Por María José López Fotos: Verónica Ortíz El miércoles 23 de abril Jorge Yarur Bascuñán estaba en su casa en Vitacura, a pasos del Museo de la Moda, mientras un matinal le dio la noticia: “El Tercer Tribunal de Juicio Oral absolvió al ex superintendente de Valores y Seguros, Daniel Yarur Elsaca, en la querella […]

  • 2 mayo, 2014

Por María José López
Fotos: Verónica Ortíz

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El miércoles 23 de abril Jorge Yarur Bascuñán estaba en su casa en Vitacura, a pasos del Museo de la Moda, mientras un matinal le dio la noticia: “El Tercer Tribunal de Juicio Oral absolvió al ex superintendente de Valores y Seguros, Daniel Yarur Elsaca, en la querella que presentó su primo Jorge Yarur Bascuñán en abril del 2011 por apropiación indebida de fondos”.

Desde ese año que los primos Yarur están enfrentados. El ex superintendente presentó una demanda por el no pago de honorarios variables –que según sus cálculos bordean los 45 millones de dólares– contra Yarur Bascuñán, hijo único del ex presidente del BCI, Jorge Yarur Banna, a quien le administró su fortuna entre 1999 e inicios de 2010. Éste, a su vez, le propinó una dura respuesta en tribunales: contrató a los abogados Luis, Juan Pablo y Nurieldín Hermosilla y se querelló por estafa –que luego cambió a la figura de apropiación indebida– por 59 millones de dólares e inició un agresivo proceso penal.
El juicio comenzó el 24 de marzo pasado y hace unos días terminaron los alegatos. El fiscal y jefe de la Unidad de Delitos de Alta Complejidad del Ministerio Público, José Morales, había solicitado una pena de seis años, la parte querellante solicitaba siete años y la inhabilidad para ejercer cualquier cargo público.

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Dos días después del fallo, y desde su casa en Reñaca –que su abuelo Juan Yarur construyó en los 50– cuenta cómo ha sido este proceso. Mientras habla, un antiguo equipo toca música clásica… Yarur dice que fue un golpe duro. Pero que se lo esperaba. “Mis abogados me aconsejaron que no asistiera al tribunal el día de la sentencia. Después del alegato de clausura, no quedé con buena sensación”, cuenta Yarur. Y agrega: “De todos modos, la magistrado Carolina Herrera, dijo que esto era un delito”.

-Fue la única. Las otras dos magistradas decidieron absolver a Daniel Yarur.
-Pero hubo delito. Estuvo bastante demostrado durante el juicio que Daniel no sólo se aprovechó, sino que, además, hubo abuso de confianza. Es como que tú me dijeras “Toto, guárdame la billetera mientras juego fútbol y te la guardo. Y cuando te la devuelvo está vacía. Y tú me pides explicaciones. Y yo te respondo: tú me pediste guardarla. Eso es lo que pasa con el mandato. Todo esto te lo digo en palabras como de conversación, pero tú lo puedes verificar técnicamente.

-Pero en este caso la billetera no se devolvió vacía. La defensa de Daniel Yarur señala que él hizo crecer sus fondos de 114 millones de dólares en 1999 a 560 millones de dólares en 2010.
-Eso es falso. De mi papá heredé bienes raíces como esta casa que él heredó de mi abuelo, y la de Vitacura, que han aumentado mucho más del valor que tenían. La colección del museo también se ha valorizado. En 1999, cuando se vendieron unos aros de la Marilyn Monroe con los que bailó con Marlon Brandon, estaban avaluados en 12 mil dólares y hoy están en 200 mil, y en eso Daniel Yarur no tuvo que ver.

