Esta novela, la última del escritor británico Martin Amis, transcurre en su mayor parte durante el año 1970, y está presente en ella toda la carga que los hechos de Mayo del 68 en París inyectaron en la juventud de esa época. En La viuda embarazada, un grupo de chicos y chicas ingleses, que bordean los veinte años, toman vacaciones en Italia. Por Luis Larraín

  • 16 agosto, 2012

Esta novela, la última del escritor británico Martin Amis, transcurre en su mayor parte durante el año 1970, y está presente en ella toda la carga que los hechos de Mayo del 68 en París inyectaron en la juventud de esa época. En La viuda embarazada, un grupo de chicos y chicas ingleses, que bordean los veinte años, toman vacaciones en Italia. Por Luis Larraín

Esta novela, la última del escritor británico Martin Amis, transcurre en su mayor parte durante el año 1970, y está presente en ella toda la carga que los hechos de Mayo del 68 en París inyectaron en la juventud de esa época. En La viuda embarazada, un grupo de chicos y chicas ingleses, que bordean los veinte años, toman vacaciones en Italia. Por Luis Larraín

El concepto de moda por esos días es: chicas que van de chicos. ¿Qué significa? Bueno, básicamente libertad para acostarse con cualquiera sin remordimiento; vale decir, una supuesta libertad sexual para la mujer. El problema es que, al final, siempre hay celos y por lo tanto engaño, aunque supuestamente todo estaba permitido.

 Keith, el protagonista, es un raro ejemplar de chico culto que recomienda lecturas a sus amigos y Amis hace un juego entre las tramas de obras y personajes de Jane Eyre, D.H. Lawrence y otros autores ingleses, como el mismísimo Shakespeare, que el muchacho está leyendo; y las peripecias de sus amigos que veranean en un castillo de la costa italiana y se enamoran y desenamoran con la misma facilidad.

Gloria le da impensada satisfacción sexual a Keith con su descomunal trasero; pero es Sherezade, una chica de cuerpo increíble e inocente belleza, la que acapara toda su líbido, sin que llegue a concretarse la cita sexual que planean a escondidas de Lily.
Lily, que es la chica de Keith y muy amiga de Sherezade, se siente prisionera de las reglas de libertad sexual y vigila con encono a Keith.

La temporada de vacaciones también tiene como protagonista a Adriano, un noble italiano, riquísimo, pero de sólo 1:45 de estatura, que muere por Sherezade y hace heroicos intentos por conquistarla.

Amis, con sus frecuentes juegos de palabras, pone a menudo en aprietos al traductor, lo que le resta algo de valor literario a algunos pasajes. Así, partes de gran belleza son seguidas por otras sin ese atributo, quitando cierta fluidez a la novela.

Ese problema no alcanza a ocultar lo endiabladamente inteligente que es Amis en la construcción de personajes, en el uso del humor y el suspenso narrativo; pero impide, a mi juicio, que esta novela pueda situarse a la altura de Dinero, o Campos de Marte o la Casa de los Encuentros, tres obras de gran calidad literaria del mismo autor.

Las pulsiones del sexo, del dinero, y de la dominación están presentes en La Viuda Embarazada. La remisión a amores pasados que hace Keith, que comparte confidencias sobre ellos con Lily, es otra constante en la novela.

También lo es el recuerdo de su familia (Keith es adoptado), especialmente de su hermano mayor, Nicholas, que al principio no lo quería y termina siendo su confidente (“quiero saberlo todo: cada corchete de sostén, cada centímetro de cremallera”). Los hermanos comparten su adoración por su hermana menor, Violet, y el horror que les causa su temprana promiscuidad sexual.

En la segunda parte de la novela, entre 1970 y 1974 primero, y después cada año hasta 1980, Keith va dando cuenta de cómo trató la vida a aquellos muchachos de un verano italiano de 1970. Luego el recuento se distancia y sabemos de ellos cada diez años. Constatamos que a muchos la vida los trató mal: drogas y alcohol, sexo insatisfactorio, dos y tres matrimonios. La querida Violet es la que lleva la peor parte.

El mismo Keith se reencuentra con Gloria y vive unos años con ella, luego de su fallido matrimonio con Lily. Otros de sus amigos lo pasaron mejor; todos ellos, en alguna medida, cometieron los errores que tenían que cometer los que recién llegaban a los 20 años en 1970, cuando el mundo pareció dejar todas sus ataduras.

Al contarnos su historia, de alguna manera, Martin Amis repasa la sociedad inglesa de la última parte del siglo veinte. Los jóvenes que fueron seducidos por Daniel Cohn-Bendit cuando afirmaba: “la insignificante vida del pasado ha quedado atrás; adiós a la deprimente oficina, al aburrimiento en un diminuto piso, con una diminuta TV y, afuera un diminuto auto… adiós a la falta de alegría y deseos”…  ya cansados y vencidos por la vida a los 50 años, añoran un poco del confort que algún día despreciaron.