Por María José López Son 11.650 los kilómetros que separan a París de Santiago. Pero, pese a la distancia y a las intensas actividades que copan sus agendas, Marisol Touraine (55) no pierde contacto con su primo hermano, Alberto Arenas. La ministra de Asuntos Sociales y Salud de Francia se comunica a través de e-mails […]

  • 16 mayo, 2014

Por María José López

marisol-touraine

Son 11.650 los kilómetros que separan a París de Santiago. Pero, pese a la distancia y a las intensas actividades que copan sus agendas, Marisol Touraine (55) no pierde contacto con su primo hermano, Alberto Arenas. La ministra de Asuntos Sociales y Salud de Francia se comunica a través de e-mails en forma reiterada con el titular de Hacienda y lo visita cada vez que viaja a Chile, donde vive su familia materna. “Aunque no hemos conversado en profundidad sobre la reforma tributaria, sé muy bien lo que está haciendo. Y le mando siempre mensajes de apoyo y de ánimo”, cuenta Touraine.

La ministra socialista –hija del afamado sociólogo Alain Touraine y de la investigadora chilena Adriana Arenas Pizarro– asegura que sus raíces latinas son fuertes: creció escuchando a Quilapayún, además de Volver a los 17 y Gracias a la vida, de Violeta Parra. Dice que se emociona al contemplar los paisajes chilenos y que es fan de la cocina local.

Por lo mismo, confiesa que sigue con especial interés el debate que ha generado la reforma tributaria y que tiene a su primo en el centro de la discusión. “Para mí es un orgullo tener a un primo, un familiar tan cercano, promoviendo una reforma tan importante. Me enorgullece la dirección que le están dando al país la Presidenta Michelle Bachelet y su Gobierno. La lucha contra la desigualdad mueve a los políticos de izquierda y debe ser una preocupación dar perspectiva de igualdad al pueblo”, relata.

Desde Francia, y mientras camina hacia el tren que la trasladará a su casa, a las 8 PM, Touraine explica desde su celular, que Francia vive un momento complicado: la tasa de desempleo supera el 10% y el déficit fiscal es de 4,3%. Para enfrentarlo, el Presidente François Hollande echó a andar un plan que reduce los impuestos a las empresas y recorta los gastos del Estado, lo que ha generado fuertes críticas en su sector. Por eso, políticamente, la cosa tampoco marcha bien. Justo cuando cumple dos años en el poder, Hollande atraviesa por su peor momento, con un nivel de impopularidad récord, de 86%.

-El 29 de abril, la Asamblea Nacional francesa aprobó el Programa de Estabilidad que incluye recortes históricos al gasto del Estado –de 50 mil millones de euros– y baja tributaria, de 33% a 28% de aquí al 2020. ¿Cuán complejo es echar a andar medidas de esa envergadura con niveles tan bajos de popularidad?
-Por supuesto que hoy la situación política está muy complicada. Pero es difícil porque el desempleo es muy alto. Por eso se necesita dar un nuevo impulso a la economía, un impulso a las políticas a favor del empleo. La situación de la opinión pública para el Presidente por supuesto que no es fácil, pero no es su preocupación de cada día. La preocupación del Gobierno es favorecer el éxito de las políticas públicas. El plan se aprobó, el Parlamento lo aprobó, y aunque va a ser difícil de implementar, nos esforzaremos en lograr su puesta en marcha rápida porque creemos que ese plan favorecerá la creación de empleo y al crecimiento de la economía.

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-¿Cómo explica que mientras ustedes bajan impuestos, Chile hace lo contrario?

-Hemos lanzado una política que es a favor de las empresas, porque los impuestos a las empresas son muy altos. Necesitamos dar posibilidades a las compañías de crear empleo, porque tenemos un nivel de desempleo que es bastante alto. Estamos en una situación que es bastante diferente a la chilena. Tenemos un nivel de inversión pública alta, así es que para nosotros y para mí en el sector social, la cuestión es cómo podemos mantener un nivel de bienestar, de salud pública que siga siendo alta, sin que eso signifique un gasto demasiado importante.

-La reforma tributaria que se discute en Chile tiene como fin recaudar cerca de 8.200 millones de dólares para financiar cambios profundos en la educación y fortalecer las cuentas públicas. Considerando el complejo escenario que vive Francia hoy, ¿aumentar la recaudación para cubrir gastos sociales, es una buena medida?

