Por: Carla Sánchez Mutis “Los egos son los que matan al fútbol, pero a la vez los que lo mantienen vivo”, dice un dirigente de un club de primera división. Y son precisamente esos egos los que nuevamente entran a la cancha. Esta vez, el partido que se juegan los 32 equipos del fútbol chileno […]

  • 17 septiembre, 2015

Por: Carla Sánchez Mutis

la-pelotera

“Los egos son los que matan al fútbol, pero a la vez los que lo mantienen vivo”, dice un dirigente de un club de primera división. Y son precisamente esos egos los que nuevamente entran a la cancha. Esta vez, el partido que se juegan los 32 equipos del fútbol chileno es por el reparto de los recursos provenientes del Canal del Fútbol (CDF), que este año se estiman como mínimo en la no despreciable suma de 40 millones de dólares, más de 28 mil millones de pesos. El 31 de diciembre expira el actual sistema de reparto, que funciona desde 2011 y que establece que los tres clubes más grandes –Colo-Colo, Universidad de Chile y la UC– se llevan el 25% de los excedentes del CDF. El 75% restante se reparte en el resto de los clubes de Primera A y los de Primera B (o segunda división).

La fórmula no tiene contentos a los más chicos, que abogan por un reparto más igualitario. Mientras, los grandes quieren ganar más y no están dispuestos a bajar sus porcentajes.

Entre el escándalo de corrupción en la FIFA que salpicó a la ANFP de Sergio Jadue y la arremetida del Ministerio de Justicia, que obligó a miembros de la directiva a devolver sus sueldos, las diferencias se dejan sentir en Quilín 5635, donde opera el sistema nervioso del fútbol chileno. Pero entre tantas opiniones divergentes, sí hay un consenso: se debe idear una nueva fórmula pues, de lo contrario, la actual se prolongará por otros cinco años. Y la nueva propuesta para repartir los dineros debería durar al menos 10 años, “para evitar discutir cada cinco un asunto que es desgastante”, aseguran.

Por lo menos eso fue lo que quedó zanjado en el último consejo de presidentes, realizado el 17 de agosto pasado en la ANFP. En la reunión se resolvió crear una comisión especial, presidida por Sergio Jadue, para generar una propuesta de consenso. La mesa está integrada por ocho clubes: Colo-Colo, U. de Chile, Huachipato, Audax Italiano, O’Higgins, Copiapó, San Felipe y Ñublense.

De los tres grandes, el único que no está en esa mesa es la UC, el equipo que menos dinero recibe del 25% de los excedentes del CDF que le corresponden al trío de los grandes. El club albo obtiene un 9,5%, los azules un 8,6% y la UC un 6,9%. En montos, los caciques este año recibirán cerca de $2.660 millones, la U $2.410 millones y la UC $1.930 millones.

Los cruzados le restan importancia. Aseguran que sus intereses sí están representados en la comisión. Pero en San Carlos de Apoquindo, no todos piensan igual. “Hay inquietud en la hinchada y en algunos accionistas. Azul Azul y Blanco y Negro le están proponiendo a los más chicos un aumento de sus ingresos, a costa de reducir el porcentaje de la UC. Pero eso es una levantada, porque había un acuerdo entre los tres grandes”, asegura un cruzado.

 

Bullying a la UC

Las aprensiones de parte de la hinchada de la UC se habrían confirmado el lunes 31 de agosto pasado. Hasta el restaurante Da Carla llegaron el propio Jadue –que aboga por una mayor igualdad– y algunos miembros de la comisión, entre ellos representantes de Azul Azul y de Banco y Negro, las sociedades concesionarias de Colo-Colo y la U respectivamente. Según cuentan, en la comida se habría acordado bajarle el porcentaje a la Católica y repartir ese sobrante entre los clubes más chicos.

Una situación compleja para los cruzados, considerando que una rebaja en los ingresos del CDF pone en riesgo sus finanzas y hace más incierto el aumento de capital por 6 mil millones aprobado por los accionistas. “Un cambio en las reglas del juego del reparto de los derechos de la televisación va a afectar seriamente los flujos futuros de la UC, generando dudas en los potenciales inversionistas”, explica un accionista.

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Luis Larraín, presidente de Cruzados, la sociedad anónima concesionaria de la UC, asegura que esto no es así y dice que las críticas a su gestión no son nuevas. Incluso en las reuniones de los Cruzados Caballeros ha estado sobre la mesa el tema del desempeño deportivo del equipo y le han pedido la renuncia. “En términos de resultados, no ha logrado cumplir las expectativas que generó al empezar su período”, comenta una fuente.

