Quienes han estado con Pablo Longueira este tiempo, desde que fue acusado por presunto cohecho y delitos tributarios, caso por el que fue formalizado hace más de cuatro meses, aseguran que está bien. Que está tranquilo. Esto, porque la primera decisión que tomó cuando comenzó el proceso judicial fue delegar el asunto 100% en manos […]

  • 10 noviembre, 2016

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Quienes han estado con Pablo Longueira este tiempo, desde que fue acusado por presunto cohecho y delitos tributarios, caso por el que fue formalizado hace más de cuatro meses, aseguran que está bien. Que está tranquilo. Esto, porque la primera decisión que tomó cuando comenzó el proceso judicial fue delegar el asunto 100% en manos de su equipo de abogados, encabezado por Alejandro Espinoza e integrado además por Pelayo Vial y Joanna Heskia, con quienes se reúne una vez por semana.

Los dos primeros meses se concentró en reestructurar su paso por el sector público, recopilar antecedentes y todos los detalles de su trabajo. Eso, indica un amigo, le permitió dedicarse “en cuerpo y alma” a su consultora LB –por Longueira y el apellido de su mujer, Cecilia Brinkmann– emplazada en su clásica oficina de Providencia y cuyo giro es análisis de entorno, de tendencia y predictivo. En un principio estaba en eso con su hijo Juan Pablo, pero hace pocas semanas este último se independizó.

En este período, agrega otra persona, ha tenido más tiempo para dedicarle a su familia. Por lo mismo, hizo lo que pudo para pasar el “18” con su madre en Melipilla. “Movió el mundo entero para hacerlo”, comenta alguien que suele visitarlo.

También tomó la decisión de alejarse de la política activa. Casi exclusivamente se reúne con Hernán Larraín, Juan Antonio Coloma y Andrés Chadwick. Pero con los que sí se junta a comer frecuentemente, es con las juventudes de la UDI y de Evópoli. Asimismo, está en varios chats donde se habla de política. Uno de la Escuela de Ingeniería de la U. de Chile y otro de dirigentes de base de la UDI. Y cuentan que se ha reencontrado con varios amigos del San Ignacio y de la universidad, entre ellos, Hernán Besomi.

Además, hay otro grupo con los que suele almorzar. Ellos son el abogado Fernando Barros, Manuel Cereceda y Magdalena Matte –los dos últimos, socios de la consultora estratégica Perceptiva– y José Ramón Correa, también abogados. Según cuentan, sus últimos encuentros han sido por El Bosque, en el Hotel Atton y en el Edro, y aseguran que en esas instancias está prohibido hablar del juicio y de política. “El que no cumple, paga la cuenta”, agrega uno de ellos.

Junto a esto, tiene decidido escribir un libro sobre la Ley de Pesca. Para ello, y aunque es un proyecto para 2017, ya recopiló toda la información. A través de él pretende defenderse de las acusaciones y demostrar que la legislación es buena para Chile.

El deporte también es parte de su rutina, por lo que entrena intensamente. Sus amigos aseguran que está dedicado al tenis: tiene clases cuatro veces a la semana en el club de Pato Cornejo.