La Mesa de Datos Covid-19, que funciona al alero del ministerio de Ciencia y Tecnología, nació con el objetivo de disponibilizar información valiosa que pudiera ser utilizada para el estudio del desarrollo de la pandemia y hacer proyecciones que permitan evaluar estrategias y medidas. Pero en el camino, sus integrantes se han topado con algunos problemas: la autoridad sanitaria aún no les entrega datos vitales para desarrollar su trabajo.

  • 13 abril, 2020

El 11 de marzo pasado, una semana después de que se detectara el primer caso de coronavirus positivo en el país, la subsecretaria de Salud, Paula Daza, presentó públicamente al Consejo Científico Asesor por Covid-19. Se trataba de un comité conformado por siete profesionales con dilatada experiencia en epidemias y virología, tanto en acontecimientos de alta magnitud en Chile como en el extranjero. Este momento marcó para muchos el ingreso oficial de la ciencia como una voz relevante en el debate alrededor de las medidas más apropiadas para enfrentar el avance del coronavirus en Chile: la misión de este grupo es básicamente aconsejar y apoyar al gobierno en la elaboración de políticas públicas relativas a la prevención, diagnóstico, atención y comunicación en la emergencia sanitaria desatada por el virus de origen chino.
“El comité de expertos designado por el gobierno es de gran categoría. Todos sus integrantes son académicos reconocidos no solo en Chile, sino que en el mundo, por su capacidad en temas epidemiológicos. Que ellos estuvieran participando de esta instancia consultiva tan fundamental para Chile incentivó a muchos en la comunidad científica para querer apoyarlos con información relevante, a través de diversos insumos y modelos que de alguna manera pudieran iluminar y apoyar el proceso de toma de decisiones”, explica un investigador de la Universidad Católica.

El nexo para canalizar las iniciativas de los académicos era obvio a los ojos de la comunidad científica: Andrés Couve. El ministro de Ciencia y Tecnología es un destacado académico y considerado un personaje importante en el mundo de las ciencias nacionales. Además, conoce como pocos todos los centros de investigación en el país especializados en las distintas facetas desde las cuales se pueden abordar epidemias como la que hoy se está viviendo.
De a poco y en sucesivas conversaciones, la idea fue cuajando. “Surgió la necesidad de contar con información adicional más especializada, que pudiera apoyar el tremendo trabajo que está haciendo el Minsal para controlar la pandemia en nuestro país. La mesa de datos puede ser crucial a la hora de comprender el desarrollo de esta epidemia en Chile en comparación, por ejemplo, a cómo se ha comportado en otros países. O también iluminarnos sobre por qué el Covid-19 tiene menor incidencia en el norte de nuestro país y mayor presencia en la RM o en el sur. La investigación en esta línea es, asimismo, muy relevante para preparar nuestro sistema sanitario para futuros brotes”, explica Andrés Couve.

El 24 de marzo pasado, el ministro de Ciencias llevó la propuesta a la Mesa Social Covid-19, la instancia de coordinación sanitaria donde participan, además de él, los ministros del Interior, Gonzalo Blumel, y de Salud, Jaime Mañalich; representantes del mundo municipal y de las universidades; la presidenta del Colegio Médico, Iskia Siches; su antecesor, Enrique Paris; el representante de la OMS en Chile, Fernando Leanes, y la ex ministra de Salud, Carmen Castillo. En esa oportunidad, Couve propuso crear una mesa de datos Covid-19, es decir, una entidad con acceso a la información que maneja la autoridad sanitaria con fines investigativos, donde participarían instancias académicas y universidades.

El plan de Couve fue, en general, bien recibido por la Mesa Social y ese mismo día el ministro Blumel anunció públicamente la decisión de conformar esta mesa académico-científica. También informó que la entidad sería liderada por Couve.

¿Dónde están los datos?

Tras el anuncio comenzó la etapa de reclutamiento. “Todos los centros de investigación participantes en esta instancia fuimos convocados por el propio ministro Andrés Couve”, dice Marcelo Arenas, director del Instituto Milenio Fundamentos de los Datos. Aunque la idea es que la composición de esta mesa sea dinámica según lo que se vaya necesitando, la lista de integrantes que la integran hoy son, además de Arenas, Demián Arancibia, jefe del Equipo Futuro del Ministerio de Ciencia y quien oficia como secretario ejecutivo de la Mesa de Datos; Mauricio Canals, del Instituto de Salud Pública de la Universidad de Chile; Soraya Mora, del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso; Leonardo Basso, del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería de la Universidad de Chile; Alejandro Maass, del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile; Martín Ugarte, del Instituto Milenio Fundamentos de los Datos; Carlos Sans, jefe del Departamento de Estadísticas e Información de Salud, y Johanna Acevedo, jefa del Departamento de Epidemiología del Minsal.