El último encuentro de los Cruzados Caballeros –al que asistió Larraín– fue el 7 de septiembre pasado. Se habló de todo, menos de la repartición de las platas del CDF. Uno de los asistentes fue Raúl Torrealba, alcalde de Vitacura y miembro de la orden, quien en su calidad de hincha está preocupado de que se avance hacia una fórmula que reparta a todos los clubes por igual. “El socialismo es una filosofía que me produce problemas de construcción más graves, porque cuando la participación no es por igual, la repartija no corresponde por igual”, explica. Y alerta: “Me parece que la UC se tiene que preocupar de estar representada porque es un aporte al fútbol”.

“Los clubes grandes estamos unidos”, asegura Luis Larraín. Según explica, hay tres bloques: el primero integrado por Colo-Colo, la U y la UC; el segundo, por los otros clubes de primera división, y el tercero, por la Primera B. “Ninguno de los tres grupos por sí solos tiene los dos tercios que se necesitan para alterar la distribución actual. Y los grandes estamos abiertos a llegar a un acuerdo”. Sin embargo, para ello no considera reducir la proporción actual.

“No estamos dispuestos a bajar nuestros porcentajes respecto a los dineros que se reparten del CDF, pero sí estamos abiertos a analizar una fórmula distinta de reparto de recursos adicionales”, explica. Larraín se refiere a la compra del 20% del CDF, la cual avanza a paso firme y podría generar flujos extras (ver recuadro).

“Nuestra fortaleza es que los clubes chicos nos necesitan. Cualquier operación para la compra del canal requiere que los tres grandes estemos de acuerdo, porque nosotros tenemos la mayoría de los abonados”, agrega.

Según datos oficiales, a julio de 2015 el CDF contaba con 835.514 abonados, de los cuales “aproximadamente el 80% son hinchas de clubes grandes”, según asegura una fuente de la industria.
La encuesta Chile 3D de Adimark de este año establece que Colo-Colo es el equipo con más hinchas (44,8%), seguido por la Universidad de Chile (25,7%) y la Universidad Católica (6,6%).

 

Los chicos tienen hambre

Si hay alguien que ha dedicado su vida al fútbol es Ricardo Abumohor. De joven fue futbolista de Palestino y luego su presidente. Dirigió en dos oportunidades la ANFP –durante su segundo mandato, la selección chilena llegó al Mundial de Francia 1998– y hoy preside el Club Deportivo O’Higgins, actualmente tercero en la tabla de posiciones.

El equipo rancagüino, campeón del Torneo de Apertura el 2013, es parte de la comisión creada para generar una propuesta de consenso respecto de las platas del CDF. Pero Ricardo Abumohor no va a las reuniones. Lo hace su sobrino Cristián, director del club. Ambos son partidarios de que la repartición sea más igualitaria.
“Los tres equipos grandes son los que tienen la fuerza. Llevan 40 mil personas a los estadios, venden en millones de dólares la camiseta, ¡tienen recursos por todos lados!”, se queja el presidente de O’Higgins.

Abumohor apela a la generosidad de los clubes grandes de reducir su porcentaje en pos de ofrecer un mejor producto: un campeonato más atractivo en términos deportivos, que a la larga los va a favorecer a todos. “Mientras sigamos con posiciones mezquinas, vamos a matar a la gallina de los huevos de oro. Los clubes chicos no tienen la posibilidad de crecer con los recursos que reciben. Nosotros obtenemos cerca de 1.200 millones al año y gastamos 2.000”, explica, y hace una aclaración: “No digo que una repartición más igualitaria sea ad eternum. Puede ser por un período determinado hasta que los más chicos se fortalezcan”.

Alfonso Lobato, dirigente de Unión Española en la época de Harold Mayne-Nicholls –el que fue removido de la presidencia de la ANFP, entre otras cosas, por defender un reparto de las platas en partes iguales– cree que lo justo “es que se haga un reparto no sólo por decreto, sino que en función del rendimiento en el campeonato. Si sales campeón, puedes acceder a más dinero”.

Pero no todos piensan como él. “Chile es el top 1 en repartición a los clubes más chicos. Hay países donde los clubes de segunda división no reciben nada. Aquí, toda la plata la generan los equipos de primera, por lo que es ridículo que los más pequeños exijan más recursos por los derechos de televisión a los cuales no contribuyen”, explica una fuente de la industria.

