La famosa editorial alemana Taschen lanzó un libro sobre el diseño gráfico en esta región del mundo. Conversamos con su editor, Julius Wiedeman, para conocer que fue lo que descubrió y que sobresale entre los artistas de este oficio.

  • 16 octubre, 2008

 

La famosa editorial alemana Taschen lanzó un libro sobre el diseño gráfico en esta región del mundo. Conversamos con su editor, Julius Wiedeman, para conocer que fue lo que descubrió y que sobresale entre los artistas de este oficio. Por María Luisa Vicuña.

“¡Ah! ¡Juegas fútbol y bailas samba!”, es lo primero que le dicen a Julius Wiedemann cuando explica que es de nacionalidad brasileña. Este editor de Taschen, diseñador de profesión, nació en Brasil, pero hace doce años que no vive ahí. A los 23 años se fue a vivir a Japón, luego estuvo en Alemania y hoy está radicado en Inglaterra.

Interesado por los estereotipos que surgen al momento de hablar sobre Latinoamérica y en cómo ha cambiado la visión que se tiene de esta región en el extranjero, Wiedemann comenzó a trabajar la posibilidad de editar un libro sobre artistas latinoamericanos para la prestigiada editorial.

El se ha especializado en la realización de publicaciones dentro del área del diseño gráfico, publicidad e ilustraciones. En 2003 lanzó un libro sobre diseño japonés y, a partir de éste, nació la idea de repetir el trabajo según las diversas culturas y quiso continuar con el diseño gráfico en Latinoamérica.

Wiedermann cuenta que al comenzar a trabajar en este proyecto hizo una lista de las ideas que surgen al momento de pensar en los latinos y se percató de cómo ha cambiado la percepción en este último tiempo: “Aunque aquí se sigue haciendo el mismo trabajo, la visión ha cambiado. Hace unos años, América latina se asociaba con dictaduras, mariachis y fútbol. Hoy, en cambio, se sabe mucho más y puedes ver cómo un alemán bebe vino chileno y aprende tango. Las caipiriñas, por ejemplo, son el trago más tomado en Alemania. Ahora ser latino ya no tiene una connotación negativa, hoy ser latino es cool. A eso yo le llamo neolatinidad”.
Con ejemplos, cuenta cómo en Inglaterra se imparten clases de salsa o está de moda venir a Colombia o Brasil para aprender a bailar.

Reconoce que los estereotipos siempre tienen algo de cierto, pero no representan totalmente lo que un país es. En ese sentido, América latina se ha dado a conocer cada vez más dentro de su variedad y su originalidad propias. Explica, además, que probablemente respecto de Chile la visión no ha cambiado tanto, porque ya hace años que hay una percepción de nuestro país como más estable política y económicamente. En otras naciones el cambio ha sido más radical. Wiedemann destaca que lo que ahora está llamando la atención hacia esta zona es algo que ya existe hace mucho tiempo, sólo que ahora se comienza a confirmar la autoría latina. Por ejemplo, el diseñador que se encarga de la publicidad y la puesta en escena de Madonna es un brasileño… y eso casi nadie lo sabe.

Con la idea de, por un lado, descubrir qué se estaba haciendo entre los diseñadores gráficos latinos y, por otro, darlo a conocer en forma internacional, Wiedemann propuso a Taschen la edición de este libro. Luego de aprobada la idea, contactó a Felipe Taborda, un diseñador brasileño, para que realizaran este trabajo en conjunto. No existía un libro que se hubiera editado en forma masiva e internacional sobre este tema y por eso hicieron una retrospectiva de todas las obras de diseño gráfico, desde principios del siglo XX hasta hoy.


El valor del diseño

A partir de la integración de diversas culturas, Latinoamérica ha surgido con su propia interpretación de la realidad. Es un continente de inmigrantes europeos que chocaron y se fusionaron con la cultura indígena ya existente. Se suma la influencia del éxito norteamericano que ha determinado, también, la expresión del arte latino. Finalmente, y con la suma de estas intervenciones, América latina aprendió a hacer las cosas a su manera, y creativamente nació con una identidad propia.

“Es interesante ver que nos expresamos de una forma diferente, que tenemos valores creativos distintos. Y ha habido una revalorización de esa diversidad. Si antes éramos considerados flojos, hoy somos flexibles; antes éramos locos, hoy somos creativos; antes éramos vulgares, hoy somos sensuales”, detalla Wiedemann.

Esto es importante no sólo porque se le da más valor a lo latinoamericano, sino porque el diseño y lo visual han adquirido mayor preponderancia. El valor de un producto ya no está dado por quien lo fabrica, sino por su diseño. Las empresas de tecnología, por ejemplo, casi todas ellas comparten los mismos avances y se producen en los mismos lugares. Entre ellas compiten principalmente por lo atractivo de sus formas y colores. Un ejemplo evidente de esto es el éxito que ha tenido Apple con su producto iPod. Muchas marcas distintas ofrecen reproductores de música y video. iPod ha sobresalido entre ellos principalmente por su estilo.

