El homenaje que la tendencia más dura del Partido Socialista organizó a Jorge Arrate sacó chispas desde el primer minuto. Detrás de la iniciativa estuvo el diputado Sergio Aguiló, quien reunió el apoyo de varios camaradas, aunque en privado algunos confiesan que su presencia entre los convocadores les sorprendió. Polémica aparte fue la incorporación en […]

  • 2 noviembre, 2007

El homenaje que la tendencia más dura del Partido Socialista organizó a Jorge Arrate sacó chispas desde el primer minuto. Detrás de la iniciativa estuvo el diputado Sergio Aguiló, quien reunió el apoyo de varios camaradas, aunque en privado algunos confiesan que su presencia entre los convocadores les sorprendió. Polémica aparte fue la incorporación en ese lote de la ministra de Salud, Soledad Barría.

Pero más allá de la anécdota, la lógica del sector más progresista del socialismo es evidente: colocar al ex ministro y embajador entre las cartas presidenciales del partido. Puede que la apuesta no sea ganadora –admiten– pero se niegan a cerrar el debate desde el comienzo. Dicen que la discusión no debe limitarse a Lagos o Insulza, para que al menos aparezcan los planteamientos más profundos de su tendencia.