-Comparar ambos países y las políticas que ambos estamos llevando a cabo es muy difícil, porque no tenemos la misma situación; no tenemos la misma distribución de la riqueza y de las diferentes clases sociales. Hace años en Francia se tomó la decisión de elevar los impuestos a las empresas y de promover una reforma tributaria. Ya lo hemos hecho. Y también tuvimos contestación bastante fuerte en el país y cuestionamientos sobre el impacto que eso provoca en la economía. Pero se necesita financiar a la educación, la salud, las políticas públicas. Se sabe que las políticas de educación permiten el acceso a profesiones más altas y conducen al desarrollo de la economía. Chile quiere dar ese salto. Pero la manera cómo lograrlo, es su decisión.

-¿Fracasó esa reforma que implementó Francia hace años? De alguna manera hoy la están revirtiendo. Varios apuntan a que la reforma en Chile conducirá al país a una baja de crecimiento, y por ende, de empleo. ¿Qué opina usted?

-Yo soy francesa y ministra francesa, y no me corresponde entrar en el debate político chileno. Yo conozco ese debate que tiene enfrentados actualmente a los chilenos, porque lo tenemos también en Francia hoy, y lo hemos tenido en el pasado. Es muy importante que un país como Chile diga de manera muy clara y fuerte que su preocupación es luchar contra las desigualdades, y eso se puede hacer de una manera que sea compatible con el desarrollo de la economía.

-Si es que efectivamente la reforma tributaria, tal como está planteada hoy, afecta al crecimiento del país, ¿es una buena medida igual?

-Hay que favorecer la situación de las empresas y al mismo tiempo éstas deben dar una contribución a la política nacional, porque es algo necesario. Ese equilibrio es el que hay que buscar.

 

EL NUEVO GURÚ

-El economista francés Thomas Piketty, autor del libro Capital in the Twenty-First Century, que ha inspirado a quienes promueven la reforma tributaria del gobierno de Michelle Bachelet, propone como única solución el aumento de los impuestos progresivos y aumentar fuertemente los impuestos a los ricos. ¿Qué opina de su planteamiento?

-Lo conozco muy bien. Y he tenido varias oportunidades de discutir con él también. Él hace propuestas que son bastante fuertes y sus planteamientos son muy discutidos. Estamos en un momento en Francia en donde el nivel de impuestos es muy alto, entonces no buscamos pedir más impuestos, todo lo contrario, continuar con nuestras políticas públicas sin llamar a más impuestos.

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-Según el premio Nobel Paul Krugman, el libro de Piketty “revoluciona nuestra manera de abordar las disparidades económicas, poniendo a los ricos en el centro del debate”. ¿Comparte su opinión?

-Yo pienso que el tema de las disparidades entre los ricos y los pobres es un tema muy importante, porque para las clases medias es muy difícil aceptar que haya una clase muy limitada de ricos que sea cada día más rica y que no se preocupa de las clases medias ni de los más pobres. Por eso es importante que haya una contribución de los más ricos a las políticas públicas, para permitir tener políticas que sean más orientadas hacia los pobres y las clases medias. Una persona de izquierda debe tener ese ideal, ese objetivo de permitir que los más pobres sean menos pobres, y eso significa que los más ricos deben contribuir más, hasta cierto nivel por supuesto, para que sigan invirtiendo en el país.

-¿Cómo mira Francia a Chile hoy?

-Con mucha amistad, confianza y satisfacción del buen nivel de relaciones que tenemos. Tenemos la voluntad de profundizar las relaciones y el nivel de cooperación. El Presidente Hollande ha dicho que tiene la voluntad de tener más relación con América Latina y por supuesto que Chile es muy importante en la región, porque es un país que ha cambiado mucho y que mira hacia el futuro con mucha energía y mucho optimismo.

-¿Hay mejor relación con la Presidenta Bachelet que con su antecesor Sebastián Piñera?

-Las relaciones entre los países son diplomáticas, no se preocupan del color político del Gobierno. De hecho, cuando viajé a Chile, en enero del 2013, trabajamos muy bien. Pero por supuesto que además de relaciones diplomáticas de Estado a Estado, tenemos relaciones de amistad con la Presidenta y el PS chileno. Hace dos años la recibí en el ministerio y durante una gira oficinal que tuvo en París.

