Con varios meses de anticipación y viajes entre Madrid, Santiago y Lima se fue gestando el “Llamado a la Concordia”, el manifiesto firmado por académicos e intelectuales de Perú y Chile que a fines de julio presentaron simultáneamente en ambos países el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y el premio Cervantes 1999 Jorge Edwards.

Para arribar al texto en que se pide una “reconciliación verdadera” ante el litigio marítimo entre ambos países que se tramita en la Corte Internacional de La Haya, los dos intelectuales comenzaron a trabajar sigilosamente a mediados del año pasado, definiendo los alcances de la carta y sus potenciales firmantes.

Entre los primeros convocados para rubricar el documento estuvieron los empresarios, debido a la cada vez más estrecha interrelación entre ambas economías. Por ello, según fuentes involucradas, fue el mismo Vargas Llosa quien le pidió al Consejo Empresarial Chileno-Peruano que lideran Juan Eduardo Errázuriz y Juan Francisco Raffo participar en el proceso, debido a su representatividad entre los hombres de negocios de los dos países.

La idea era publicar el documento justo en la semana de aniversario de las fiestas patrias peruanas, que se celebran el 28 de julio.

Y aunque ni Errázuriz ni Raffo estuvieron en Chile o en Perú durante la semana de lanzamiento de la carta, la idea de entregar una potente señal de paz fue bien recibida a ambos lados de la frontera.

  • 31 julio, 2012

Con varios meses de anticipación y viajes entre Madrid, Santiago y Lima se fue gestando el “Llamado a la Concordia”, el manifiesto firmado por académicos e intelectuales de Perú y Chile que a fines de julio presentaron simultáneamente en ambos países el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y el premio Cervantes 1999 Jorge Edwards.

Para arribar al texto en que se pide una “reconciliación verdadera” ante el litigio marítimo entre ambos países que se tramita en la Corte Internacional de La Haya, los dos intelectuales comenzaron a trabajar sigilosamente a mediados del año pasado, definiendo los alcances de la carta y sus potenciales firmantes.

Entre los primeros convocados para rubricar el documento estuvieron los empresarios, debido a la cada vez más estrecha interrelación entre ambas economías. Por ello, según fuentes involucradas, fue el mismo Vargas Llosa quien le pidió al Consejo Empresarial Chileno-Peruano que lideran Juan Eduardo Errázuriz y Juan Francisco Raffo participar en el proceso, debido a su representatividad entre los hombres de negocios de los dos países.

La idea era publicar el documento justo en la semana de aniversario de las fiestas patrias peruanas, que se celebran el 28 de julio.

Y aunque ni Errázuriz ni Raffo estuvieron en Chile o en Perú durante la semana de lanzamiento de la carta, la idea de entregar una potente señal de paz fue bien recibida a ambos lados de la frontera.

Con varios meses de anticipación y viajes entre Madrid, Santiago y Lima se fue gestando el “Llamado a la Concordia”, el manifiesto firmado por académicos e intelectuales de Perú y Chile que a fines de julio presentaron simultáneamente en ambos países el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y el premio Cervantes 1999 Jorge Edwards.

Para arribar al texto en que se pide una “reconciliación verdadera” ante el litigio marítimo entre ambos países que se tramita en la Corte Internacional de La Haya, los dos intelectuales comenzaron a trabajar sigilosamente a mediados del año pasado, definiendo los alcances de la carta y sus potenciales firmantes.

Entre los primeros convocados para rubricar el documento estuvieron los empresarios, debido a la cada vez más estrecha interrelación entre ambas economías. Por ello, según fuentes involucradas, fue el mismo Vargas Llosa quien le pidió al Consejo Empresarial Chileno-Peruano que lideran Juan Eduardo Errázuriz y Juan Francisco Raffo participar en el proceso, debido a su representatividad entre los hombres de negocios de los dos países.

La idea era publicar el documento justo en la semana de aniversario de las fiestas patrias peruanas, que se celebran el 28 de julio.

Y aunque ni Errázuriz ni Raffo estuvieron en Chile o en Perú durante la semana de lanzamiento de la carta, la idea de entregar una potente señal de paz fue bien recibida a ambos lados de la frontera.