Por Pedro Lyon , Socio Guerrero Olivos.

  • 12 septiembre, 2019

Chile y China mantienen estrechos lazos diplomáticos y comerciales desde la década de los setenta, que ni siquiera se vieron interrumpidos durante los 80 y 90, donde los líderes de ambas naciones se encontraban en las antípodas ideológicas, pero compartían una visión frente a la importancia de abrir las fronteras del comercio internacional. Con los años, esa relación se ha afianzado y hoy China es nuestro primer socio comercial, duplicando en tamaño a Estados Unidos, segundo en la lista. Si bien hasta ahora sigue siendo la minería –en especial la del cobre– la mayor parte de nuestros envíos a ese país, en los últimos años hemos agregado al intercambio comercial entre los países, la inversión china en sectores tan diversos como minería, energía, agricultura, telecomunicaciones y obras públicas. Asimismo, Chile integra la selecta lista de países que conforman la nueva arremetida internacional del Primer Ministro chino Xi Jingping, bautizada como “Una franja una ruta” y que consiste en una ola de fondos chinos para grandes proyectos de infraestructura en todo el mundo. De hecho, el Presidente Sebastián Piñera fue el único Mandatario latinoamericano que dio un discurso en el lanzamiento oficial de la iniciativa, realizado en abril de este año en el gigante asiático.

La sólida relación de ambos países no está en riesgo. Ahora, creer que las autoridades chinas dejarían pasar sin más lo que a sus ojos es una afrenta de un legislador chileno al principio de integridad de su nación es iluso. La soberanía china es un tema fundamental para esa nación. Quizás el más importante y unos de los principios rectores en sus relaciones diplomáticas. Lo mismo respecto de que un legislador chileno podrá ser restringido en su libertad de expresión por un representante de un gobierno extranjero. Creo los puntos están expuestos y es hora de avanzar.