-Además, hay lazos familiares con este Gobierno. ¿Algún consejo para su primo?

-No tengo consejos ni para él ni para nadie. Cada país debe enfrentar sus problemas y sus objetivos. Nosotros miramos con mucho interés lo que hace la Presidenta Bachelet y su Gobierno. He tenido conversaciones con ella antes de su elección. Es alguien que tiene mucho ánimo y tenemos mucho que compartir porque tiene ideas muy fuertes, con las cuales nosotros nos identificamos.

 

LA DEFENSA AL ESTADO BIENESTAR

-Esta semana Hollande hizo un mea culpa ante los votantes franceses por el desempeño económico de su país y se comprometió a acelerar las reformas. También dijo que podría haber evitado que algunos debates como el del matrimonio gay se alargaran.

-Él dijo que no advirtió de manera suficientemente fuerte la profundidad de la crisis que teníamos. No quiso alarmar a la opinión pública y a los franceses, y debió decir más rápido que decisiones muy fuertes, como las que estamos tomando ahora, eran inevitables. Es necesario transparentar la situación y tomar las decisiones, explicarlas, pero también dar las garantías de que vamos a implementar todo lo posible para que la situación se mejore.

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-La medida ha causado rechazo no sólo a nivel popular, sino que ha generado fuertes críticas en el PS, partido al que usted y el Presidente pertenecen. Hay quienes incluso señalan que Francia está dando un paso a la derecha…

-No, para nada. Somos un gobierno socialdemócrata, nuestra preocupación es reducir las desigualdades entre los franceses, y al mismo tiempo, esa política social es compatible con una política a favor de las empresas. La derecha busca disminuir las políticas sociales, y es lo hemos visto en el pasado, cuando había un gobierno de derecha en el país. Ahora no es el caso. Es cierto que hemos tomado decisiones fuertes, pero son a favor de las clases medias y los más pobres para mejorar la escuela pública y todavía gratuita. Hemos mejorado el sistema de salud, que también es gratuito para todos. Tenemos esa voluntad social muy fuerte, pero al mismo tiempo sabemos muy bien que los empleos no los crea el Estado sino las empresas. Así es que hay que tener una conciliación, pero yo rechazo la idea de que hay que escoger entre política de generación de empleos y política social.

-Según consigna la prensa francesa, el plan incluye congelar los salarios del sector público, recortar 10 mil millones de euros en tres años al sistema de salud, bajar las pensiones de los jubilados, reducir las ayudas sociales a las familias desfavorecidas, entre otros recortes que dependen de su ministerio.

-¡No hay reducción de las ayudas sociales a los desfavorecidos! Y tampoco se bajan las prensiones, sólo se limita su aumento. Yo tuve que contribuir en la elaboración de este plan. Es algo muy difícil, pero la voluntad que tenemos es que ese plan no se haga con la reducción de los apoyos y ayudas sociales, y que no atente contra los objetivos de luchar contra la disparidad social que tenemos. Ese objetivo para nosotros es esencial. Es difícil hacer esta reforma que nos permita hacer economía sin que sea un cargo para la gente pobre y también para las clases medias, pero es necesario organizar políticas que permitan sacar economía sin que se perjudique a las clases medias y a los pobres.

-A diferencia de lo que ocurre en Chile, ustedes sí cuentan con el apoyo del empresariado…

-No es siempre fácil y las empresas apoyan el plan pero, al mismo tiempo, no son tanto apoyo a las políticas sociales que tenemos. La relación con las empresas no es fácil.

-¿Cómo han sido estos dos años como ministra?

-Han sido años difíciles porque la situación es difícil. Pero es un gran honor estar gobernando. Y es un honor para mí estar en este Gobierno e impulsar políticas del sistema de salud pública, del sistema social, y fortalecer el sistema de bienestar.

-¿El Estado Bienestar sigue siendo un buen mecanismo? Los países europeos que atraviesan crisis económicas, se han alejado de este concepto.

-Por supuesto que tiene que ser modernizado, pero mantenido en un país como Francia. Tengo esa voluntad. Y mientras gobiernos de derecha de otros países disminuyen el Estado de bienestar, es un motivo de satisfacción tener la posibilidad de modernizarlo, para mantenerlo. •••