Stuck in the past”. Ese es el título de la portada que The Economist publicó el 10 de agosto y que el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, repasó con atención los días previos al anuncio del proyecto de modernización a la reforma tributaria, iniciativa que se dio a conocer justo 11 días después de la […]

  • 30 agosto, 2018

Stuck in the past”. Ese es el título de la portada que The Economist publicó el 10 de agosto y que el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, repasó con atención los días previos al anuncio del proyecto de modernización a la reforma tributaria, iniciativa que se dio a conocer justo 11 días después de la publicación del semanario. Según comentó el secretario de Estado a sus cercanos, aunque no está de acuerdo con el 100% del artículo –cuya traducción es “Atascados en el pasado. Es hora de traer los modelos tributarios al siglo XXI”–, le pareció una señal importante que horas previas a su anuncio la revista económica más importante del mundo señalara que los sistemas tributarios enfrentan un gran desafío y deben modernizarse. El reportaje aludido indica que “la mayor parte del alboroto sobre los impuestos trata sobre cuánto gasta un gobierno y con qué frecuencia se desperdicia. Poco se habla de cómo se recaudan los impuestos”.