Prácticas basadas en modelos de intervención que fomenten la importancia, no sólo de una alimentación equilibrada, sino también de una actividad física continuada, pueden ser herramientas eficaces para contribuir a prevenir la obesidad desde edades tempranas, además de contribuir a instaurar hábitos de vida saludables capaces de mantenerse en el tiempo. Sin duda alguna, el […]

  • 7 julio, 2014

obesidad

Prácticas basadas en modelos de intervención que fomenten la importancia, no sólo de una alimentación equilibrada, sino también de una actividad física continuada, pueden ser herramientas eficaces para contribuir a prevenir la obesidad desde edades tempranas, además de contribuir a instaurar hábitos de vida saludables capaces de mantenerse en el tiempo.

Sin duda alguna, el alto índice de obesidad infantil [tweetable]no es sólo un problema que nos afecte en el presente, puesto que la magnitud de las consecuencias es a largo plazo[/tweetable]. Según el estudio Estilos de Vida Saludables y Nutrición en Adolescentes Europeos (HELENA), el 61% de los niños entre 11 y 15 años pasa más de dos horas al día frente a la televisión.

A este respecto, Vicente Martínez Vizcaíno, responsable del Programa MOVI, afirma que a día de hoy “la frecuencia de sobrepeso y obesidad entre los niños ha aumentado a la par que la frecuencia de conductas sedentarias entre los más pequeños”.

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