Un libro recopila las brillantes crónicas de Simon Reynolds, crítico de publicaciones como The Wire y Melody Maker que ayudó a definir el sonido moderno. Por Marcelo Soto

  • 7 octubre, 2011

Un libro recopila las brillantes crónicas de Simon Reynolds, crítico de publicaciones como The Wire y Melody Maker que ayudó a definir el sonido moderno. Por Marcelo Soto

Hubo un tiempo en que ser crítico de rock era el oficio más cool del mundo. Las mejores plumas escribían en semanarios o revistas especializadas o en las secciones musicales de los diarios y cada lanzamiento de un nuevo disco de un artista importante generaba una expectación enorme. Los comentaristas más conspicuos luchaban por tener el gusto más afilado y practicaban con fervor el deporte de destrozar a las leyendas que ya no estaban “en onda”.

Una de las críticas más famosas de la historia fue la que hizo Greil Marcus en la revista Rolling Stone sobre el disco Self portrait (1970), de Bod Dylan. “¿Qué es esta porquería?” se preguntó tras escuchar el álbum.

Luego, con la irrupción del punk y la efervescencia de bandas nuevas que llegaron en los 80, algunos periodistas se preguntaban si en realidad no había muerto el rock tal como lo conocíamos. Incluso gente como Ignacio Juliá y Jaime Gonzalo, en la española Rock Espezial, daban con la fecha exacta de la defunción del género, alguna noche de 1980 cuando actuó Joy Division al mando de Ian Curtis, poco antes de suicidarse.

En Gran Bretaña estaba el corazón del fenómeno y una de las voces más adelantadas e influyentes fue la de Simon Reynolds, quien desde las páginas de Melody Maker y The Wire fue clave en rescatar a bandas estadounidenses como Hüsker Du y SonicYouth que tenían su equivalente inglés en My Bloody Valentine y Spacemen 3. Más importante aún, fue quien acuñó el término post-rock, que hasta hoy se usa para catalogar a grupos que escapan de los arquetipos del rock and roll para internarse en áreas más ligadas al jazz, a la música concreta y el ambient.

Después del rock. Psicodelia, postpunk, electrónica y otras revoluciones inconclusas. Simon Reynolds. Caja Negra. 230 páginas.

El libro Después del rock. Psicodelia, postpunk, electrónica y otras revoluciones inconclusas recopila algunas de las más brillantes crónicas de Reynolds, que configuran una especie de historia del rock después de la muerte del rock. “Soy hijo de una institución peculiar, un espacio cultural que ya no existe más y que, en retrospectiva, se muestra altamente inverosímil: la prensa musical británica”, reconoce el autor en la introducción. En efecto, por la época en que Reynolds decidió convertirse en crítico de rock, la revista New Musical Express (NME) vendía 250 mil copias cada semana, mientras sus tres competidores (Melody Maker, Sounds y Record Mirror) sumaban 350 mil ejemplares. Hoy, con el auge de Internet, es imposible siquiera pensar en el poder que ostentaba la prensa musical de los 80.

Reynolds se pasea con solvencia por diferentes épocas y estilos. Desde el post punk, cuando Chuck Berry y sus tres acordes de guitarra se convirtieron en el símbolo de todo lo detestable del rock and roll, hasta la psicodelia, que según su perspectiva se inició no cuando Dylan y Los Beatles se reunieron a fumar en Los Angeles en 1964, sino un año después, cuando los cuatro de Liverpool conocieron a The Byrds en un viaje lisérgico.

Después del rock es un texto colmado de referencias analíticas –los nombres de Lacan y Derrida se repiten tanto como los de Brian Eno o Syd Barret- y está dotado de una vigorosa y ácida prosa que evita los lugares comunes y suele encontrar metáforas inusitadas para describir no lo que dicen ciertas bandas ni cómo suenan, sino el modo en que las escuchamos y la manera en que afectan nuestra percepción. Un libro fundamental para el melómano moderno.