Para todos los que lo vimos en los 80, Mickey Rourke luce irreconocible en El luchador, la película que lo tiene de candidato al Oscar a Mejor Actor. Nada queda del estilizado Chico de la moto, de La ley de la calle, o del investigador peinado a la gomina de Corazón satánico. Entre tanto combate […]

  • 19 febrero, 2009

Para todos los que lo vimos en los 80, Mickey Rourke luce irreconocible en El luchador, la película que lo tiene de candidato al Oscar a Mejor Actor. Nada queda del estilizado Chico de la moto, de La ley de la calle, o del investigador peinado a la gomina de Corazón satánico. Entre tanto combate de box y cirugía plástica, la cara de Rourke quedó como si hubiera sido arrasada por un río de lava, pero -irónicamente- le sirve a la perfección para invadir hasta el último rincón del alma de Randy Robinson, un peleador que no supo retirarse a tiempo y sigue arriba del ring a veinte años de su momento de mayor gloria. Como el sindicato de actores gringo (SAG) ya premió a Sean Penn por Milk, es muy difícil que la Academia se incline por el magnífico Rourke a última hora, pero en una de esas… quién sabe.