Según Arenas, el objetivo central de esta mesa es disponibilizar datos que puedan ser utilizados por distintos grupos para estudiar el desarrollo de la pandemia, hacer proyecciones que permitan evaluar distintas estrategias para su mitigación y las medidas que se vayan tomando. Para eso, el trabajo se divide en tres partes. “La primera está formada por quienes se encargan de generar datos. En esa tarea están los departamentos de Epidemiología y Estadística e Información del Ministerio de Salud. La segunda parte está formada por quienes se encargan de disponibilizar estos datos para los grupos que van a estudiar el desarrollo de la epidemia. Ese es el rol que debe cumplir el Instituto Milenio Fundamentos de Datos, donde trabajamos yo y Martín Ugarte. La tercera pata de la mesa está compuesta por los potenciales usuarios de los datos, vale decir, los grupos que van a estudiar la pandemia”, apunta Arenas.

No hay días estipulados para que se reúnan los integrantes de esta mesa, su funcionamiento es más bien dinámico y se juntan en teleconferencias para discutir problemas concretos y en la medida que cuenten con los insumos necesarios para poder funcionar. De hecho, la falta de insumos, en este caso datos, ha sido uno de los grandes problemas que ha tenido esta instancia para operar de la manera en que a sus miembros les gustaría.

“Nos hemos reunido dos veces y en ambas ocasiones, sin datos. Eso es frustrante porque no podemos avanzar”, revela un ingeniero que participa en estos grupos de trabajo. “Lo más lamentable –añade– es que el sistema sanitario chileno cuenta con una cantidad riquísima de data que no se está utilizando”. El académico se refiere principalmente a la vasta información que posee el Sistema de Vigilancia Epidemiológica del Minsal, plan que obliga a toda la red sanitaria del país a informar la totalidad de los casos relativos a ciertas enfermedades, entre las cuales obviamente se incluyó este año al Covid-19. “Contar con esa información es vital para establecer la trazabilidad de ese virus”, agrega el mismo profesional.
Al respecto, Marcelo Arenas matiza: “Estamos conscientes del trabajo que están realizando los equipos del sistema de salud a lo largo de Chile y del Minsal, quienes están concentrados en hacer frente a la crisis del coronavirus en sus aspectos más urgentes. También sabemos que las autoridades entienden la vital importancia que tiene la generación y entrega de información tanto para implementar la plataforma de datos como para realizar los modelamientos, y que están haciendo esfuerzos para que podamos contar con esos datos”.

Reconoce también que los modelos en los que están trabajando los distintos centros de investigación ya están listos desde la perspectiva técnica como para hacer estimaciones de la evolución del virus y que han ido trabajando con los datos que da a conocer la autoridad sanitaria día a día. “Sin embargo –indica Arenas–, ciertamente se necesita más información y con un nivel mayor de detalle y profundidad, para que los modelos permitan verdaderamente incorporar variables de relevancia para visualizar el desarrollo de la epidemia”.

Respecto al nivel de desagregación de datos, clave tanto para poner a disposición de los científicos como para los modelos, Arenas especifica que conocer la fecha en que un paciente contagiado presentó o reportó los primeros síntomas es de vital importancia. “Este dato por paciente es fundamental, ya que desde esa fecha la persona puede haber infectado a otros sujetos. Esto permitiría mejorar las estimaciones de contagios realizadas por los modelos”, sostiene.
El ministro Couve reconoce la importancia de esta solicitud: “En Chile tenemos el capital humano y la tecnología para el análisis de datos que requiere esta pandemia. En ese contexto es clave proveer acceso para la comunidad de investigación. Esto determinará la calidad de los estudios epidemiológicos y la factibilidad de los modelos y la evaluación de escenarios para la toma de decisiones”.

Por ello, el ministro de Ciencia asegura que las conversaciones con su par de Salud sobre la materia avanzan a paso seguro. “Desde el Minsal existe la voluntad de encontrar un mecanismo que resguarde la privacidad de los datos, al tiempo de generar la información suficiente para que los equipos de la mesa puedan seguir avanzando en su tarea. Hay que entender que es primera vez en la historia que la autoridad sanitaria debe trabajar mano a mano con una institucionalidad científica. De ahí que es muy importante establecer protocolos y canales adecuados para este traspaso de información en el tiempo”, puntualiza.
En esta línea, la mesa también trabaja, según Arenas, desde la perspectiva técnica para desarrollar un sistema o protocolo que permita disponibilizar los datos de los contagios, eliminando toda información privada, es decir, anonimizando la información.
“Esto se hace en muchos países y funciona bien. En Estados Unidos, por ejemplo, existe una red académica que comparte información sanitaria. Para acceder a ella, los científicos deben estar acreditados en un registro muy estricto, donde hay filtros de confidencialidad muy sofisticados. Los datos están anonimizados y para publicar investigaciones se necesita del permiso de la autoridad. El Minsal podría implementar un sistema parecido”, complementa un académico que se desempeñó por varios años en ese país.

Pese a las dificultades, en la mesa de datos no pierden las esperanzas. “Contar con la información es clave y en cuanto podamos disponer de esta, que sabemos están elaborando y que nos entregarán a la brevedad, y con las características requeridas para alimentar modelos y que estos funcionen, contaremos con una herramienta que nos ayudará a entender no solo esta crisis, sino que podremos contar con un sistema de estimación para todo el país”, concluye Marcelo Arenas.