En Europa, por ejemplo, la situación, según cuentan los entendidos, es la siguiente: en la liga española, los top 3 se llevan el 48% de los ingresos generados por la televisación. En Italia, esa cifra es de un 30% y en Francia, de un 28%. En Chile, en cambio, los tres grandes se llevan el 25%. Pero no siempre fue así. Con el paso de los años, el porcentaje de Colo-Colo, la U y la UC ha ido disminuyendo. Y el de los chicos ha ido aumentando considerablemente.

En 2003, año en que nació el CDF, los 360 mil dólares que recibió la ANFP por concepto de derechos se repartieron de la siguiente manera: 84% para los clubes de primera división y el restante para la segunda división, según consigna el libro CDF: La historia secreta, del periodista Rodrigo Garcés. En total, los tres clubes grandes se llevaban cerca del 33% de las utilidades.

 

La pelea de 2009

En 2009, la situación cambió. Mayne-Nicholls determinó que los excedentes del CDF –que cada año eran mayores– debían repartirse en partes iguales entre los 32 clubes del fútbol chileno. “Ahí empezó a correr sangre”, cuenta un dirigente de la época. Los grandes aceptaron el mandato, pero al año siguiente se rebelaron: los máximos dirigentes de Colo-Colo, la U y la UC exigieron al CDF que se les entregara directamente los ingresos que les correspondía recibir de la sociedad. “Empezó una batalla legal, con informes en derecho y peticiones al Tribunal Patrimonial de la ANFP, y se acentuó la disputa entre los clubes grandes y los chicos”, recuerda. Finalmente, el Tribunal decretó congelar la entrega de dineros del CDF como medida precautoria, lo que puso a los más chicos en una situación incómoda y los obligó a negociar.

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Tras la pelea, se logró un nuevo acuerdo que establecía que desde 2011 (y hasta 2015), los clubes grandes recibirían el 25%; el resto de la Primera A, un 57% y los de segunda división, un 18%. Todo un logro para los equipos chicos que “han aumentado en siete veces sus ingresos y siguen igual. Cobresal salió campeón y el domingo pasado llevó 329 personas al estadio”, alega un accionista de un equipo grande.

“Chile es el país del mundo donde la Primera B tiene el mayor poder dentro del Consejo de Presidentes. Cuentan con el 33% de los votos, cuando en países como Uruguay, toda la segunda división tiene un solo voto”, se queja un dirigente sobre la segunda división, cuyos equipos estarían alineados en obtener una repartición más igualitaria.

Una paradoja que se traduce, según una fuente, en que “el fútbol chileno está dirigido por los clubes chicos. La Primera B recibe una buena cantidad de plata, vota en bloque y su aporte al campeonato es nulo. Ocurre también que hay un grupo de seis o siete equipos de Primera A que se sienten parte de Primera B, ya que suben y bajan en la tabla de posiciones. A ellos les conviene el reparto igualitario porque si descienden a la segunda división, no pierden plata”.

 

¿Hay o no acuerdo?

El ambiente en la ANFP estaba igual de gris que el pasado martes 8 de septiembre. El Ministerio de Justicia declaró ilegales los sueldos de Jadue (más de 34 millones de pesos anuales) y de otros cinco directores, por tratarse de una institución sin fines de lucro. Lejos de calmar los ánimos, las declaraciones de Jadue encendieron la polémica: “Éste es el nuevo cometa Halley”, dijo molesto. Rápidamente, los clubes salieron a respaldarlo. Incluso Luis Larraín aseguró que el requerimiento por la ilegalidad de los sueldos “es una cortina de humo del Gobierno”.

Esa misma mañana, Larraín se reunió con Jadue, Heller y Mosa en las dependencias de Quilín. Uno de los temas que conversaron fue la repartición de los dineros del CDF.

En la ANFP aseguran que se está intentando llegar a un consenso, pero ello significará “que todos tienen que renunciar a algo”, lo que indudablemente se traducirá en que “el mejor acuerdo va a pasar por muchas caras largas”.

En la Universidad de Chile la postura es clara: “No vamos a ceder ni un solo peso”. En Colo-Colo, la posición es incluso más radical: quieren mejorar su porcentaje actual.

“Mosa cree que Colo-Colo vale más. No lo dice abiertamente, pero suele plantear que el cacique es el equipo más grande”, comenta una fuente de la industria.

Al término de la reunión, Luis Larraín manifestó que “los tres clubes grandes tenemos una posición y estamos abiertos a llegar a un acuerdo. Estamos en bloque y actuaremos así si eso es lo que nos conviene”.

