y el inconfundible sonido de una aeronave que desciende se escucha a lo lejos.

Al otro lado de la pista de aterrizaje, donde se ubica el hangar de Aviasur, el panorama es diferente. A esta hora, las oficinas del FBO (Fixed Base Operator), el pequeño y elegante terminal aéreo de la familia Matetic, diseñado por el arquitecto Rodrigo Ferrer, están casi vacías.

El Beechcraft Hawker 400 XP que Jorge Matetic compró en 2006 está estacionado en la losa y al interior del hangar descansan varios otros ejemplares, entre ellos el Diamond DA 40, una joyita de avión a pistón que la familia compró hace pocos años y el helicóptero de Jorge Errázuriz, un Agusta 109 GrandNew con el cual el fundador de Celfin y actual socio de BTG Pactual se tentó hace algunos meses para probar suerte en el negocio del transporte aéreo, en el que ya incursiona con éxito. Lo arrienda a empresas, ejecutivos extranjeros y visitas VIP, como artistas y deportistas. Como cliente de Aviasur, Errázuriz deja estacionada su nave en el hangar de los Matetic, donde aprovecha de hacerle las mantenciones necesarias.

Como él, son varios los hombres de negocio que se han rendido a la idea de tener su propia aeronave. No sólo por el glamour o el negocio detrás, sino también por temas más prácticos: ahorrar tiempo y tener autonomía para moverse por diferentes destinos, saltándose los contratiempos, las esperas y las escalas de la aviación comercial.

Ésas fueron, por lo menos, las razones de Jorge Matetic. Aunque el dueño de la viña del mismo nombre, de Inchalam y socio de Carnes Ñuble y los hoteles Tierra, es de los que cambia el auto cada quince años, la idea de tener un avión propio lo venía tentando desde hace un tiempo. Ahorrar tiempo en los traslados entre el campo que posee en Torres del Paine, la empresa de alambres en Perú y otros negocios, fue su aliciente.

Investigó, consultó y preguntó, hasta que se decidió por el Hawker 400 XP.

Un negocio aéreo

Pero, tras la compra vino una serie de decisiones inesperadas para las que la familia Matetic no estaba preparada. De partida, dónde estacionar el avión. En un principio, lo dejaban en un hangar a cambio de que el dueño de éste pudiera usar algunas horas de vuelo. Pero todo era muy informal. Hasta que un buen día se les prendió la ampolleta: seguramente no eran los únicos dueños de aviones que enfrentaban la misma disyuntiva, así que construir un hangar propio no parecía tan descabellado. Ese día comenzó a gestarse Aviasur.

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El primer año diseñaron el proyecto y pidieron la concesión a la DGAC. Jorge Matetic, quien quedó a cargo de este negocio como presidente, cuenta que no fue simple. Con la futura ampliación del aeropuerto en ciernes, era difícil poder obtener un buen espacio. “Fue difícil tener una concesión porque hay muy poco espacio, el aeropuerto está muy saturado y justo estaban en el proceso de hacer el master plan y no querían darle espacio a nadie. Fueron bien precavidos en eso, pero finalmente nos dieron este terreno con posibilidades de crecimiento y acceso a las dos pistas. Fue una suerte… el que la sigue, la consigue”, cuenta. Hoy, Aviasur ocupa un lugar privilegiado a un costado de la pista oriente del aeropuerto Pudahuel.

De ahí en más, las cosas se fueron dando casi solas. Al conocer su hangar y su manera de trabajar, Beechcraft los eligió como su representante en Chile. Así se abría otra línea de negocios. Y otras marcas no tardaron en llegar. Actualmente, Aviasur también es representante de Agusta Wesltand, Diamond Aircraft y desde hace poco más de un mes, de Bombardier. La marca canadiense, tenía un representante internacional en Brasil que también atendía a Chile, pero quiso aterrizar acá y eligió a Aviasur. “Hoy, el hecho de incorporar a Bombardier, cierra uno de nuestros grandes objetivos como empresa, que es traer las mejores marcas en cada uno de los segmentos. Las marcas que ofrecemos son líderes en sus categorías y eso nos posiciona como una empresa con un pool de productos que nadie más puede ofrecer”, explica Andrés Matetic, director comercial de la firma.

A toda máquina

Pero con la crisis, la venta de aeronaves, que se auguraban como el gran motor de la firma, no agarró tanto vuelo como esperaban. Por eso, apostaron por afirmar los demás negocios.

“Nos tocó una etapa de la industria post crisis financiera en que el mercado ha estado súper deprimido en venta de aeronaves a nivel mundial. Eso también ha afectado a Chile y nos ha obligado a crecer en el rigor. Pensábamos que esto iba a ser mucho de vender aviones y ha sido mucho de desarrollar los otros negocios”, explica Jorge Porras, gerente general de la firma, quien, con experiencia previa en el sector aeronáutico, llegó en 2010 a hacerse cargo de este desafío. Hoy, entre el negocio de FBO, charters, hangaraje y mantenimiento, Aviasur vende cerca de 5,5 millones de dólares al año.

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Y apuestan a que seguirá creciendo. “El modelo de negocio de Aviasur se sustenta en la medida que entren nuevas personas en la industria. La idea es agrandar la torta y eso lo hacemos acercando a las personas y a las corporaciones que tengan las espaldas financieras para comprar un avión”, agrega el ejecutivo.

Ya se han ganado una reputación importante en el mercado. Y en eso el boca a boca ha funcionado. Por algo es que las visitas más ilustres que han llegado a Chile en los últimos años han escogido el FBO de los Matetic para aterrizar. Entre ellos el ex secretario del Tesoro estadounidense, Paul O’Neill; el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim; el ex primer ministro español, José María Aznar y varias celebridades como Lady Gaga, Scorpions, Pearl Jam, Iron Maiden y Guns & Roses, entre otros.

El negocio de Aviasur es estable, pero cuando venden alguna de las aeronaves de su portafolio, sus cifras se disparan. Con precios que van desde los 200 mil dólares hasta los 60 millones de dólares, cada venta puede cambiar radicalmente los resultados de la compañía. Desde que fundaron la empresa en 2009, han vendido dos helicópteros y cinco aviones.

“El rango en la oferta de aeronaves es amplio, porque la idea es que nuestros clientes participen desde lo más barato, es decir, desde el que quiere aprender a pilotear con un avión de 200 mil dólares, hasta aviones más grandes”, comenta Andrés Matetic.
Los dos hangares de Aviasur, uno dedicado a estacionar aeronaves y otro a mantenimiento, les están quedando chicos. Sin ir más lejos, el día de esta entrevista estaban al tope de su capacidad. Por eso, los planes son construir un tercer hangar. “Estamos avanzando en la construcción de un tercer hangar que va a permitir duplicar el espacio. En este momento estamos llenos y los requerimientos los estamos tomando considerando esa ampliación. Ya tenemos gente reservando los cupos”, adelanta Porras. •••