Sergio Onofre Jarpa, quien murió este lunes a los 99 años, protagonizó una lista interminable de episodios en su larga carrera política. Pero quizás una de las más desconocidas sea el enfrentamiento que tuvo con Augusto Pinochet en plenas protestas de 1983, cuando Jarpa se desempeñaba como ministro del Interior. Al poco tiempo de haber […]

  • 24 abril, 2020

Sergio Onofre Jarpa, quien murió este lunes a los 99 años, protagonizó una lista interminable de episodios en su larga carrera política. Pero quizás una de las más desconocidas sea el enfrentamiento que tuvo con Augusto Pinochet en plenas protestas de 1983, cuando Jarpa se desempeñaba como ministro del Interior. Al poco tiempo de haber asumido el fundador de RN, se produjo una protesta especialmente violenta, con grandes barricadas y donde hubo muertos, heridos y varios incendios en distintas regiones, pero mayormente en la Metropolitana. Para una de las convocatorias a las manifestaciones –y en pleno toque de queda–, Pinochet pidió un helicóptero Puma del Ejército para observar desde el aire qué estaba pasando. Fue solo con su edecán e invitó a los canales TVN, 13, a El Mercurio, a la entonces Radio Nacional, además de su fotógrafo y camarógrafo de la Presidencia. No cabían más periodistas, ni camarógrafos, ni fotógrafos, según dijeron en La Moneda. Inspeccionó desde el aire las comunas de la zona poniente y luego se fue a la famosa rotonda Grecia (zona suroriente), donde las barricadas la cubrían completamente y ningún vehículo podía seguir su marcha. Desde ahí y volando muy bajo siguió poco más hacia el sur y luego retornó a Santiago, aterrizando en la Escuela Militar. Mientras, en La Moneda, los periodistas que no fueron invitados por Pinochet reclamaron, justo al tiempo que Jarpa se enteraba del periplo. Entonces, llamó a los periodistas y les dijo: “Yo soy más valiente. Los invito a todos a recorrer Santiago y ver las barricadas, pero más de cerca, en auto, asumiendo un riesgo enorme, pero hay que ver esto de cerca y acercarse a los violentistas”. Así se montaron en autos dispuestos por La Moneda. Cuestión que desató el enojo de Pinochet con su ministro. Al día siguiente, no se hablaba de otra cosa en el Palacio de Gobierno. y las altas esferas políticas.