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Al cierre de esta edición, los tres grandes aún no conseguían un acuerdo. “Estuvieron cerca de conseguirlo, pero los grandes patearon la mesa”, dice un conocedor de las negociaciones que se han extendido durante las últimas semanas, con almuerzos y comidas casi todos los días.

“Es verdad que todavía no llegan a un acuerdo, pero eso no significa que no lo vaya a haber”, plantea otro cercano a los dirigentes.

Las alternativas que se barajan son varias. Por un lado está la posición de los clubes más chicos, cuya principal forma de financiamiento proviene del CDF, de repartir a todos por igual. Una segunda alternativa es distribuir dos tercios para la Primera A y un tercio para la B, lo que “significará que los tres grandes tendrán que recibir menos del 25%”, dice un entendido en la materia. Y una tercera propuesta es que la Primera A reciba dos tercios y la B un tercio, pero que se respete el equivalente al 25% que hoy reciben los tres clubes grandes. En pocas palabras, del diferencial para arriba “idear una fórmula para dejar contentos a los más chicos”, asegura.

No es un imperativo ni menos una fecha inamovible, pero el 25 de septiembre se realizará el próximo Consejo de Presidentes y la idea es que la comisión que tiene a cargo el tema de la repartija llegue con una propuesta concreta. “Si el consejo fuera la próxima semana, lo más seguro es que llegarían sin acuerdo”, asegura un ex dirigente.

El problema es que de no haber consenso, algunos alertan que “peligra la compra del CDF”. Los más radicales hablan de una “nueva guerra”. Incluso se preguntan “¿quién le va a prestar plata a la ANFP para comprar si están todos peleados?”. Otra fuente resume la situación de la industria chilena en una frase lapidaria: “El fútbol chileno es de gángsteres”. •••

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¿Comprar o no comprar el CDF?

Desde que se creó el Canal del Fútbol, cada 5 años la ANFP tiene la posibilidad de ejercer su opción de compra para ser propietaria del 100% del negocio (hoy, el 80% está en manos de la ANFP y el 20% es de propiedad del empresario Jorge Claro, quien además lo administra). Según cifras oficiales, el CDF tendrá este año ingresos por 50 millones de dólares, de los cuales 40 se reparten entre los 32 clubes. La consultora PwC lo valorizó el 2015 entre 950 y 980 millones de dólares, por lejos el canal más valioso de la industria nacional.

En 2010, la ANFP tuvo la posibilidad de hacer efectiva la compra, pero no lo hizo. En ese entonces, según PwC, el CDF valía 659 millones aproximadamente. En ese entonces, diferencias entre los clubes terminaron por desinflar la operación.

Si esta vez la ANFP decide ejercer su opción de compra del 20%, tendrá que pagar lo que establece la fórmula ideada en los orígenes del canal: 10 veces el Ebitda (utilidades antes de impuestos) del año calendario anterior al que se ejerza la opción de compra. Un procedimiento que está estipulado en el Pacto de Socios. En términos concretos, deberán desembolsar cerca de 180 millones de dólares para ser dueños de la totalidad del CDF. Una cifra mucho mayor que los 30 millones de dólares del año 2003.

Al interior de la ANFP aseguran que la compra del canal “pasa obligatoriamente por definir un gobierno corporativo, ya que ni la asociación ni los clubes van a dirigir el CDF”.

Muchos tienen el temor de que el CDF “se convierta en una caja pagadora de los clubes” y bajo ese entendido prefieren que exista una figura como la que hoy ejerce Jorge Claro que administra el canal. Otros piensan que el precio a pagar por el CDF es alto, considerando que el número total de abonados bajó de 850.420 en julio de 2014 a 835.514 en julio de 2015.

Pero conocedores del negocio del CDF aseguran que al canal le queda por crecer: “Los abonados han disminuido por los casi tres meses de receso del campeonato. Además, los abonados HD y estadio CDF –que pagan un mayor valor– han subido”, dicen.

Todo indica que esta vez la ANFP sí hará efectiva la compra, que vence a fin de año. De hecho, según cuentan, cuatro bancos de la plaza ya dieron su aprobación. Además, BTG Pactual está asesorando a la ANFP en la búsqueda de financiamiento, en el diseño de un gobierno corporativo y en la implementación de la transacción. El consejo del 25 de septiembre puede ser clave, ya que se podría votar la compra ese día. Si bien el ánimo general es a votar que sí, todavía no está jugado todo el partido.