No es su negocio más rentable, pero sí el más querido. Con más de 40 años, el Drugstore sobrevive a la fiebre de los mall y multitiendas con un estilo difícil de reproducir. Por Carla Sánchez M.; fotos, Verónica Ortíz.

  • 6 septiembre, 2011

No es su negocio más rentable, pero sí el más querido. Con más de 40 años, el Drugstore sobrevive a la fiebre de los mall y multitiendas con un estilo difícil de reproducir. Por Carla Sánchez M.; fotos, Verónica Ortíz.

Podría haber sido un estacionamiento. O simplemente una bodega. Pero el destino tenía reservado otro futuro para el pasaje que se generó entre dos de los tres edificios que construía el grupo Yaconi Santa Cruz en pleno Providencia. Un horizonte más exclusivo y sofisticado.

Manuel Santa Cruz ha perdido la cuenta de cuántas veces ha bajado desde el piso 15 del edificio Terracota –donde levantaron las oficinas del holding– a tomar café en el Drugstore. Una aventura que emprendió en plena época de los 70 junto a su socio de toda la vida, Hugo Yaconi, cuando el concepto de mall estaba lejos de instalarse en Chile. “Un día Cristián Aguadé, dueño de Muebles Sur, me comentó que necesitaba un lugar grande para exhibir sus productos. Le dije hagamos un centro comercial. Me pidió unos días para pensarlo y apareció con el concepto de drugstore europeo, un espacio con varias tiendas innovadoras”, recuerda Santa Cruz.

Eran los años del movimiento hippie y el recorrido obligado de la juventud santiaguina iba entre el Coppelia de Providencia y el Drugstore. “Si querías invitar a una amiga a salir, tenías que venir para acá”, recuerda Sergio Mujica, socio de Santa Cruz en este proyecto. El paseo empezaba los sábados en la mañana y la parada contemplaba comer una hamburguesa en el Pumper Nic, el primer local de este tipo en Chile instalado en el boulevard. “Existían sangucherías que vendían lomitos o Barros Jarpa, pero probablemente el primer ketchup que se comió en Chile, fue en esta hamburguesería”, recuerda Mujica.

Lo más parecido a Carnaby Street, la famosa zona de Londres donde se paseaban los Rolling Stones y los Beatles. Así catalogaban los entendidos al Drugstore. “Era la galería con más onda que había en esa época. Aquí había tiendas diferentes, con artistas. Si no tenías estilo, aunque fueras millonario no te arrendaban un local”, comenta Paula Zobeck una de las pioneras del lugar. Partió con un kiosco chico donde exhibía su ropa, considerada transgresora para la época. “Nadie se atrevía a ponerse mis tenidas”, confiesa la diseñadora. “Estaba recién colgando las blusas, fabricadas con pañales de guagua teñidos a mano, cuando llegó la cantante mexicana Angela Carrasco a preguntarme por los precios. Le dije que no podía venderle porque estaba recién instalándome y al final ¡me las compró todas! De alguna manera, me dio la suerte”, cuenta Zobeck. Y tiene razón. En la década de los 80 no había quién no quisiera vestirse con sus diseños.

Cuando Carlos Fonseca quiso montar su disquería, después de vivir la década de los 70 en Argentina, tenía claro que el lugar indicado para hacerlo era el Drugstore. “Aquí justo había una tienda en la que comprábamos muchos de nuestros equipos de audio. Un día vimos que se estaba arrendando y, como el local tenía un tamaño ideal para lo que necesitábamos, decidimos instalarnos acá”, cuenta Fonseca, quien inauguró en abril de 1981 la recordada disquería Fusión.