Efectivamente mi patrimonio creció en esa década, pero no debido a la buena administración de Daniel. Creció porque el 90% del mismo se basa en que tengo un 5,7% del BCI y eso equivale a 400 millones de dólares. Si sumas todo, aparecen los 500 millones. Es muy fácil justificarlo. Sólo faltan los 60 millones de dólares que me sacó él. Daniel no hacía nada. Metió todo a fondos mutuos y el resto lo manejaba el banco. Administró mal mi patrimonio. Cuando en 2003 vendió el 33,3% que yo tenía en Empresas Juan Yarur, acciones que efectivamente yo quise deshacerme, las vendió a mitad de precio. Con esa transacción hizo la caja con la que después se quedó.

-La defensa de Daniel señala que usted le debe 60 millones de dólares. Dice que el porcentaje que se cobra por administrar este tipo de patrimonios bordea el 25%. Y que usted debe pagarlo. De hecho, lo demandó en la justicia civil en 2011.
-Esa demanda fue rechazada por el juzgado civil. Ese 25% Daniel Yarur lo está justificando porque ya sacó plata: hay 60 millones de dólares perdidos que él se autopagó. El fallo reconoce eso, que tomó esa plata, pero señala que no es delito. Dice que no hay apropiación indebida.

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Y a pesar de haberse autopagado, ahora cobra más. Jamás fijamos una comisión que estableciera que él se podía fijar ese bono. Me acuerdo perfectamente. Se le da vuelta a mi estado de vulnerabilidad de entonces y a mi pasado como consumidor de drogas, pero no hay que dramatizar más el asunto. Es cierto: yo estaba pasando por un momento difícil de mi vida. No estaba de acuerdo con la administración de Pedro del Fávero, apareció Daniel y le pedí ayuda. Y Daniel llevó este mandato para que lo firmara con el fin de empezar a ordenar las cosas. Es como dar un poder.

-¿Qué decía ese mandato?
-Eran facultades amplias de administración. Pero no fijaba ni comisiones ni sueldos fijos. Eso, lo determinó él sin pedirme autorización.

-¿Y si se aumentaba el patrimonio, cuál era el porcentaje que se recibía?
-Nada. Éste es el delito más grande que se ha hecho al patrimonio de una persona natural en la historia de Chile.

-Otros de los testigos a favor de su primo fueron Jorge Errázuriz y Álvaro Clarke, ambos respetados en el mundo empresarial. Errázuriz, por ejemplo, señaló que el cobro de un porcentaje de 25% es habitual en este tipo de casos.
-En su declaración, Jorge Errázuriz no pudo decir cuánto cobró por administrar la plata a Piñera. Entonces, qué validez tiene.

-¿No le dan más credibilidad a Daniel?
-Son amigos de él. Incluso Jorge Errázuriz es socio de él en un hotel en Grecia. Yo no tengo ningún amigo power. Y creo que en el fallo hubo algo de eso. No estoy acusando a la jueza, pero éste es un país de influencias, y en eso, Daniel tiene ventajas.

-También hubo gente que trabajó con usted en el museo, como la francesa Nathalie Hatala, que testificó en su contra. Ella dice que lo escuchó pedir una rebaja al 20% de la comisión.
-Ella es una persona que trabajaba en el museo. Que me ha puesto varias demandas por despido injustificado y tiene un conflicto personal conmigo. Ella tiene una relación con Óscar Breton, quien es cercano a Daniel. Era un contrasentido tenerla ahí, porque en medio del conflicto podía traspasarle información. Era como tener a Daniel instalado en mi oficina. Por eso la despedí. Además, yo nunca hablo de mis negocios personales con la gente del museo.

“ESTOY ENVUELTO EN UN CONVENTILLO”
-¿Cómo fue el reencuentro con su primo?
-Me da repulsión verlo. Todas las mentiras, la indignidad de la familia. Mi papá y mi abuelo se sacaron la mugre trabajando, hombres de gran honor y honra. Y ver toda esta basura, toda esta mentira de un familiar, es muy fuerte.

