Fue en 2005 cuando el empresario Raúl Schüler Gatica, hoy formalizado por el robo de esculturas y piezas históricas, decidió invertir en el negocio de las aguas embotelladas. El dueño del fundo Las Casas de la Punta de San Francisco de Mostazal, en cuya hacienda fueron encontradas una serie de obras presuntamente robadas desde parques […]

  • 6 diciembre, 2018

Fue en 2005 cuando el empresario Raúl Schüler Gatica, hoy formalizado por el robo de esculturas y piezas históricas, decidió invertir en el negocio de las aguas embotelladas. El dueño del fundo Las Casas de la Punta de San Francisco de Mostazal, en cuya hacienda fueron encontradas una serie de obras presuntamente robadas desde parques y plazas públicas, decidió llamar a su emprendimiento “Las Casas de la Punta”, incorporando en su etiqueta una foto de la casa patronal diseñada por Alberto Cruz Montt, el mismo arquitecto del Banco Central.

El problema es que las marcas estaban inscritas por el inversionista rancagüino José Castro, quien en 2014 se querelló contra Schüler y su empresa Agrícola La Punta Limitada por el no pago de los derechos de uso de los nombres que ambos habían pactado por cuatro años en 2005. El acuerdo consideraba tres marcas: “Casas de la Punta”, “Las Casas de la Punta” y la imagen de la casa patronal.

Según consta en la querella hoy archivada en el 1º Juzgado Civil de Rancagua –porque Castro no quiso prosperar en la pelea–, Schüler jamás canceló la renta anual de seis millones de pesos anuales por cada una de las tres marcas durante cinco años, acumulando una deuda de 82 millones de pesos.  Finalmente, aguas “Las Casas de la Punta” nunca salió al mercado.

En los registros de marcas comerciales, “Las Casas de la Punta” aparece inscrita nueve veces por el mismo José Castro.