La voz de los 80

Partió vendiendo sólo vinilos. Después incorporaron los cassettes y más tarde los CD. “Era un concepto que no existía en Chile. Aquí había desde música clásica hasta rock”, anota Carlos, quien nunca dimensionó la revolución que estaba generando: “fue un foco de atención para toda la juventud de la época. Los días sábado la gente estaba esperando fuera del local para poder entrar. En la vitrina pusimos una pantalla gigante –que habíamos importado– donde pasábamos conciertos de rock que no se habían visto nunca en Chile. Por momentos llegaban los pacos porque con la cantidad de gente que veía las películas, quedaba la grande”.

A Fonseca le aburría la cultura musical chilena. Salvo el movimiento de canto nuevo, que a su juicio tenía más que ver con una raíz política, no había nada novedoso pasando. Acostumbrado a ir regularmente a conciertos en Argentina, los músicos nacionales estaban lejos de replicar el éxito que causaba el rock al otro lado de la cordillera. “Con ese panorama se me ocurrió que Fusión empezara a promover artistas y conciertos. Me interesé en descubrir talentos nuevos”, agrega. Hasta que se topó con Jorge González, su compañero en la carrera de música en la Universidad de Chile. “Nos hicimos amigos. Lo traje a escuchar discos, me contó que tenía un grupo y le pedí material”, relata. “Yo nunca había representado a un artista, ni menos producido un disco. Naturalmente, empecé a representarlos. Hicimos dos sesiones de grabación en mi oficina, ubicada en ese entonces en el segundo piso de Fusión. En ellas están todos los temas de La voz de los 80, que después se grabaron en un estudio de verdad”, agrega.

Fonseca hoy viene poco al Drugstore, desde que cerró la disquería que marcó un hito en la historia musical chilena. Un tremendo éxito, según dice, hasta mediados de los 90, cuando partió la guerra con la cadena Spandex. “Arruinaron al mercado al hacer una guerra de precios con la Feria del Disco. Ellos venían de las carnes Darc, donde habían ganado mercado con la misma estrategia: hacer quebrar a los demás. Pero en la música les fue pésimo, quebraron a los 2 o 3 años”, explica Fonseca, mientras toma un café en el Tavelli, otro de los clásicos de este lugar.

Sin prisa

Entre las calles Las Urbinas y Andrés de Fuenzalida no existe el apuro. “Aquí la gente se instala. Se puede demorar toda una mañana en tomar un café y nunca nadie va a ser interrumpido”, asegura Mujica, a quien no le interesa que exista rotación de mesas, sino que la gente venga al Drugstore y esté contenta. “Este es un refugio a los malls”, sintetiza.

Otra de las cosas que han caracterizado al Drugstore en sus más de 40 años de existencia es haberse convertido en epicentro cultural. Desde sus inicios albergó exposiciones y lanzamientos de libros, en un espacio donde probablemente se concentra el mayor número de librerías por metro cuadrado en Santiago. La primera fue la Studio, especialista en libros internacionales. Después vendrían la Feria Chilena del Libro, la Ulises, la Contrapunto, la Takk, Qué Leo, Catalonia, Nueva Altamira y Donoso.

A Luis Herrera le falla la memoria cuando tiene que recordar a quiénes ha atendido en el Tavelli. Porque ha visto generaciones completas pasar por aquí en sus más de 25 años trabajando en la cafetería. “Los clientes me preguntan: ¿se acuerda de mí? Yo venía con mi papá cuando chico. Ahora ellos llegan con sus propios hijos”, confidencia. Lo que sí recuerda bien es cuando atravesaba al local de en frente a dejarle café a Paula Zobeck. “A su local llegaban las modelos a probarse la ropa. Me tocó muchas veces entrar a dejarles café cuando se estaban cambiando. La Paula me decía pase no más, aquí no hay drama”, relata entre risas Herrera.

En sus inicios, los mozos del Tavelli hacían tres turnos para atender el local que funcionaba hasta las 2 de la mañana. “En ese tiempo existía el teatro Oriente en Pedro de Valdivia y aquí abajo estaba el Wurlitzer, donde trabajaban los comediantes de Los Eguiguren. Había que esperar a toda esa gente que salía muerta de hambre”, recuerda Herrera.

