Un fragmento de los escritos de Jane Morgan del 2098 -2 años antes de su fallecimiento-, que da cuenta de la mirada lúcida y asertiva que tuvo de nuestra sociedad y que hoy forma parte de los registros de Barb y Jennie Morgan, hijas de la creadora de la primera tienda erótica pensada para mujeres en Chile a comienzos del 2000 y a quien se le confirió el título de activista del placer.
Por: Jane Morgan, Dueña tienda Japi Jane

  • 18 agosto, 2019

Viví los inicios de la construcción de este subsuelo, cuando mis hijas gemelas se recibían como Especialistas en Ciencias Sexuales. Con orgullo las vi formarse y tomar un rumbo parecido al mío. Sin duda, una curiosidad heredada. Junto a ellas, tuve la posibilidad de ir enriqueciendo y adaptando mis conocimientos sobre sexualidad, tal como se iban adaptando a su vez, las antiguas líneas del metro de Santiago, para dar la forma base al país que habitamos hoy. Mi interés en la materia, se ha prolongado hasta hoy, tal como se prolongaron los túneles que lograron conectar cada ciudad, hasta transformarse en lo que hoy conocemos como “el otro Chile”. Un largo país totalmente acondicionado para habitar bajo tierra.

Son pocos los que no se han doblegado a los estragos del cambio climático, rechazando las ofertas de migración satelital o la posibilidad de bajar varios metros bajo suelo para vivir una vida acorde a los avances de la ciencia de este y de todos los grandes países del mundo, como respuesta a las consecuencias del calentamiento global. Ellos han decidido hacer frente -hasta cuando se pueda- a lo que la naturaleza o lo que queda de ella, les depare. Los que se quedaron en la superficie volvieron radicalmente a las raíces, intentando vivir a la usanza de los pueblos aborígenes. Rescatando prácticas agrícolas y ganaderas previas a la colonización española y sus vidas las organizan en clanes o comunidades, que se asientan por las distintas regiones del país.

Las gemelas y yo bajamos. Barb y Jennie llevan estudios sobre la sexualidad como consecuencia de la inmersión de la tecnología en la vida cotidiana y lideran programas de adaptación evolutiva del ser humano a condiciones de vida artificial en el campo de la sexualidad.

Eso, y todo lo que tenga que ver con las estrictas restricciones respecto del control de la natalidad bajo tierra. Pues todos los hombres que bajan deben contar con métodos de anticoncepción de alta eficiencia: implantes robóticos inhibidores específicos de la espermatogénesis o haber sido sometidos a un proceso previo de esterilización que consiste en el reemplazo de sus órganos sexuales internos, por sistemas biomecánicos. En definitiva, no hay posibilidad de concebir hijos acá en la vida subterránea.

Por mi parte, decidí bajar para vivir mis 90 y tantos tranquila junto a mis hijas, pero me he visto nuevamente en el ruedo, pues me invitaron con honores a dictar una charla retrospectiva sobre lo que fue Japi Jane y el impacto que tuvo mi trabajo. Recopilé con nostalgia el material que tenía, que era la historia sobre lo que fue nuestra misión -y digo nuestra, porque fuimos varias quienes nos comprometimos décadas atrás, con la idea de desprender a una sociedad entera de sus prejuicios respecto al sexo y el placer. Los juguetes sexuales tuvieron su época de gloria por ese entonces, luego del cierre de mi tienda no volví a escuchar de ellos, como país profundizamos en otros asuntos. Pero para mi sorpresa, el marco de la conferencia tiene que ver exactamente con eso: se trata de una jornada organizada por un grupo de expertos que hoy desarrollan dispositivos especiales que permiten estimular áreas cerebrales relacionadas con la sexualidad para experimentar sensaciones eróticas. Estimular zonas cerebrales, en lugar de apuntar a los órganos sexuales o zonas erógenas del cuerpo como hacían mis aparatos de antaño de principios del dos mil.

Y hoy, cuando la población está menos propicia a buscar una pareja en la vida real, en parte como respuesta a la nula proyección de descendencia y familia, donde son habituales los matrimonios virtuales que se acompañan de interfaces que permiten el contacto a distancia entre personas que no siempre se conocen entre sí y que no son más que contratos que aseguran el cuidado mutuo para el futuro, pienso que, escarbar en la tierra hasta llegar a su profundidad, también nos ha llevado a lo más profundo de nuestros terrenos y territorios afectivos y, sin duda, todos estos grandes cambios han transformado nuestra manera de relacionarnos con otros y con nosotros mismos.

Estas nuevas noticias ad portas del 2100: ¡Juguetes sexuales con control directo sobre el cerebro! son para mí una clara señal de que en este modelo absolutista de sexualidad no procreativa, quizás el placer y el juego tendrán nuevamente un papel protagónico.