Dicen las estadísticas que en 2020 el 36% de los chilenos superará el umbral de los 10 mil dólares anuales, considerado el piso de la nueva “clase media global”, esa que surge de la mano del crecimiento de las economías emergentes y que siguen con expectación algunas de las principales industrias del mundo.

  • 17 mayo, 2011

Dicen las estadísticas que en 2020 el 36% de los chilenos superará el umbral de los 10 mil dólares anuales, considerado el piso de la nueva “clase media global”, esa que surge de la mano del crecimiento de las economías emergentes y que siguen con expectación algunas de las principales industrias del mundo.

 

Dicen las estadísticas que en 2020 el 36% de los chilenos superará el umbral de los 10 mil dólares anuales, considerado el piso de la nueva “clase media global”, esa que surge de la mano del crecimiento de las economías emergentes y que siguen con expectación algunas de las principales industrias del mundo. Por Carola Moreno y Rodrigo Castro.

 

Desde hace años se viene observando cómo los gigantes asiáticos (China e India) y latinoamericanos (Brasil y México) acaparan la atención por el dinamismo de sus economías, así como por el aporte que hacen al crecimiento mundial. Si al rápido crecimiento del poder adquisitivo de esos países sumamos las positivas perspectivas demográficas, lo que se tiene ad portas es una revolución del consumo. Dado el carácter globalizado que tiene el comercio actualmente, y el hecho de que los consumidores podemos en forma creciente acceder a bienes que se transan en mercados internacionales, tiene sentido definir la capacidad de compra de acuerdo a una vara comparable entre países.

Así nace el concepto de clase media global, que cuantifica el número de personas con un ingreso per cápita anual superior a 10 mil dólares (500 dólares mensuales). Ahora bien, la clase media global crecerá en 225 millones de personas durante la próxima década, siendo China quien aporte por sí sola 175 millones. Sin ser un gigante como los cuatro países recién mencionados, Chile no se queda atrás en este proceso.

Para el año 2020 se estima que 6,7 millones de chilenos superarán el umbral de 10 mil dólares anuales, con lo cual un 36% de la población del país tendrá este estatus de clase media global: un importante salto, si se considera que en 2010 representaba un 23% de la población (1). Este resultado se compara favorablemente con lo que se estima ocurrirá en países de la región que podemos calificar como comparables a Chile, digamos Perú y Colombia, donde la masa de consumidores de rentas mediasaltas alcanzaría al 15% y 11% de la población, respectivamente. Incluso se compara favorablemente con China, ya que con todo el enorme crecimiento de su población de mayor poder adquisitivo, su representatividad apenas alcanzaría el 16% en el año 2020. Ahora bien, Chile se encuentra muy lejos todavía de la situación observada en países desarrollados, en particular los del G7, donde no sólo el PIB per cápita es varias veces más alto, sino que la distribución del ingreso es más igualitaria, con lo cual prácticamente la totalidad de la población de esos países clasifica como clase media global.

Para cuantificar las clases medias globales se combinan tres dimensiones: crecimiento económico, proyección de la población total y una estimación de la distribución del ingreso. Dado que en un horizonte de largo plazo se puede asumir que la distribución del ingreso se mantiene constante, los cambios en la clase media global se explican por crecimiento económico o cambio demográfico. Resulta interesante constatar que, dado el alto crecimiento promedio en países emergentes, esta variable es la que explica casi la totalidad del incremento en la masa de consumidores de ingresos medios-altos. En particular, en Chile 2,2 de los 2,8 millones de personas adicionales que se incorporarán a este segmento lo harán producto de un mayor crecimiento económico.

Las implicancias más directas de estos resultados se observarán en mercados de consumo, como por ejemplo de bienes durables, toda vez que este grupo de consumidores presenta un perfil de consumo per cápita muy superior al promedio nacional. En efecto, usando información de la encuesta CASEN 2009, se constata que los consumidores chilenos de clases media global tienen 24 autos por cada 100 personas, mientras que el promedio nacional es 13 (siendo 6,4 para el resto de la población).

El crecimiento de este segmento también tendrá implicancias en el mercado financiero chileno, ya que una mayor proporción de la población será considerada bancarizable, lo que implica acceso a cadenas de pago, corretaje de seguros, instrumentos de ahorro y asesorías financieras, entre otros. Actualmente, este segmento concentra al 57,2% de los tenedores de tarjetas de crédito, un 57,6% de las personas que reportan tener deudas en sus líneas de crédito, un 28,9% de los deudores en casas comerciales y un 47,6% de las personas que declaran tener un crédito de consumo bancario.

Finalmente, cabe plantearse algunas interrogantes respecto a las principales aspiraciones de este segmento de la población. Así por ejemplo, la escolaridad promedio de este segmento es 12,6 años, mientras que para el resto de la población es de 8,5 años. Un crecimiento de este grupo, ¿aumentará la demanda por educación superior?

(1) El estudio que cuantifica el crecimiento de las clases medias globales fue realizado por Carola Moreno (Directora CEEN UDD) y Joaquín Vial (economista jefe para América latina de BBVA). El umbral que define este segmento se mide en dólares constantes de 2005.