Y por las mañanas la historia volvía a repetirse. Esta vez, para atender a todos los que aún vienen a devorar páginas de prensa, mientras toman un café acompañado de un kuchen de quesillo. “En las primeras mesas de adentro estaba el rincón del escritor. Un lugar exclusivamente destinado a ellos”, comenta Herrera, a quien más de una vez le tocó atender a Jorge Díaz o a José Donoso.

Música, cultura y también política. La galería del Drugstore quedó inmortalizada en un paneo en la película Palomita blanca, la adaptación que Raúl Ruiz hizo de la novela de Enrique Lafourcade y que estrenó recién en 1992. Este lugar también ha sido escenario de acaloradas discusiones políticas y de improvisadas conferencias de prensa. No es raro toparse aquí con Florcita Motuda y los integrantes del Partido Humanista, o ver fumando a Francisco Vidal, mientras en la mesa de al lado lee el diario Carolina Tohá. Un público que se confunde con actores como Bastián Bodenhöfer o Daniel Alcaíno, quienes también frecuentan este oasis en medio de Providencia.

El new look

Constante renovación. Esa dicen que ha sido la clave para que el Drugstore se haya mantenido vigente en el tiempo. Además de las periódicas remodelaciones, la condición para arrendar uno de los 85 locales es tener algo que aportar, ya sea en moda, cultura, diseño o entretención. “Siempre hemos cuidado el Drugstore como a un tesoro. Creemos que es un hito en Providencia y nos sentimos muy orgullosos de ello. No nos hemos tentado por venderlo, aunque me lo han ofrecido un par de veces”, comenta Manuel Santa Cruz, a quien nunca se le ha pasado por la cabeza instalar su tienda ABC Din en este lugar.

A Paula Zobeck tampoco se le ocurriría irse del Drugstore. “Yo tenía otros dos locales, uno en el Apumanque y otro en el mall Panorámico. Este era el que menos vendía. Pero un día me pregunté si prefería ser feliz o tener plata. Al final, cerré las tiendas que más vendían y me quedé con la que más quería”, reconoce. ¿Por qué lo hizo? “Yo soy de las dueñas que siempre están en sus tienda. Aquí tú puedes caminar, ver el sol. No me explico cómo la gente va a los malls, tan estresantes, cuando aquí hay cosas exclusivas y con más onda”, sentencia.

Otra de las características que ha mantenido la onda del Drugstore es su apuesta por el diseño. “Es un espacio para el emprendimiento, una isla que se ha logrado mantener –no se por qué– como una alternativa un poco distante del mainstream”, explica Cristián Erdmann, quien en 2008 se instaló con la tienda Cómodo, un lugar donde se puede encontrar desde un salero diseñado por Alessi hasta una cortina de baño impresa con el recorrido del metro de Nueva York.

“El subsuelo del Drugstore es como el centro del diseño chileno y, de alguna manera, somos responsables de que ello ocurriera”, asegura Erdmann. Según cuenta, impulsaron a tiendas como Lomo Chile, donde se pueden encontrar las exclusivas cámaras fotográficas que nacieron en la ex Unión Soviética y hoy son objetos de culto, hasta la taquillera ropa para guaguas de la tienda Santos y Diablitos.

Un movimiento que se verá impulsado con la nueva remodelación del subterráneo. En el lugar donde operaba el Pabellón de la Construcción se están montando 15 tiendas nuevas y una cafetería adicional. Los nombres de los debutantes se mantienen bajo siete llaves, pero está claro que para estar en este lugar tienen que cumplir con una condición: ser exclusivos.

