El mundo del negocio gastronómico está movido. Secretamente, sus líderes se organizan, porque quieren influir en la agenda pública. La idea no es hacer un movimiento de reacción ante leyes como la llamada Tolerancia Cero contra el alcohol (que ha bajado en un 40 % las ventas de algunos restaurantes), sino adelantarse a los hechos y promover acciones positivas para el gremio y la sociedad.

  • 19 junio, 2012

El mundo del negocio gastronómico está movido. Secretamente, sus líderes se organizan, porque quieren influir en la agenda pública. La idea no es hacer un movimiento de reacción ante leyes como la llamada Tolerancia Cero contra el alcohol (que ha bajado en un 40 % las ventas de algunos restaurantes), sino adelantarse a los hechos y promover acciones positivas para el gremio y la sociedad.

Es así como los dueños de algunos de los restaurantes más conocidos de Santiago están impulsado la formación de una nueva agrupación gremial, que contaría incluso con el apoyo de la Cámara de Comercio. Los hermanos Cicalli, del Liguria, Fredèric Le Baux, de El Baco, Juan Gabler, de Cuerovaca, y Rodrigo Safrana, de Happenig, por nombrar algunos, destacan entre los participantes de la iniciativa, que ha sido interpretada como una respuesta ante el actuar de ACHIGA (Asociación Chilena de Gastronomía).

“ACHIGA está bien en lo que hace: concursos, promoción, etc. Pero necesitamos una actitud más proactiva para evitar leyes que arruinen el negocio”, dice uno de los impulsores del nuevo grupo. La idea, por ejemplo, es imitar lo que se ha hecho en Francia, donde los dueños de restaurantes hace poco lograron bajar el IVA varios puntos en sus establecimientos, aun en tiempos de crisis. “Lo que hicieron fue muy inteligente: cuando todos hablaban de subir los impuestos, ellos propusieron una rebaja en los restaurantes para estimular el consumo y, con ello, el empleo. Así se crea trabajo para cocineros, mozos, sube el turismo, etc.”, comentan.

Aunque no están por atacar la ley de Tolerancia Cero –porque ya es un hecho-, la ponen como ejemplo de la falta de injerencia del gremio en el debate público. “Nadie piensa que está mal restringir el consumo de alcohol y evitar accidentes, todo eso es muy bueno para la sociedad, pero se pueden hacer leyes mejor diseñadas. No queremos ser negativos, sino propositivos. En el futuro esperamos tener una voz que sea más escuchada”, explican sus promotores.