-¿Cómo está usted anímicamente?
-Con mucha rabia. Daniel llegó a un nivel de bajeza enorme. Me acuerdo de mi papá y la gente que frecuentaba mi papá, eran todos unos caballeros, no podrían creer en lo que estoy envuelto, en un conventillo, como de gente sin educación.

-Usted lo acusó de robo y él dice que usted ha dañado su honra.
-Yo a Daniel no lo acuso de nada personal. Voy al grano. Él se quedó con un dinero que no debía y que no tiene derecho, hay papeles que lo demuestran, y debe ser castigado y devolver la plata. Pero en su ámbito personal no me meto. No me incumbe ni tiene que ver con el juicio. Debe defenderse de una forma más normal. Pero ha sido tan ordinario que me tiene cansado. El que expuso mis problemas con la droga, lo reconozco, fui yo, es parte de mi vida y lo asumo. Pero estar diciendo otras mentiras y refregando mis problemas personales, no tiene perdón.

-¿Es cierto que su padre le encargó a Daniel que lo cuidara?
-Es mentira. Él lo plantea así para hacer creer que yo lo traicioné.

-¿Lamenta ese pasado de desorden en su vida?
-Mis papás sufrieron mucho por eso. Eso dividió mi relación con ellos. No me estoy victimizando, pero es un tema doloroso, que no escondo, pero que tampoco creo que tenga que ser expuesto. Por eso encuentro que no es una buena persona.

-Se aludió a su homosexualidad, a su pasado como adicto y a problemas con la justicia de Estados Unidos, país desde el cual fue deportado en 1997. Para su primo, se justificaba exponer esos episodios porque demostrarían que administrar su patrimonio era complejo. Dice que quería dejar su patrimonio a los perros vagos…
-Daniel distorsiona las cosas. Creé la Fundación Yarur Bascuñán el 2007 y establecí que con los dividendos del banco haría beneficencia, y entre otras cosas está la fundación Mi Amigo Fiel, para perros vagos. Es una cosa humana. También hago aportes al hogar Santa Clara, que acoge a niños con VIH. A niños en riesgo social. Y ahora quiero hacer un centro deportivo para niños de escasos recursos, abandonados, abusados, drogadictos, en riesgo social, de entre 1 y 17 años. A eso estoy dedicado, además del Museo de la Moda, que en mayo abre sus puertas nuevamente con una exhibición de fútbol que tendrá piezas del Mundial del 62, entre otras cosas.

-Su padre quería que usted estudiara. ¿Por qué nunca ingresó a la universidad?
-Estudié en el Grange pero terminé dando exámenes libres. Yo creo que porque era muy chico y sabía que se me venía un imperio encima que no sabía si podía manejar. Me estresé y caí en depresión. Y el resto de la historia ya es sabido…

“EL PERDÓN ESTÁ FUERA DE MI LENGUAJE”
-¿Por qué empieza a desconfiar?
-En 2006 quise tener más injerencia en mi patrimonio. Yo sólo firmaba cheques. En ese momento, Daniel me trajo una persona de EE.UU. diciéndome que si seguía gastando plata en el museo, se me iba a acabar. Ahí yo me enojé (…) Aparte la plata es mía. Me tiene enrabiado que diga que gastaba tanto… Es mi plata y hago lo que quiero…

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-¿No era su responsabilidad que no malgastara y hacer un buen manejo?
-Pero es cosa mía. Si yo quiero esto (toma un cenicero de bronce para ejemplificar), lo puedo guardar, atesorar, patear. Fui descuidado, lo reconozco. No pedí auditorías ni revisiones. No tenía estudios y confié en él. Y eso me jugó una mala pasada. Él es contador auditor, pero nunca auditó, hasta que empecé a dudar.

-¿Por qué no lograron llegar a acuerdo? Hubo intentos de varios abogados, entre ellos Darío Calderón.
-Tuvimos dos reuniones al principio. Pero fue imposible. Ninguno estuvo dispuesto a ceder ni a que un árbitro decidiera.