Después de estudiar el trabajo de los diseñadores de Latinoamérica, y tras seleccionar a doscientos para presentarlos en este nuevo libro de Taschen, Julius Wiedemann llegó a la conclusión de que hay tres aspectos del diseño que los latinoamericanos utilizan de una manera distinta y mucho mejor.

El primero de ellos es que el diseño es transgresor. Los latinos tienen la capacidad de revolucionar, cambiar las cosas y hacerlas mejor. Los gráficos utilizan la transgresión en su sentido positivo, que transforma y recrea algo de una nueva forma.

{mospagebreak}

Un segundo aspecto es el empleo del color. Es parte del diseño y todos lo usan, pero no se puede combinar de cualquier forma y saturar una imagen. Se dice que el mejor diseño es aquel que es invisible, que no sobresale más allá de lo que se quiere informar y, en ese sentido, es esencial un buen manejo del color, que no perturbe el mensaje. “Existe una gran diferencia entre usar dos o tres colores al mismo tiempo y que resulte bien, y usar veinte colores al mismo tiempo y que no exista agresión. En este sentido, los latinos saben usar mucho color y de manera inteligente, armónica, que no distrae”, explica Wiedemann.

Y por último está la inclusión de elementos sexuales en la comunicación. En América latina, los diseñadores saben hablar y graficar el tema de manera más interesante y menos obvia, recurriendo a elementos no convencionales y no resulta vulgar, sino atractivo y sensual, sostiene el profesional.

Según el brasileño, las raíces propias de la cultura de la región se manifiestan a través de estos aspectos, mucho más que al usar elementos o iconografía indígena. No hay una sola cultura precolombina en América latina. Los países se vieron influidos por los aztecas, mayas, incas y otras etnias que vivían en este continente. Sin embargo, lo latino es mucho más que esas raíces, porque el latino se forma del mestizaje entre estos pueblos y la cultura europea que pobló la región. Por último, surgió la influencia de Estados Unidos y ahí, lo que podríamos definir como propiamente cultura latinoamericana.

A Julius Wiedemann le parece mucho más interesante reconocer y descubrir un diseño latino por su utilización del color, su aspecto transgresor y su particular manera de comunicar sobre sexo, más que por el posible uso de figuras o símbolos indígenas. La reinterpretación de símbolos –indígenas, en este caso– es siempre más obvia, más evidente, mientras que los aspectos ya descritos se descubren una vez que se ha estudiado este diseño: “tenemos la tendencia a pensar que una cultura original tiene que tener relación con lo indígena y yo creo que no, creo que los valores hacen la diferencia en una cultura, no los íconos visuales”.

Aunque nació en Brasil y todavía parte de su familia vive allá, Wiedemann cuenta que no se dio cuenta de lo latino que era y de cómo su forma de vivir y sus costumbres estaban arraigadas en la cultura latina, hasta que editó este nuevo libro de Taschen, dedicado a los diseñadores gráficos de América latina.

 

 

 

Los chilenos destacados
Fueron nueve los chilenos elegidos para publicar sus trabajos de diseño gráfico y publicidad en el libro El diseño gráfico latinoamericano de la editorial Taschen:

Leonardo Ahumada. Diseñador gráfico y creador de afiches. Forma parte del Colectivo Bloc, ha publicado en revistas de diseño y participado en bienales en Chile y en el extranjero.

Dany Berczeller. Diseñador gráfico y master en Diseño Periodístico de la Universidad Pompeu Fabra. Es director de la escuela de Diseño de la Universidad del Desarrollo en Concepción. Ha coordinado diversas publicaciones y organizado seminarios y exposiciones.

Cristián González Sáiz. Es diseñador gráfico, tipógrafo y músico. Acaba de fundar Estudio González. Ha realizado clases en la Universidad Finis Terrae y dictado charlas en bienales de tipografía y workshops en torno al desarrollo del área tipográfica.

Grupo Oxígeno.
Es una agencia de diseño y arquitectura corporativa. Realiza proyectos de comunicación corporativa integrales, desde el desarrollo de la imagen hasta elementos concretos.

Vicente Larrea.
Es uno de los más destacados diseñadores nacionales, socio de la Agencia e Imprenta Larrea Diseñadores. Durante los años 60 y 70 se destacó por un marcado estilo que lo hizo característico, y que resaltó por la riqueza de su visión ante el momento que vivía el país.

Julián Naranjo.
Es director y socio de Naranjo BrandDesign, empresa dedicada al diseño y la comunicación visual. Desde sus inicios ha obtenido reconocimiento a través de premios y publicaciones nacionales y extranjeras.

Pozo Marcic Ensemble.
La pareja de Patricio Pozo y Nevenka Marcic formó este estudio que se dedica a temas de identidad visual, diseño editorial y de exposiciones.

Rioseco & Gaggero.
Juan Pabo Rioseco y Constanza Gaggero, además ser un matrimonio, formaron este estudio de diseño, que hoy está instalado en Londres. Realizan trabajos que tengan relación con diseño editorial, señalización e identidad.

Tesis DG.
Bajo la premisa de que el diseño gráfico está en todas partes, esta oficina busca a través del mismo incluir el arte en los negocios y asombrar a las audiencias de sus clientes.