 

Entrevista
Manuel Santa Cruz, dueño del Drugstore y ABC Din:
“El crédito puede dar muchos dolores de cabeza”
Pese a estar radicado en Lima, Manuel Santa Cruz viene religiosamente una vez al mes a Chile. En esos días, aprovecha para darse una vuelta por el Drugstore, su negocio regalón. Aunque el fundador del grupo Yaconi Santa Cruz– dueño de Lipigas, ABC Din y Pesquera El Golfo, entre otros– ha delegado muchas funciones en su hijo Juan Manuel, sigue monitoreando cada una de sus empresas. Habló con Capital sobre el Drugstore… Y mucho más.

-¿Cómo ve el clima político en Perú con la elección de Ollanta Humala?
-Lo veo tranquilo; el presidente Humala ha sido una persona muy cautelosa para nombrar a su ministerio. En un principio había alguna inquietud de que hiciera cambios drásticos en la política que ha seguido el Perú en los últimos 15 años y que ha sido tan exitosa. Pero hoy, la gente está tranquila.

-¿No se han visto afectadas las inversiones que tienen como grupo en el sector energético peruano con Lima Gas? Uno de los temores de los inversionistas en ese país es la nacionalización…
-No tenemos esa inquietud ni ningún signo que nos indique que su política vaya por ese lado.

-¿Finalmente ingresaron al negocio de GNL en Perú?
-No, estamos sólo en GLP (gas licuado del petróleo).

-Pero era uno de los planes que tenían…
-Sí, pero no se dio. Hubo importantes empresas extranjeras que tomaron posición en el gas natural.

-¿Cómo ve el clima social que se vive en Chile?
-Me llama mucho la atención lo que está ocurriendo y estoy sumamente dolido por cómo se están planteando las cosas. Pienso que es siempre necesario analizar si las cosas se hacen bien o mal.

-¿Por qué está dolido? ¿Qué error cree que se está cometiendo?
-En el país funciona el sistema democrático y las cosas se tienen que hablar en las instancias que existen para ello. Si sectores necesitan protestar, tienen que hacerlo dentro de rangos.

-Entonces usted es contrario al movimiento estudiantil.
-No, no estoy en contra, pero sí soy contrario a la violencia. Si los estudiantes quieren tener una mejor educación, es justo que la tengan.

-¿Cuáles creen que son las causas de este descontento social?
-No se dónde está la raíz, pero como seres humanos siempre pretendemos ser mejores y si hay sectores que quieren serlo, hay que respetarlos y ver cómo se pueden satisfacer sus mejoras.

-¿Este descontento puede venir de la desigualdad que existe?
-Esa pregunta es muy difícil de contestar. Lo que ha hecho el país ha sido generar riquezas, y la participación que debe tener cada uno en una economía es un asunto que tiene que ajustarse.

-En ese sentido, ¿cuál es el rol que le cabe al empresariado?
-Voy a hablar a título personal: pienso que los empresarios estamos siempre atentos a los movimientos que hay. Te aseguro que si les doy un mal trato a mis trabajadores, me va a ir muy mal en mis negocios.

-¿Qué le parece la discusión que se ha generado sobre el alza de impuestos a los empresas?
-Es un tema muy sensible en todo el mundo y no estoy preparado en estos momentos para contestar esa pregunta.

-¿Qué le parece el bajo apoyo que tiene el presidente Piñera?
-Lamento que tenga esta baja, pero creo que es recuperable. El gobierno está conformado por personas muy capaces que yo creo que lo van a hacer bien, y están pasando un mal momento que tendrán que enfrentar.

-Hablando de otro tema, el caso de La Polar abrió la discusión sobre el crédito. ¿Cómo lo manejan en ABC Din?
-Lo hacemos con mucha prudencia. El tema del crédito es muy delicado, te da muchas satisfacciones, pero también te puede dar grandes dolores de cabeza. Esto es como tomarse una copita de vino: una te da mucho gusto, pero con cinco, al día siguiente andas arrastrándote por el suelo. Hay que ser cuidadoso con el que lo toma y el que lo da.