-Pero ahora será un juez. Y el desgaste claramente es mayor. Además, está la posibilidad de que le vuelvan a dar la razón a su primo…
– Yo confío en la justicia.

-La sentencia señala que esto debe ser tratado en el ámbito civil.
-Mi abogado lo dice: ¿por qué en EE.UU. si un empresario hace un robo, lo meten preso? Yo voy a llegar a todas las instancias. Voy a llegar hasta el final.

-¿Por qué el fallo estuvo a favor de él?
-No sé. El fallo dice que se llevó la plata, pero que no es delito. El fallo es raro. Por eso se va a llevar a la nulidad. El fiscal lo va a llevar. Y eso no lo pago yo. Lo paga el Estado. Tenemos plazo hasta mediados de mayo.

-¿El perdón es imposible?
-Está fuera de mi lenguaje. Es difícil perdonar una traición.

-¿Qué espera del juicio?
-Que Daniel sea condenado por haberse apropiado de dinero que no le pertenecía.•••

QUÉ DICE EL FALLO

El miércoles 23 de abril el Tercer Tribunal de Juicio Oral absolvió al ex superintendente de Valores y Seguros, Daniel Yarur Elsaca, en la querella que presentó su primo Jorge Yarur Bascuñán en abril de 2011 por apropiación indebida de fondos. El fundador del Museo de la Moda lo acusó de quedarse con 60 millones de dólares, mientras gestionaba su patrimonio. “No obstante las operaciones realizadas, ellas por sí solas no configuran el delito imputado; en tanto, el mandato (de Jorge Yarur) fue otorgado en términos amplios, refiriéndose a una pluralidad de operaciones”, dice el fallo.
El tribunal –presidido por la magistrada Carola Herrera e integrado por Patricia Cabrera y Rossana Costa– señala que en diciembre del 2007 Yarur Elsaca nominalizó las acciones de la sociedad Tarascona Corp (de Jorge Yarur), dueña del 1,47% del BCI, a favor de una sociedad a su nombre (Daniel), y que luego vendió los títulos nuevamente a sociedades de Jorge Yarur en 42 millones de dólares. También dice que en julio de 2009 materializó otros movimientos por cerca de 16 millones de dólares. El Ministerio Público intentó acreditar la apropiación indebida, pero el fallo señala que “los hechos (…) descritos no configuran el delito de apropiación indebida”.

El texto señala que se acreditó que el mandato entregado el 30 de noviembre de 1999 por parte de Yarur Bascuñán a Yarur Elsaca para que administrara su patrimonio fue otorgado en “términos amplios, con administración general de bienes, lo que conllevó que no se detallaran ni determinaran los actos por los cuales se confería”.

El documento indica que no existe una determinación del objeto del delito, ya que no se presentó un inventario al inicio y al término del período en el que el ex superintendente administró el patrimonio de su primo, mediante el cual se pueda calcular de manera precisa la cantidad a devolver. “La prueba rendida (permite) únicamente acreditar operaciones singulares, que impidieron determinar fehacientemente el perjuicio que se reclama, a título de apropiación indebida que hubiera nacido o derivado de la administración del patrimonio”, indica.

Y agrega: “Del relato de los hechos surge la existencia de un vínculo contractual entre víctima y victimario, obrando incluso en la prueba rendida el contrato de mandato, título que habilitó al mandatario a realizar los actos cuestionados, por lo que las discusiones consecuenciales e inherentes al ejercicio del mismo deben ventilarse en otra sede”.

De esta manera, se impuso la tesis de la defensa de Daniel Yarur –Hugo Rivera y Francisco Pfeffer–, que señalaba que cualquier controversia entre los primos Yarur debía ser vista en los tribunales civiles y no en la justicia penal.

El próximo martes 6 de mayo, a las 16.00 horas, se llevará a cabo la audiencia de comunicación de la sentencia definitiva. Ésta, será redactada por la jueza Patricia Cabrera.