Ayer, los socios del Sindicato 1 de la estatal aprobaron la propuesta de la empresa tras 14 días de paralización: bonos por 14,1 millones de pesos, reajuste salarial de 1,2%, planes de salud por 15 años y mejoras en los planes de egreso para los 1.700 trabajadores de Chuquicamata que deberán dejar la compañía.

  • 28 junio, 2019

Secretaria, 59 años, nacida en Chuquicamata, cercana al PS y con fama de peleadora. Así describen en su entorno a Cecilia Ivonne González Molina, la presidenta del sindicato número 1 de Codelco Norte, que ayer recomendó votar favorablemente la propuesta de la firma poniendo fin a 14 días de paralización en la principal productora de cobre del mundo.

“Nuestro tema no son los bonos, sino el futuro. 1.700 personas saldrán de la empresa y queremos que se vayan bien, orgullosos de haber aportado al país. Mucha gente se va de Chuquicamata y no alcanza a vivir más de cinco o seis años”, explicó González cuando comenzaba la movilización el 14 de junio pasado y que incluyó a los otros dos sindicatos de Codelco.

La propuesta de la empresa aprobada ayer en la tarde por los tres sindicatos consiste en bonos por 14,1 millones de pesos, un reajuste salarial de 1,2%, y planes de salud por 15 años sumados a mejoras en los programas de egreso para los 1.700 trabajadores que deberán dejar Chuquicamata, entre otros.

Desde 1996, González es la presidenta del sindicato número 1, el más numeroso de la estatal y constituido principalmente por los trabajadores más antiguos o  “viejos” como ella misma los llama: 1.225 socios

Y parte importante de esos viejos la conocen desde antes que llegara a la estatal, con 19 años y un título de secretaria bajo el brazo. Nació en noviembre de 1961 en Chuquicamata y es la cuarta hija de la dueña de casa Elsa Molina y del operario de la mina, Sergio González. “Ella siempre ha estado muy ligada Chuqui, jamás ha querido irse del norte, pese a que se lo han ofrecido muchas veces”, dicen en su entorno.

González nunca ha dejado Chuquicamata, pero ahora vive en Calama, porque el campamento como tal ya no existe: desapareció para dar paso a una operación subterránea. El día en que eso se anunció ella estuvo pidiendo a la firma que no destruyera la zona, para que quedara como museo abierto, algo que en todo caso Codelco tenía considerado.

Cuando fue elegida en 1996, se convirtió en la primera presidenta sindical mujer en los más de 100 años de vida del mineral. Tenía 34 años y desde entonces ha sido reelecta continuamente.

A sus cercanos ha confidenciado que este proceso ha sido uno de los más desgastadores que le ha tocado encabezar: junto a los demás dirigentes estuvieron por más de seis meses negociando con Codelco el plan de retiro de los 1.700 trabajadores que deberán dejar la compañía ahora que Chuquicamata se convertirá en una mina subterránea.