Esta semana debiera concluir un arbitraje que pone fin a una pelea entre EuroAmerica, de la familia Davis, con un grupo de amigos del fundador de la empresa. A mediados de los 80, ambas partes compraron un terreno en La Dehesa. El trozo del paño limitado a equipamiento y áreas verdes quedó en manos de Davis, quien en 2012 vendió el paño a una inmobiliaria que ahí levantó siete casas de 24 mil UF cada una. El demandante reclama ahora incumplimiento de contrato.

  • julio 5, 2018
Ilustración: Ignacio Schiefelbein

El apretón de manos ocurrió en 1985. Ese año, un grupo de amigos –Benjamin Davis, fundador de la empresa de servicios financieros EuroAmerica, por una parte, y Miguel García-Huidobro, Manuel Antonio Tocornal y Jaime Artaza, por otro– concretaron un negocio que pintaba para bueno: compraron en conjunto 20 hectáreas en Lo Barnechea, un terreno en medio de un campo rodeado de árboles y con cero urbanización. El paño, emplazado en lo que hoy corresponde a la calle Pedro Lira Urquieta, pese a su tamaño, les costó poco dinero. Pero ellos apostaron a que algún día la ciudad se expandiría a esa zona y su valor se multiplicaría. No se equivocaron.

Los antiguos socios –Davis, representado por EuroAmerica, y los otros tres, por Sociedad Los Nogales– lotearon el terreno y entre los paños que quedaron en manos de Davis había 6.400 m2 destinados a equipamiento y áreas verdes.

Es precisamente ese terreno el que hoy tiene a ambas partes totalmente enfrentadas.

Una polémica en Los Flamencos

Justo cuando EuroAmerica afina los últimos detalles de la venta de su cartera de seguros y la AGF al grupo Zurich por 155 millones de dólares, un arbitraje, hasta ahora desconocido y que involucra tanto a la empresa como a sus socios, está por concluir.

En 2016 Miguel García-Huidobro, en representación de Los Nogales, acudió a la Cámara Nacional de Comercio junto a su abogado Matías Insunza para pedir el inicio de un arbitraje, reclamando incumplimiento de contrato.

Esto, luego de que los herederos de su amigo Benjamin Davis –quien murió en 2015– vendieran el terreno de Pedro Lira Urquieta a la compañía Vergara Moreira Proyectos Especializadas, la que desde 1987 se dedica a la construcción y comercialización de viviendas en el sector oriente de Santiago. Entre sus proyectos destacan condominios en San Damián, Los Dominicos y La Dehesa, principalmente.

Los Davis Lecaros –Nicholas, presidente de EuroAmerica, y Alexandra, su hermana mayor–, dice una persona cercana al grupo, estaban al tanto de qué haría la inmobiliaria en dicho paño: es lo que estaba “de moda” en la zona y asumieron que, dado el tiempo que había transcurrido, no habría problema en que los nuevos compradores decidieran construir un condominio. “Es cierto que aquel sitio estaba pensado para equipamiento. Pero no se firmó ninguna cláusula que prohibiera su venta ni que limitara su uso”, cuenta un cercano al grupo.

Una opinión distinta tiene García-Huidobro, quien, al enterarse de la existencia del loteo bautizado como “Condominio Los Flamencos” –en el sitio web de la empresa indican que se trata de 7 casas de 2 pisos, en sitios desde 700 a 1.000 m2, cuya construcción va desde los 343 m2–, se indignó.

A su juicio, dice un cercano, los herederos de Davis “habrían infringido ilegal e injustificadamente la prohibición y, sin mediar modificación contractual que se lo permitiera, vendió dicho paño a una inmobiliaria que construyó varias y lujosas casas en La Dehesa, obteniendo una millonaria ganancia de manera ilegítima y al margen de lo pactado originalmente”.

De la vereda de los Davis aclaran que para EuroAmerica, el monto en cuestión no es algo relevante. Explican que vendieron el terreno en 50 mil UF, mientras que el negocio de la empresa asciende a los 60 millones de UF. “Menos del 0,1%”, enfatizan.

Con todo, las casas, cuyo valor parte en los 24.900 UF, se vendieron rápido: a mediados de 2016 ya no quedaba ninguna disponible. Justo en esa época, los Davis fueron notificados del arbitraje, que hoy está en manos del abogado Juan Araya Elizalde, ex miembro de la Corte Suprema, por lo que contrataron los servicios profesionales del jurista José Miguel Infante, quien desde entonces los asesora en este asunto.

Según cuenta una persona que conoce la disputa, los bandos están totalmente divididos. Mientras uno habla de “enriquecimiento ilícito”, otro acusa “aprovechamiento ante un buen negocio ajeno”. “Es curioso que se haya iniciado esta demanda después de la muerte del patriarca”, argumenta un cercano a los Davis.

En todo caso, aclaran los que conocen el arbitraje, aquí hasta ahora no se ha pedido plata. “Hay un reclamo de incumplimiento de contrato. Por ahora no se exige una indemnización. Pero lo más probable es que si le dan la razón a García-Huidobro y a sus amigos, ese sea el paso siguiente”, indican.

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Terreno en manos del Ejército

Por coincidencia, el sitio en disputa no es cualquier pedazo de tierra. En los 90, EuroAmerica entregó ese paño –que es parte de la avenida que rodea al Club de Golf Lomas de La Dehesa y une Los Trapenses– en arriendo al Ejército: en el sitio aledaño estaba la casa del ex comandante en jefe de la institución, Augusto Pinochet. Por ello, mientras Pinochet vivía ahí, en una propiedad que ocupa toda la esquina de la calle Los Flamencos y Pedro Lira Urquieta, el terreno era usado por la guardia que custodiaba la casa.
Después de que muriera, en 2010, se entregó de vuelta a EuroAmerica, firma que por su parte vendió un porcentaje del terreno a la inmobiliaria Vergara Moreira, la que empezó a construir las siete casas en 2013.

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Los otros negocios inmobiliarios

Benjamin Davis tuvo junto a su mujer Silvia Lecaros tres hijos: Benjamin (quien murió en 2004, a los 34 años de edad); Alexandra, parvularia; y Nicholas, de 46 años, quien hoy está a la cabeza de EuroAmerica, firma que tiene como gerente general a Henry Comber.

Nicholas, a su vez, es dueño de hotel Alaia, uno de los más exclusivos de Punta de Lobos, zona en la que es conocido también, pues adquirió el 25% del terreno del Diamante, un lugar emblemático que mira al mar y cuya adquisición impidió el desarrollo de cualquier proyecto inmobiliario. Esto, ya que es socio de la Fundación Punta de Lobos, que promueve la preservación de la flora y fauna y el libre acceso al mar.

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